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VIñETAS A TODA PANTALLA

Cómics y tablets: futuro optimista, presente incierto

 
7
NOV 2011

Ante la lenta evolución de la tinta electrónica a color, el mundo del cómic se ha encontrado con un aliado digital inesperado: el tablet. Es complicado dar con cifras que reflejen cómo está realmente el mercado, y todavía muchas editoriales siguen pensando primero en el papel. Pero a nadie se le escapa que dispositivos como el iPad están al alza, y en unos casos por convicción y en otros por precaución todos los actores del sector se están implicando en mayor o menor medida para aprovecharlo como formato. No se están recogiendo muchos frutos por ahora, pero tanto editores como autores confían en sembrar ahora las primeras cosechas para ver cómo germinan a medio y largo plazo.

No tienen ese carácter casi místico de los cómics en papel que empuja a muchos lectores al coleccionismo. Y tampoco son la mejor solución posible para consumir viñetas en exteriores, especialmente si la luz del sol le da por impactar directamente sobre su pantalla. Pero gozan de ciertos automatismos para hacer más cómoda la lectura, pueden mostrar algo más que imágenes fijas y permiten acceder a ediciones más baratas que sus equivalentes impresos.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Federik Freak, creado por Rubén Fernández para la revista El Jueves, es uno de los personajes del cómic que ha ya han dado el salto a los tablets en formato digital.

La relación entre tablets y cómics digitales está aún en una fase embrionaria. Pero de momento ya ofrecen una experiencia de lectura más satisfactoria que la que proporcionan los dispositivos de tinta electrónica, estos últimos aún incapaces -los modelos ya disponibles en el mercado español, se entiende- de reproducir el color de las viñetas.

No hay más que fijarse en que una tienda de cómics digitales como Koomic, la primera apuesta ambiciosa por un catálogo de títulos en castellano, no ha echado a andar hasta tener lista su aplicación nativa para el iPad. Es uno de los motivos por los que QUESABESDE.COM ha sondeado a editores, distribuidores y autores del sector para indagar sobre el asunto. ¿Es el tablet el caballo que llevará al cómic a la victoria en la era digital? La respuesta, por supuesto, no es clara ni unánime.

Catálogo limitado y reticencias editoriales
"Si no hay cifras encima de la mesa es porque todavía no deben ser excesivamente buenas." Así de sincero se muestra Álex Samaranch, director general de Esdecómic (la empresa responsable de la creación y gestión de la citada tienda Koomic) al ser preguntado acerca de los ingresos que genera actualmente el cómic digital. Claro que es una de esas frases a las que inmediatamente les acompaña un matiz tranquilizador: "Pero sí que hay una masa crítica de catálogo, y eso hará que la venta acabe arrancando."

Para encontrar ejemplos que sostengan esta tesis, eso sí, hay que recurrir al ámbito anglosajón, donde por ejemplo una editorial tan emblemática como Marvel tiene ya más de 10.000 cómics digitalizados. Koomic, en cambio, arrancó con poco más de 30 títulos disponibles el pasado mes de abril, que se han convertido en unos 160 tras medio año de andadura.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Marvel tiene un catálogo con miles de cómics de su universo de superhéroes que se pueden descargar a través de sus aplicaciones oficiales para Android e iOS (en la imagen, la interfaz de la aplicación en un iPad 2).

Y es que el despegue del cómic digital, sobre todo a este lado del Atlántico, se está produciendo de forma pausada y tranquila. Algo que no pasa desapercibido para quienes firman las mismas viñetas. Rubén Fernández, autor de tiras cómicas como "Federik Freak" o "Relatos de Mundo Tocino", afirma que "las iniciativas serias, las de 'vamos a sacar dinero de esto', se están haciendo todas muy en plan 'a ver cómo sale'."

