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GANGAS CON TRAMPA

Precaución, amigo comprador

 
18
DIC 2008

Ni el mercado de ocasión ni los buscadores de gangas ni los farsantes dispuestos a aprovecharse del exceso de confianza de algún comprador son nada nuevo. Pero pese a ser cuestiones tan antiguas como el comercio, Internet ha permitido potenciar y agilizar estos trueques de material de ocasión sin que sea necesaria la intervención de tiendas o intermediarios. Todo es más fácil y rápido ahora que se han diluido las fronteras, y da igual si quien vende la cámara que buscamos está en Burgos o en Chicago. Aunque las estafas siguen representando un porcentaje mínimo de las transacciones, es necesario ser cauto para evitar sorpresas desagradables.

Desde aquello de "chico busca chica para amistad y lo que surja" o los pisos diminutos disfrazados de "un solo ambiente, ideal parejas", pocas veces se ha echado mano de los eufemismos de forma tan recurrente como en las secciones de compraventa de material fotográfico de ocasión.

La popularización de foros dedicados a la compraventa de material de segunda mano o de páginas de subastas ha hecho que conceptos tan curiosos como eso de la "cámara seminueva" en referencia a un modelo realmente antiguo o "perfecta para principiantes" como sinónimo de "básica y de plástico" formen ya parte del paisaje habitual de la red de redes.

Aunque mostrar cierto escepticismo ante la descripción del material de segunda mano que queramos adquirir es un buen comienzo, no siempre es suficiente.

El método de compra y envío, la garantía y puede que incluso algún intento de estafa serán los principales escollos que se crucen en nuestra tarea a la hora de vender material que ya no necesitamos o hacernos con una pieza a un precio más apetecible que el de cualquier escaparate.

Las recomendaciones oficiales
La Oficina de atención al ciudadano siempre remite los casos de estafa a la OCU, la Organización de Consumidores y Usuarios. Desde allí recomiendan guardar siempre todos los correos electrónicos que se hayan intercambiado durante el proceso de compra, puesto que podrían ser usados como prueba de que ha existido un acuerdo verbal de compraventa de bienes.

Pese a que allá por el año 2000 la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos ya describía el fraude en subastas y foros de Internet como uno de los grandes problemas del comercio virtual, a día de hoy la policía asegura que sigue sin haber muchas denuncias.

Su consejo es sencillo y conciso: sentido común y serenidad a la hora de hacer las compras para evitar cualquier fraude.

En esta misma línea, los expertos del Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil recomiendan que se compruebe a través de los servicios de la guía telefónica si coinciden el nombre del comprador con el teléfono, el domicilio o el punto de entrega que nos ha facilitado. Hacer una llamada de verificación a ese número puede ser también una buena idea.

Son éstas precauciones a tener muy en cuenta, porque uno de los principales problemas de las compras entre particulares es que no están respaldadas por la ley de garantías. Aun cuando los productos de segunda mano sí están cubiertos por una garantía mínima de un año -hasta hace poco eran seis meses-, esta normativa sólo es aplicable cuando la compra se realiza a una firma, no a un particular.

Pago por adelantado
El momento del pago es siempre una de las cuestiones más delicadas y que más temor despierta a la hora de hablar de compras por Internet, incluso cuando se trata de material nuevo adquirido en comercios sobradamente conocidos.

Si bien es cierto que realizar el pago contra reembolso puede ser más seguro, este trámite no siempre es aceptado y además incrementa los gastos de envío. Por eso, el pago por adelantado es en la inmensa mayoría de los casos el paso previo para que se gestione el envío del material.

Utilizar servicios que ofrecen unas mínimas garantías y coberturas como PayPal y huir de sistemas de envío de dinero como Western Union es muy importante en estas transacciones.

En la propia guía de compra de eBay explican las razones. Según este popular portal de subastas entre particulares, aunque estos sistemas dispongan de un código de seguridad (MTCN, o Money Transfer Control Number) que se tiene en cuenta en España, en otros países como el Reino Unido basta con identificarse con nombre y apellidos para poder efectuar el cobro.

Foto: Janot (Quesabesde)
© Janot para QUESABESDE.COM

En cualquier caso, tampoco está de más visitar la página web oficial de la compañía de transporte o pago para detectar cualquier anomalía. La agencia DHL, por ejemplo, se ha convertido últimamente en uno de los blancos preferidos de los timadores, que utilizan su nombre -tal y como advierte la propia firma- para realizar la estafa.

Las transferencias bancarias tampoco aportan demasiada seguridad. Desgraciadamente, ejemplos hay muchos. M.J.J., un gran aficionado a la fotografía que vive en Asturias, nos cuenta el suyo.

Habitual de la fotografía de naturaleza y macro, nos confiesa que no invierte demasiado dinero en material y por eso siempre anda a la caza de alguna oferta por Internet para ampliar su modesto equipo.

Hace unos meses encontró un objetivo Sigma que un ciudadano español vendía a través de un típico portal de compraventa, y se lanzó a por él. Tras unos cuantos correos electrónicos y alguna llamada, acordaron que se haría una transferencia con el importe pactado mientras el vendedor realizaba el envío.

