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Con texto fotográfico

"Esta foto es todo lo que tengo para contribuir a cambiar la vida de esta gente" Claire Martin

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Foto: Claire Martin
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MAY 2014
Declaraciones obtenidas por Calvin Dexter

Con una especial fijación por los problemas sociales, Claire Martin lleva desde 2007 intentando que el mundo sea un sitio mejor a golpe de obturador. Los trabajos documentales de esta joven fotógrafa australiana, ganadora en 2010 del premio Inge Morath que otorga la fundación homónima en colaboración con Magnum Photos y de un primer premio en los Sony World Photography Awards en 2009, han aparecido en innumerables publicaciones como Vanity Fair o The Wall Street Journal.

Claire Martin

En esta fotografía vemos a Tony comiéndose un pastel de crema que yo misma le había comprado en una cafetería en la que había trabajado. Nos conocimos en 2008 cuando estaba haciendo fotos en el Downtown Eastside de Vancouver. Trabajar en este barrio fue realmente mi primer intento de hacer algo serio en fotografía. Quería combinar imágenes estáticas con mi pasión por la justicia social.

Los diez bloques de edificios que componen este barrio aglutinan un buen número de problemas sociales: pobreza extrema, personas sin hogar y un índice del 30% de enfermos de sida, entre otros. La causa de muerte principal es la sobredosis por droga.

La proximidad del Downtown Eastside con el distrito financiero y comercial de Vancouver es un recordatorio constante de la distancia que hay entre aquellos que tienen algo y los que no. Se crea así una cultura profundamente atrincherada en un estigma negativo, de miedo e incomprensión acerca del ciudadano medio de Vancouver.

Sentí la necesidad instintiva de fotografiar esta comunidad como respuesta a mi propia experiencia de amar y vivir con una adicta. Había observado cómo alguien a quien quería y respetaba se convertía en un amasijo autodestructivo, cruel y disfuncional. Juzgué sus acciones y pensé que aquella persona quería hacerme daño. Pensaba que sus problemas eran algo que ella había escogido.

"Sentí la necesidad instintiva de fotografiar esta comunidad como respuesta a mi propia experiencia de amar y vivir con una adicta"

Fotografiar en el Downtown Eastside se convirtió en una catarsis con la que pude intentar comprender el problema sin sufrir el desgaste que supone un enlace personal. En aquellos momentos no me di cuenta de ello, pero estaba inmersa en lo que podría llamarse un trabajo personal.

La primera vez que vi a Tony supe que me daría grandes fotos. Tenía un lenguaje corporal increíble y siempre iba con la camisa desabrochada para mostrar su piel translúcida y rasgada. Entablé amistad con él y pasó cierto tiempo antes de que se sintiera cómodo mientras le fotografiaba. Pero cuando al final la cámara dejó de incomodarle, se mostró increíblemente desinhibido. También él deseaba compartir su historia. Es ese encaje natural entre fotógrafo y sujeto que siempre intento encontrar.

Tony vivía en el mismo edificio que su hermano y su cuñada. Todos ellos habían sido adictos a la heroína durante 25 años. El sida se llevó a la mujer de Tony cinco años antes de hacer esta foto. Tenían dos hijas gemelas, ambas seropositivas de nacimiento. El Estado se las llevó nada más nacer. Tony estaba en el programa de metadona, pero seguía abusando de la heroína. A pesar de todas las tragedias que le ha infligido la droga, no conseguía dejarla.

En esta fotografía estaba muy colocado. Se movía entre su mundo y la realidad sin dejar de contorsionarse y doblegarse. Verle comer aquel pastel fue una de las cosas más sorprendentes que he visto nunca.

"Verle comer aquel pastel fue una de las cosas más sorprendentes que he visto nunca. Estaba muy colocado y no dejaba de contorsionarse y doblegarse"

Más tarde regresé a Australia y no pude mantener el contacto con Tony. Al cabo de unos años una mujer que trabajaba en los servicios sociales del Downtown Eastside vio esta foto y me escribió un correo electrónico. Me decía que Tony había estado limpio durante un año, que había ganado mucho peso pero que luego había vuelto a abusar y había desaparecido. No se le había visto durante el último año.

Me siento muy ligada a esta foto y a toda la serie en general. Era una principiante cuando la hice, pero fue un trabajo que realmente me salió del corazón. Estoy obsesionada con el tema de la drogadicción porque virtualmente perdí por ella a alguien a quien quería.

Me encanta cuando la ciencia, los médicos, los centros de investigación y drogadicción usan esta fotografía, ya que como fotógrafa es todo lo que tengo para contribuir a cambiar la vida de la gente que sufre esta terrible enfermedad. Por desgracia, es una contribución muy pequeña, pero con un poco de suerte puede ayudar a que la gente sea consciente del problema y hable de él.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

Fuentes y más información
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