En la misma línea se pronuncia Cels Piñol. El creador del universo "Fan Hunter", que hace ya unos años que decidió compaginar su faceta como autor con la de editor, sostiene que "las editoriales, sobre todo las grandes, empiezan tímidamente a darse cuenta de que 'hay que estar ahí'."

Cels Piñol: "Todavía hay muchos directivos que desconfían abiertamente del formato digital"

Precisamente el "queríamos estar ahí" es la fórmula empleada por Raquel Díaz, responsable de producto del área digital de la editorial RBA, para justificar el lanzamiento de sus aplicaciones de cómics para Android e iOS, que recopilan contenidos publicados originalmente en la revista semanal El Jueves con el objetivo de "aportar prestigio y 'branding' a la marca."

No obstante, "todavía hay muchos directivos que desconfían abiertamente del formato", comenta Cels Piñol. Casi todas las editoriales de cómics han creado ya departamentos para ocuparse del área digital, pero según Álex Samaranch lo están haciendo más bien para tantear el terreno que para volcarse en él. "Como en el fondo les da pereza el cambio de modelo, lo están viendo todo un poco desde la distancia", sentencia el máximo responsable de Esdecómic.

No conviene olvidar que las editoriales españolas, de quienes al fin y al cabo depende que el catálogo de cómics digitales en castellano sea mayor o menor, hasta ahora habían dependido en exclusiva de la publicación impresa. Y según Rubén Fernández, "el papel seguirá siendo el rey indiscutible al menos durante un tiempo, y nunca desaparecerá del todo". La figura del coleccionista de ejemplares impresos, sin ir más lejos, no es algo que vaya a desaparecer de la noche a la mañana.

A pesar de que la apuesta no sea todo lo clara y contundente que se podría esperar, al menos las editoriales ya tienen una oferta básica de cómics digitales que va creciendo poco a poco. "Falta todavía incorporar más mentalidad digital, desde la redacción de contratos hasta las campañas de marketing", matiza una vez más Cels Piñol.

Un precedente que sigue vivo: el webcómic
Aunque pueda parecer un fenómeno relativamente nuevo, el cómic digital existe desde hace bastante tiempo a través de los llamados webcómics. Es decir, tiras y viñetas que se publican gratuitamente en Internet, cuyos orígenes se remontan a principios de la década de 1990. Un género que, por otra parte, está muy ligado a la autoedición, pues el autor prescinde aquí de intermediarios habituales en el cómic impreso de toda la vida.

Rubén Fernández: "Que un cómic on-line consiga dar el salto al papel sigue viéndose como un logro superior"

Rubén Fernández señala que "tanto autores noveles como ya consolidados están haciendo cosas muy interesantes" en el ámbito del webcómic, considerado por muchos un precedente a tener en cuenta para los cómics digitales con distribución comercial. Al fin y al cabo, apunta Álex Samaranch, este fenómeno ha conseguido que "leer cómics en el ordenador no sea algo extraño".

Y lo que es más importante: este fenómeno ha demostrado que el usuario está dispuesto a consumir cómics digitales. Especialmente en mercados como el japonés, donde está muy asentado el consumo de todo tipo de contenidos en smartphones. Samaranch sostiene que en los países europeos se está empezando a seguir esta tendencia, "y además ahora han aparecido los tablets como nuevo factor a tener en cuenta".

"Pero que un cómic publicado on-line consiga dar el salto a la publicación en papel sigue viéndose como un logro superior", apunta Rubén Fernández al referirse al caso español, "lo cual dice mucho del estado actual del mercado". El cambio de mentalidad necesario para el triunfo del cómic digital como modelo de negocio comercial, por tanto, no debe producirse sólo entre las editoriales, sino también entre el lector e incluso los mismos autores.

El tablet como viñeta
Los tablets, y sobre todo el iPad, están demostrando ser un soporte para cómics bastante apto y lleno de posibilidades difíciles de conseguir en las ediciones impresas. Siempre y cuando se tenga presente que, en efecto, es un formato distinto al papel. "No sirve utilizar cualquier PDF y digitalizarlo", avisa Piñol.

