Crónica

Compartiendo fotos con Kodak (y con el permiso de la SGAE)

 
16
JUN 2010
Iker Morán   |  Barcelona

Usted pulse el botón, que nosotros hacemos el resto. El archiconocido lema que durante muchos años convirtió a Kodak en sinónimo de cámaras sencillas y populares ha tenido que adaptarse a los nuevos tiempos. Como la propia compañía.

La idea sigue siendo la misma, aunque el botón ha cambiado de función. Ahora -en realidad, desde hace ya tiempo- en Kodak prometen ocuparse de todo una vez que el usuario pulse la tecla "share" (compartir) de su cámara y la conecte al ordenador.

Kodak ha perdido fuelle en algunas líneas de producto, pero ha apostado por otras menos mediáticas como los marcos o las impresoras

Subidos a la ola de las redes sociales, y aunque la intervención del ordenador sigue siendo por ahora indispensable, este argumento es una de las claves de las nuevas generaciones de compactas de Kodak: pulsar el botón, conectar la cámara al ordenador y compartir las fotos en Facebook, Flickr y demás portales dedicados a tales menesteres.

Una lástima esa atadura al cable teniendo en cuenta que Kodak fue la primera en lanzarse a la piscina de una cámara con Wi-Fi con aquella visionaria EasyShare-One, condenada ya a ser sólo parte de los futuros libros de historia de la fotografía digital.

Más allá de esta idea de facilitar la labor de extender nuestras fotos por Internet -o de hacerlo en menos pasos que los modelos de la competencia, apuntan desde la firma-, la actual oferta de productos de Kodak que ayer acercaron a Barcelona los responsables de la compañía es de lo más variopinta.

Kodak Slice
Kodak Slice
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Kodak Slice
Kodak Slice
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Abandonados los grandes titulares al perder fuelle en algunas líneas y apostar por otras menos mediáticas (marcos e impresoras, por ejemplo), la firma de Kodak sigue presente con algunos modelos interesantes, aunque no tan conocidos como antaño.

Kodak EasyShare Z981
Kodak EasyShare Z981
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La Kodak Slice, por ejemplo, además de presumir de un nombre alejado de los clásicos trabalenguas numéricos, luce un espectacular diseño extrafino, una pantalla táctil de 3,5 pulgadas y capacidad en su memoria para almacenar y ordenar hasta 5.000 fotos en baja resolución. Los 14 megapíxeles y el zoom óptico de 5x son, posiblemente, lo de menos.

Los marcos digitales son una de las pocas categorías del segmento que sigue creciendo, con una subida prevista del 14% en 2010

Más contundente en formas y aspiraciones es la EasyShare Z981, que se ha colado en el catálogo de la compañía sin que nadie sepa muy bien de dónde ha salido esta tímida revisión de la Z980. A la vista de los datos se mantienen el formato RAW y la curiosa empuñadura vertical desmontable, pero la resolución pasa de 12 a 14 megapíxeles.

Pero hace ya tiempo que el porfolio de Kodak no se limita a las cámaras. De hecho, la PlaySport Zx3, una pequeña videocámara HD resistente al agua y las caídas, es ahora mismo una de las niñas bonitas de la compañía. La proximidad del verano y su moderado precio -unos 150 euros- seguro que tienen mucho que ver.

No se quedan atrás los marcos digitales. Aunque no son pocos los que reniegan de ellos, los datos que manejan en Kodak hablan por sí solos: es una de las pocas categorías del segmento que sigue creciendo, y se espera que alcance una subida del 14% a lo largo de 2010. Aunque Kodak ha quedado relegada al quinto o sexto puesto en lo que a cámaras se refiere, en el escaparate de marcos ocupa un digno segundo lugar tras Philips.

Más allá de la consabida variedad de tamaños y colores, el Kodak Pulse se apunta un tanto al ser el único que no sólo dispone de conexión Wi-Fi, sino de un correo propio que permite al usuario enviar fotografías a su marco digital desde cualquier lugar.

Kodak PlaySport Zx3
Kodak PlaySport Zx3
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Kodak PlaySport Zx3
Kodak PlaySport Zx3
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Y por si alguien está pensando ya en las jocosas posibilidades de esta función para animar la típica cena familiar de algún amigo enviándole fotos simpáticas para que el marco las vaya mostrando, que no cunda el pánico: las fotografías tienen que ser validadas antes de incorporarse a la proyección.

¿Y qué pinta la SGAE en todo esto? ¿El típico recurso desesperado para llamar la atención en el titular? ¿Los chicos de la Sociedad General de Autores y Editores se han puesto nerviosos con tanto hablar de compartir?

La música de los quioscos fotográficos de Kodak obliga a las tiendas a darse de alta en la SGAE, y eso no les hace mucha gracia

No exactamente, pero por ahí van los tiros. Nos cuentan desde Kodak que entre los omnipresentes quioscos digitales uno de los productos que más éxito tiene son los "DVD movie": un montaje automático que se realiza a partir de las fotografías que descarga el cliente, añadiéndoles música, transiciones...

Es posible elegir casi una treintena de temas musicales para incorporar, y lógicamente Kodak ha pagado los derechos por el uso de esas canciones, explican.

¿Cuál es entonces el problema? Como los quioscos están en un lugar abierto al público y suena esa música durante el montaje, las tiendas tienen que darse de alta en la SGAE para poder disponer de este servicio. Algo que, por lo visto, no les hace mucha gracia.

Hay cosas que, como aquel histórico lema de Kodak, parece que no van a cambiar.

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