El comprador cumplió su parte, pero nada se supo del objetivo. Los correos electrónicos fueron infructuosos y las llamadas por teléfono tampoco obtuvieron respuesta. M.J.J. se quedó compuesto y sin lente.

Sin prisas
Malas consejeras en general, las prisas pueden ser un problema a la hora de realizar este tipo de compras. Más aún si éstas nos llegan por parte del vendedor, empeñado en cerrar el trato lo antes posible porque "ya lo tiene apalabrado con otro posible comprador".

Tratándose de material fotográfico, revisar el estado del material antes de la transacción o condicionar su compra a que el producto cumpla los requisitos descritos por el comprador deberían ser condiciones imprescindibles.

Claro que no siempre es posible. Otro fotógrafo que responde a las iniciales A.C. bien lo sabe. Encontró un teleobjetivo que por precio y características se adecuaba a lo que necesitaba para ampliar su equipo. Contactó con el vendedor y éste le confirmó el precio y -sobre todo- que la óptica estaba en perfecto estado ("funcionando como si fuera nuevo", recuerda el comprador).

Tras una llamada se cerró el trato, y al día siguiente llegó el objetivo... con un problema de "backfocus" considerable que lo hacía inservible.

Un centenar de llamadas después -todas sin éxito-, el desilusionado fotógrafo tiró la toalla e hizo público su caso en Internet. La denuncia pública, en estos casos, no sólo es el único consuelo que nos queda, sino que además puede resultar de gran utilidad para dejar en evidencia a los timadores y evitar que futuros compradores caigan en la trampa.

Gangas imposibles
Aunque suene evidente, las gangas en la red son tan creíbles como las del mundo off-line. Si nadie da euros a 90 céntimos en la calle, en Internet pasa tres cuartos de lo mismo. Cámaras recién salidas del horno a precios de risa suelen ser la primera luz de alarma ante un intento de trato fraudulento.

En caso de duda y antes de frotarse las manos por el gran hallazgo, pensemos qué haríamos nosotros a la hora de vender. ¿Nos desprenderíamos de un producto nuevo y en perfecto estado por la mitad de su valor?

Huyamos como de la peste de los mensajes que presenten traducciones erróneas o claramente automatizadas y no nos fiemos mucho de los interlocutores extranjeros que digan residir en algún país exótico. Aunque es posible que algún mensaje sea cierto, hay una estrategia bastante extendida -y bastante antigua- entre los piratas del mercadeo que consiste en responder sistemáticamente a todas las ofertas, sea cual sea el idioma, pidiendo un pago por adelantado con cualquier excusa para ver si pica algún incauto.

Parece una estrategia un poco descabellada, pero siempre hay alguien que peca de optimista o confiado. J.A.M. cayó en este engaño, popularmente conocido como timo del nigeriano.

Foto: Janot (Quesabesde)
© Janot para QUESABESDE.COM

Puso un anuncio buscando un nuevo gadget electrónico -ni que decir tiene que el timo afecta por igual al fotográfico que a cualquier otro sector-, y al poco tiempo recibió un correo interesándose por la demanda. Estaba claramente traducido por un sistema automático, pero puesto que la persona involucrada provenía de un país extranjero y no hablaba castellano, J.A.M. no sospechó.

Tras un par de correos electrónicos se cerró el trato, y el comprador quedó a la espera. Algunos días después, J.A.M. recibió un correo del vendedor en que se explicaba que el envío había sido extraviado en aduana, pero éste le ofrecía a cambio un producto más nuevo y de mayor calidad por el mismo precio.

La única condición era ingresar el importe pactado en la cuenta del vendedor alegando que el paso por la aduana se prolongaría unos días y necesitaba el dinero con cierta urgencia. "Tentado por la oferta", nos comenta, el comprador siguió las instrucciones. El final de la historia es fácil de imaginar.

La seguridad absoluta no existe
¿Hay, entonces, alguna forma fiable de hacer este tipo de intercambios? Aunque seguir todos los consejos detallados puede ser una buena estrategia, nada como el trueque y el pago en mano para tener una certeza casi absoluta de que nada va a salir mal.

Pero si la distancia del producto complica este trato físico, siempre es posible echar mano de alguna mentira piadosa para asegurarnos de que no nos la están jugando.

¿Que el vendedor vive en Barcelona y yo en Madrid? Un presunto -y oportuno- viaje de negocios es la solución. ¿Que el vendedor se va de viaje precisamente mañana? Un familiar o amigo nuestro puede supuestamente acercarse a recoger el producto y pagarlo previa revisión.

Si el vendedor se niega en redondo a aceptar cualquiera de estas propuestas, mala señal. Si acepta las condiciones, siempre estamos a tiempo de inventarnos una excusa y seguir adelante a través del teléfono o del correo electrónico.

Pero tampoco hace falta que cunda el pánico. Un altísimo porcentaje de las compras de material se realizan sin ningún problema y la mejor prueba de ello es que las cifras de este tipo de comercio no paran de crecer año tras año.

Aun así, el sentido común y no pecar de buena fe son, en definitiva, los mejores consejos antes de fundir la tarjeta de crédito en material de segunda mano. Ante la duda, más vale dejar escapar una ganga que perder unos cuantos cientos de euros en el intento.

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