Ésa es precisamente la filosofía que siguen varias aplicaciones optimizadas para el iPad y disponibles en la App Store de Apple. Aunque en un principio puedan parecer sólo tiendas, también incluyen reproductores propios de cómics con una serie de funcionalidades especiales.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
Muchos cómics pensados para el iPad emplean un sistema de lectura que permite moverse de forma cómoda y sin complicaciones entre las distintas páginas y viñetas.

Es el caso de la aplicación de la misma tienda Koomic. Para empezar, en la parte inferior siempre están a mano las previsualizaciones de las distintas páginas del cómic, para acceder directamente a cualquier de ellas con una sola pulsación. Y dentro de cada página el sistema se encarga de destacar las viñetas una a una. Sólo hay que deslizar el dedo para pasar a la siguiente, mientras que con una doble pulsación se vuelve a mostrar la página entera.

Por supuesto, la interfaz se adapta automáticamente cuando el usuario gira el iPad para colocar la pantalla en vertical u horizontal. "Y pronto empezarán a aplicarse de forma general los hipertextos y los efectos especiales", recuerda Cels Piñol. De hecho, ya hay algunos ejemplos en la misma App Store, como "Nawlz", un cómic interactivo desarrollado por la compañía Sunderlevel.



Vídeo promocional de "Nawlz Interactive Comic for iPad". Puedes reproducir el vídeo a pantalla completa y en alta definición haciendo clic en el rótulo "HD".

La mayoría de cómics que pueden leerse en el iPad y otros tablets, eso sí, de momento se limitan a mostrar imágenes fijas. En unos casos se exploran simplemente a base de zoom y "scroll", y en otros con el señalado sistema viñeta a viñeta que emplea Koomic, y que está en parte inspirado en las aplicaciones para iOS creadas por la firma ComiXology para dos editoriales estadounidenses tan emblemáticas como Marvel y DC Comics.

"Son sin duda las que han revolucionado el tema", apunta Álex Samaranch. "Aunque hay algunos catálogos japoneses también muy potentes, Marvel y DC tienen ahora mismo los mejores, además de una aplicación iOS que funciona muy bien. Son sin duda los que van más adelantados", apostilla.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
En el primer nivel de su interfaz, las aplicaciones de cómics para iOS recurren al clásico modo "Cover Flow" para explorar el catálogo de títulos disponibles (caso de la aplicación de Marvel en la imagen superior) y también pueden mostrar en una estantería virtual los cómics ya descargados en el tablet de Apple (caso de Koomic).

Samaranch no sólo lo dice por las aplicaciones nativas de iOS, sino por la propia tienda on-line de comiXology, que permite visualizar cómics en el mismo navegador web. Y es aquí donde se plantea uno de los principales debates en lo que respecta a la relación entre tablets y cómics digitales: ¿hay que apostar por aplicaciones nativas para cada plataforma o buscar algún sistema compatible con todas?

En opinión de Samaranch, lo correcto es apostar primero por iOS y luego fijarse en el resto de sistemas operativos por pura lógica, pues Apple viene desde el principio siendo el líder incontestable en las ventas de tablets. Y aunque no haya una aplicación oficial de Koomic para Android, los tablets con el sistema operativo de Google (a partir de la versión 3.0, conocida como Honeycomb) pueden acceder a su catálogo de cómics desde el mismo navegador web.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
La visualización viñeta a viñeta también tiene en cuenta rótulos y otros elementos destacados.

Mediante esta vía, los cómics incluso pueden visualizarse página a página y viñeta a viñeta. "La experiencia no es tan fluida como en una aplicación nativa", aclara Samaranch, "pero no es una mala experiencia". Y seguramente irá mejor a medida que tecnologías como el HTML5 maduren y terminen de estandarizarse.

