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Con texto fotográfico

"Se puede vivir feliz pese a la enfermedad" Claudia Maccioni

 
Foto: Claudia Maccioni
16
DIC 2010
Declaraciones obtenidas por Ivan Sánchez

La mayoría de fotoperiodistas se ponen detrás de la cámara para contar historias ajenas, dando respuestas o planteando incógnitas al espectador. Sin embargo, Claudia Maccioni se ha situado delante del objetivo para protagonizar y narrar una historia difícil pero con final feliz. El resultado, un libro que habla de emociones y que pretende dar esperanza a las muchas mujeres que sufren el cáncer de mama. El mérito fotográfico de Maccioni es doble, ya que ha sabido contar una historia personal a la vez que conseguía algo realmente complicado: captar con su cámara las emociones que afloran en momentos clave.

Claudia Maccioni

A finales de febrero de 2009 fui al ginecólogo para hacerme una revisión: tenía un bulto en una mama. Sabía que podía ser un fibroadenoma, porque hacía algún tiempo ya me habían quitado uno. Sin embargo, resultó ser un tumor. La noticia es muy dura, pero inmediatamente pensé que me esforzaría y me curaría, y al salir del hospital ya sabía que quería hacer las fotos.

Cuando se lo dije a mi pareja me dijo que le parecía muy bien, pero no sé si me tomó muy en serio... Al fin y al cabo soy fotógrafa, y tenía que explicarlo de alguna forma; era un modo de sacarlo de dentro, porque son muchas emociones. A final, acabaría saliendo el libro 'Claudia. Un año de mi vida'.

Comencé el reportaje desde mi primera sesión de quimioterapia, cuando me rapé el pelo, y pese a mi voluntad y convicción no fue nada sencillo. Hice algunas pruebas al principio, pero me costó mucho hacer fotos que me gustaran y encontrar el enfoque que quería, porque yo era la protagonista.

Al principio iba muy perdida. No estaba habituada a cargar con el trípode a todas partes. Me di cuenta de que no podían ser fotos del todo naturales, pero poco a poco fui encontrando lo que me gustaba. Descubrí que la clave era fotografiar emociones y cómo me sentía día a día, que es en lo que se basa el libro.

Un día fui a comer a casa de mi hermana, que además es mi mejor amiga. Yo me encontraba muy cansada y nos tumbamos en la cama para charlar un rato. Puse la cámara sobre un cojín y activé el autodisparador, y salió esta instantánea. Se trata de una foto de un momento muy feliz, y eso también era parte de lo que quería enseñar, porque el proceso de curación dura muchos meses y no puedes estar casi un año entero amargado. ¡Hay que ser feliz!

Técnicamente fue un poco pesado, porque tenía que cargar siempre con el trípode. La gente del hospital se fue acostumbrando a verme siempre con la cámara y con el trípode. Además, estaba la cuestión del disparador: al principio tenía un cable corto o simplemente preparaba yo la cámara y le pedía a alguien que disparase el obturador. Más adelante me compré un mando a distancia.

Al editar las fotografías surgió la idea del libro. Presenté las fotos a un laboratorio farmacéutico que se encargó de la financiación. Todos los beneficios del libro son para la fundación Fero (Fundación de Investigación Oncológica), del doctor José Baselga, que se dedica a la investigación oncológica. Este libro ha sido mi forma de ayudar a otras mujeres que sufren el mismo problema que yo, no sólo recaudando dinero, sino también por el mensaje que transmite. Todo en él son emociones positivas: se puede vivir bien y feliz pese a la enfermedad.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

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