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LO MáS DESTACADO DE ENERO

Cielo y tierra

 
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FEB 2013

Más pronto que tarde, a propósito o accidentalmente, todo fotógrafo acaba cazando ciertos sujetos con su cámara. Animales, agua, tierra, cielo... Son componentes básicos en la fotografía y se presentan en un sinfín de formas distintas. Durante el mes de enero en "Cómo la hice" hemos pasado de los eufóricos saltos de un perro sobre la arena de una playa estadounidense a una incandescente Vía Láctea bajo la atenta mirada de un guardián inamovible, al tiempo que luchábamos contra la gravedad y esquivábamos olas en las costas de Francia. Hemos viajado por tierra, mar y aire en 31 días.

Y después de inspirarnos con el trabajo de otros, en el primer tutorial del año hemos aprendido a utilizar la cuadrícula para reencuadrar mejor nuestras capturas en Photoshop. También hemos explicado cómo crear un efecto de zoom, dado unos consejos sobre cómo agrupar las capas en carpetas y mostrado cómo cambiarle el color de los ojos a una persona.

Saltando en la arena. Poco podía imaginarse Heather West aquella mañana del pasado mes de octubre que haría una de sus fotos más populares y apreciadas. Había salido a pasear por una playa de Oregón (Estados Unidos) con su perro George y no pudo evitar captar con su cámara algunas de las hilarantes acciones de su hiperactivo "jack russell terrier".

Foto: Heather West

Contención. Apasionado de la fotografía de naturaleza y paisajes, Tiago Pinheiro se encontraba en el lugar adecuado a la hora correcta. Fue así cómo consiguió captar, sin poner su vida en peligro en ningún momento, una impactante imagen en la que, según él mismo explica, se puede apreciar la confrontación entre el hombre y la naturaleza.

Foto: Tiago Pinheiro

Surf de baja gravedad. Si bien es cierto que en cualquier rincón puede haber una buena foto, algunos proyectos requieren de un pequeño viaje. Mattias Hammar cruzó media Europa, desde Suecia hasta el suroeste de Francia, para fotografiar surfistas realizando acrobacias y saltos imposibles. Fue allí donde nació, entre otras, su fotografía de un joven deportista al que no parece afectarle la gravedad de la Tierra.

Foto: Mattias Hammar

Solo. Cámara en mano y caminando por el puente Carl Theodor de la localidad alemana de Heidelberg como otro turista más, Klaus Pfeiffer no pudo resistirse a fotografiar a un hombre que le recordó, por sus andares, al mítico actor James Dean. Con una luz más propia de una escena nocturna que de una fría mañana, el autor ajustó rápidamente su equipo y disparó sin pensárselo dos veces.

Foto: Klaus Pfeiffer

Un descanso de cinco minutos. Darrell Godliman no tenía pensado hacer ningún retrato ni mucho menos ejercitar la fotografía de calle cuando el pasado mes de mayo deambulaba por la zona de los London Docklands, en Inglaterra. De hecho, se había levantado con la intención de fotografiar edificios, pero como el tiempo no acompañaba, desvió su mirada hacia otro tipo de sujetos. Al ver tan curiosa y divertida escena, no pudo resistirse a pulsar el botón del obturador.

Foto: Darrell Godliman

El guardián del cielo. Pese a tratarse de una formación rocosa completamente natural, el buen ojo de David Martin Castan identificó la silueta de una estatua que vigila impasiblemente la Vía Láctea. Para dejar constancia de este hecho el autor se desplazó hacia el lugar varias noches hasta dar con una que tuviera la climatología adecuada. Entonces preparó su objetivo angular y captó para la posteridad al pétreo guardián.

Foto: David Martin Castan

Hakata Gion Yamakasa. Aunque hoy día las distancias parecen más cortas que nunca, la fotografía sigue teniendo el poder de asombrar y descubrirnos tradiciones culturales que algunos desconocemos por completo. Shinji Isobe capturó el pasado mes de julio en Japón una curiosa estampa de un festival muy popular que se celebra anualmente en Hakata.

Foto: Shinji Isobe

Quema mi sombra. A quien madruga, Dios le ayuda. Algo parecido debió pensar Izabela Laszewska-Mitrega cuando, justo después del amanecer, capturó una escena que transmite paz, tranquilidad y cierto misterio. Aunque la autora no fue la única que se levantó temprano aquel día bañado por la niebla. El pescador de la imagen probablemente había pasado toda la noche en su bote esperando a su presa.

Foto: Izabela Laszewska-Mitrega

La fortuna de las estrellas. Pese a que no tiene muy claro todavía si lo que capturó es el meteoro de una baliza de iridio provocado por un satélite, lo cierto es que la imagen de Dennis Calvert es de esas que invitan a soñar con mundos lejanos y seres de otros planetas. Admite el autor que la fortuna siempre juega un papel importante en la fotografía nocturna, y que si bien hay que estar en el lugar adecuado a la hora correcta, también es cierto que hay que contar con los conocimientos necesarios aprendidos de antemano.

Foto: Dennis Calvert

María en San Petersburgo. La inspiración puede aparecer en cualquier rincón y momento. Pini Hamou había viajado hasta San Petersburgo con dos amigos para llevar a cabo una sesión de fotos en un edificio que les habían recomendado. Fueron aquel lugar y la atmósfera que se respiraba allí, además de la presencia de una modelo adecuada, los elementos que provocaron el nacimiento de una de las imágenes más apreciadas por este autor.

Foto: Pini Hamou

Por encima de las nubes. Pese a tratarse de una de las montañas más conocidas y fotografiadas del mundo, Gilles Monney se las apañó para capturar una versión personal y nueva del Monte Cervino. Con un mar de nubes a sus pies, el autor hizo a la vez de fotógrafo y modelo en una captura que comulga cielo y tierra con gran maestría.

Foto: Gilles Monney

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