De hecho, algunos actores del mundillo del cómic ven esto como una especie de salvavidas. Si hay algo que está caracterizando a los tablets en su todavía corto periodo de existencia es que es un sector en el que no hay prácticamente apuestas seguras. No hay más que fijarse en que HP abandonó la fabricación y el desarrollo del TouchPad, el primer tablet basado en el sistema operativo webOS, a los pocos meses de presentarlo en sociedad.

Foto: Lucas Laó (Quesabesde)
El sistema impide que el usuario pierda la orientación al leer un cómic, pues basta con pulsar sobre la viñeta actual para que se cargue la siguiente, independientemente de si esto implica desplazar el punto de vista de forma vertical, horizontal o diagonal.

De ahí que, al menos en el caso de Android, los responsables de la misma Koomic se estén planteando si optar por una aplicación que se descargue desde Android Market o, en palabras de Samaranch, "construir un motor en HTML5 que sea la base de las diferentes aplicaciones nativas. La última impresión que tenemos es que van a ir por ahí los tiros."

Paralelismos (o no) con el libro electrónico
Es más lo que los une que lo que los separa, pero no deja de haber ciertos aspectos en los que conviene hacer una clara separación entre el cómic digital y el libro electrónico (o e-book). Aunque el segundo englobe al primero, basta con fijarse en qué tipo de dispositivos se han asentado en los últimos años para consumir uno y otro.

Y los e-books, si bien también están disponibles para tablets y otros dispositivos, se han asentado con un compañero de viaje como el lector con pantalla de tinta electrónica, especialmente en el caso de los Kindle de Amazon. Equipos que no recurren a la retroiluminación (que cansa y deteriora la vista a largo plazo), pues dependen de la luz externa que impacte sobre sus paneles, como en el papel impreso de toda la vida.

Son además dispositivos que han logrado abaratarse muchos más que los tablets, al menos al comparar los modelos de gama alta de cada categoría de producto. Pero sólo han cuajado en monocromo, pues basta una pantalla que trabaje en escala de grises para mostrar las hojas de una novela.

Raquel Díaz sostiene que éste es el principal motivo por el que el cómic digital se consume mejor en tablets. "Es más visual y tiene mucho menos texto", comenta la responsable de RBA. Y las limitaciones de la tinta electrónica a color, como la basada en la tecnología Triton de la firma E Ink, impiden todavía realizar muchos alardes en este sentido.

En el mercado japonés, fabricantes como Hanvon ya comercializan modelos con esta tecnología que, aparte de sólo ser capaces de representar 4.096 colores, tienen el mismo talón de aquiles que la tinta electrónica monocromo: la velocidad de refresco del panel, que obliga a a invertir al menos un segundo para cambiar de una imagen a otra.

Foto: E Ink
Imagen de un prototipo de E Ink con pantalla Triton.

Por tanto, son incapaces de reproducir ningún tipo de imagen en movimiento. Según Álex Samaranch, en estas condiciones "la experiencia de lectura, y más si le das al lector la opción de ir viñeta a viñeta, es horrible. De una viñeta a otra, de una página a otra, hay un tiempo muy lento. Esa inmediatez es algo a lo que yo creo que el público no va a renunciar".

La gran esperanza que había en la industria para conseguir un híbrido con todas las ventajas del LCD y la tinta electrónica, por desgracia, ha retrasado su llegada a las tiendas. Son las pantallas Mirasol desarrolladas por Qualcomm, que no han podido cumplir la hoja de ruta que preveía su debut a principios de este año. El propio director ejecutivo de la firma, Paul Jacobs, admitió recientemente en declaraciones recogidas por Pocket Lint que aún no dan la talla como para ser integradas en un producto comercial.

A esperas de que se dé el avance definitivo para lograr una tecnología que no sacrifique calidad de visionado y prescinda de la molesta retroiluminación, los tablets son en última instancia el dispositivo que menos complicaciones pone para leer cómics. "Y mira, puedes leer en la oscuridad", recuerda Cels Piñol.

Álex Samaranch: "El DRM lo complica todo, y de momento los editores quieren DRM"

Si en lugar de centrar la atención en el hardware la ponemos en la estrategia editorial, también se pueden trazar ciertos paralelismos entre el e-book y el cómic digital. En este sentido, Álex Samaranch admite que "estamos repitiendo algunas cosas del libro electrónico que no han gustado entre el público, como por ejemplo el EPUB con DRM". El problema no es tanto el formato EPUB (al fin y al cabo uno de los más extendidos en el cómic digital, junto con otros como CBR) como el sistema de protección anti-copia o Digital Rights Management (DRM).

Quienes gestionan la propiedad intelectual de los cómics son quienes deciden el modelo a seguir en estas cuestiones. Por eso, y aunque los títulos de Koomic llevan DRM, Samaranch defiende que estas herramientas que impiden manipular libremente el archivo aportan más inconvenientes que ventajas. Lo ideal sería que todo fuese tan sencillo como que "tú tienes un archivo de descarga y luego un lector simple. El DRM lo complica todo. Y de momento todos los editores quieren DRM."

"Nosotros seguimos insistiendo en que creemos que no es la opción más práctica", argumenta Samaranch. "Pasó en la música, costó que hicieran la apuesta, y está pasando en el papel. Porque al final es peor esa incomodidad o ese elemento añadido de proceso. Ese 'tengo que hacer una cosa más' hace que haya gente que se aleje. Y lo que necesitamos es todo lo contrario: que sea muy fácil. Muy, muy fácil. Cuantas menos trabas, mucho mejor para todos."

Ninguna otra de las fuentes consultadas por QUESABESDE.COM para la elaboración de este reportaje ha querido pronunciarse en exceso sobre la cuestión, lo que puede ser un indicio de la hipotética fecha de caducidad del DRM en los cómics digitales. En la parte positiva, éstos parecen al menos un recurso recurrente para vender o publicitar otros productos.

Un cómic promocional del videojuego "Star Battalion" para iOS, que incluye en su interfaz un enlace a la compra del título en la App Store.

Las mismas aplicaciones de la revista El Jueves, que Raquel Díaz tilda de "píldoras de contenido centradas en los personajes", se pueden considerar como contenidos gratuitos digitales pensados para llevar a la compra de la revista impresa. Y en la App Store también pueden encontrarse ejemplos curiosos como el de "Star Battalion", un videojuego que recurre a un cómic también gratuito como medio de promoción.

Precios y ganancias, un difícil equilibrio
Como no podía ser de otra forma en este tipo de productos, los precios del cómic digital son inferiores a sus versiones editadas en papel. Aunque en algunos casos puede que la diferencia no sea tanta como al público le gustaría. De hecho, Samaranch recuerda que "algún editor ya ha recibido alguna crítica" por ser demasiado conservador en este aspecto.

Con todo, en el mismo catálogo de la tienda Koomic el precio habitual de los títulos se sitúa por debajo de los 2 euros, siempre y cuando no se trate de últimas novedades. Éstas pueden llegar a los 6 euros, cantidad que en la mayoría de ocasiones sigue siendo inferior a lo que cuestan las ediciones impresas.

Pero dejando a un lado el debate sobre si son cantidades que el público está dispuesto a pagar, no conviene olvidar que el mismo marco legal español pone algunas trabas a la hora de ofrecer precios más económicos. En su blog corporativo, los responsables de la tienda Koomic recuerdan que los libros impresos (y por ende los cómics) pueden acogerse al llamado IVA superreducido, que se queda en un 4%.

Foto: Esdecómic
El autor Francisco Ibáñez posa con un iPad que muestra la portada de "Mortadelo y Filemón. ¡A reciclar se ha dicho!", cuyo precio en Koomic (6 euros) supone la mitad que el de la edición impresa.

Los libros y cómics digitales, en cambio, deben ceñirse al 18% del IVA genérico, a no ser que se distribuyan en una memoria USB, un CD o cualquier otro soporte físico. "Es ridículo", se queja Samaranch, señalando el sinsentido de que la ley del libro se aplique de formas distintas en la publicación digital y la impresa. "El libro digital es un libro. Y si ya lo es para lo malo, pues también debería serlo para lo bueno."

Algún candidato a las elecciones españolas del próximo 20 de noviembre ya ha prometido cambios en el marco legal para permitir que los libros y cómics digitales distribuidos en modalidad de descarga también puedan reducir su IVA. Promesas electorales aparte, no es ésta la única problemática relacionada con el precio de los títulos.

Y es que no conviene olvidar que se trata de un sector en el que el autor de la obra recibe un tanto por ciento por ejemplar vendido. Un porcentaje o "royalty" que "debería ser en teoría mayor que con los cómics en papel, porque intermediarios como la imprenta o la distribuidora desaparecen", sostiene Rubén Fernández. "Pero claro, también se están metiendo intermediarios nuevos", como sin ir más lejos Apple, que se lleva una comisión del 30% por todo aquello que se venda en su App Store.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

A esto hay que sumarle el perfil del lector. "A lo tonto, se nos ha criado una generación entera acostumbrada a conseguir contenidos digitales de todo tipo totalmente gratis", argumenta Fernández, para quien "la diferencia entre 'casi gratis' y 'gratis', es mucho más grande de lo que parece. Y en este país, más aún."

Es sin duda uno de los objetivos que las empresas del mundo del cómic tienen que conseguir a largo plazo: reeducar al público para que pague por las descargas. Por el momento, tiendas como la misma Koomic, que posee ya más de 8.000 usuarios registrados, están labrando el terreno para que esto sea posible.

Esto es sólo el principio
A día de hoy no existen datos que puedan servir para asegurar que el cómic digital llegue a ser algún día un negocio rentable. Pero ya se están produciendo las primeras apuestas claras por parte de la industria. Todavía más entre las empresas que se dedican a la distribución que entre las editoriales, pero las primeras confían en que las segundas se vayan dando cuenta de que es necesario cambiar el modelo de negocio para adaptarse a los nuevos tiempos.

El mismo padre de "Mortadelo y Filemón", Francisco Ibáñez, ya señaló en declaraciones recogidas por el blog de Koomic que "el cómic electrónico es la mejor manera de llegar al lector infantil y juvenil, inmerso en las nuevas tecnologías" y cada vez menos dispuesto a consumir este tipo de contenidos en papel impreso.

En este contexto, los tablets se antojan hoy por hoy uno de los mejores aliados para que el cómic digital termine de asentarse. Es necesario, eso sí, que hablar de tablets sea algo más que hablar del iPad (al menos en lo que se refiere a las ventas de este tipo de dispositivos) y que además sean progresivamente más accesibles.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En este sentido, Samaranch sostiene que los precios de estos equipos "van a bajar radicalmente en dos años y habrá tablets perfectamente válidos que no harán lo último pero servirán de sobra para leer tebeos". El mismo Kindle Fire de Amazon, por poner un ejemplo reciente, puede considerarse un buen ejemplo de esta tendencia.

Pero no basta con que el usuario se muestre proclive a consumir contenidos en su tablet, sino que esté dispuesto a pagar por ellos. "Creo que ése es precisamente el gran reto", exclama Rubén Fernández. De momento, los responsables de Koomic se conforman con que su tienda sea rentable para 2012 o 2013. Y en lo que respecta a la rentabilidad para los artistas del cómic, Cels Piñol admite que por ahora "el autor debe ser buen fenicio y negociar su porcentaje si se da la opción", como siempre ha sucedido en la publicación impresa.

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