COMPARTIR
  • Monte Roraima: el Mundo Perdido
  • Petare: laberinto de ladrillo en Caracas

Ciudad Bolívar: la Historia a orillas del Orinoco  

16
ENE 2008

Sobre un promontorio rocoso que domina la parte más estrecha del río Orinoco se yergue Ciudad Bolívar, una agradable urbe con un casco antiguo colonial cargado de historia. Nada más y nada menos que el lugar en que el Libertador gestó el futuro de América Latina.

Actual capital del venezolano estado de Bolívar, Ciudad Bolívar fue fundada en 1764 en un emplazamiento que se alza sobre el recorrido más angosto del Orinoco. De ahí su nombre original de Angostura, o en su versión más larga, Santo Tomé de Guayana de Angostura del Orinoco.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
El casco antiguo de Ciudad Bolívar -llamada originalmente Angostura- fue levantado sobre un promontorio cercano al Orinoco.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Las casas antiguas son de una sola planta y sus fachadas están pintadas de diferentes colores.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
En domingo, las calles están casi desiertas. Un solitario coche norteamericano de los años 80 añade un poco de ambiente.

Pequeña ciudad portuaria dedicada al comercio, Simón Bolívar la convertiría 50 años después, tras ser liberada del control español, en la base de las operaciones militares que llevaron a la independencia de una región enorme de América. El Libertador la llamaría la Gran Colombia, y su capital provisional sería esa pequeña ciudad.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
El punto central de la ciudad es la plaza Bolívar, en la que se encuentran la catedral y varias estatuas de piedra que representan a los diferentes países liberados por Simón Bolívar: Nueva Granada (la actual Colombia), Perú, Bolivia, Panamá, Venezuela y Ecuador.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
En el centro de la plaza no puede haber otro personaje que el Libertador. Según nos dicen, ésta es la única estatua de Venezuela en la que Bolívar no está subido a un caballo.

El territorio era demasiado amplio para poder ser controlado eficazmente, y pronto surgieron movimientos independentistas.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
En un lateral de la misma plaza se encuentra la casa del Congreso de la Angostura, guardada por dos inmóviles soldados vestidos de época.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
El Congreso de Angostura se firmó en 1819 en una de sus salas. Con él se creaba una enorme república llamada Gran Colombia, que sería reconocida por las grandes potencias de la época, Estados Unidos e Inglaterra. Tras 21 años de disputas internas, se dividió en los actuales estados de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Patio de la casa colonial del Congreso de Angostura.

Tras dos décadas de conflictos, lograrían partirlo en pedazos de los que nacerían varios países: Venezuela, Perú, Panamá, Bolivia, Colombia y Ecuador.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Los moradores de la ciudad son gente risueña y tranquila.

En 1830 el Libertador moría. No pasó mucho tiempo para que la ciudad de Angostura cambiara de nombre y fuese rebautizada en su honor como Ciudad Bolívar, dando inicio a una auténtica bolivarmanía.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
En la orilla del río se extienden varias áreas verdes que invitan a un agradable paseo. Para quien conoce su vecino brasileño, el Amazonas, desde cuya orilla no se ve la opuesta, el Orinoco en este lugar no da la sensación de ser un río de gran tamaño.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
El Orinoco es el segundo río en caudal de Sudamérica. La explicación viene dada por su profundidad, que en este punto es de más de 150 metros. En una de sus expediciones por el Orinoco, el naturalista prusiano Alexander Von Humboldt bautizó en 1800 a la roca que se puede apreciar en la imagen como "orinocómetro", ya que las marcas que deja el líquido sobre su superficie permiten observar las diferencias de nivel a lo largo del año.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Hacia el oeste de la ciudad destaca la silueta del puente de Angostura. Cuando se culminó en 1967, era el noveno puente colgante del mundo y el primero de Latinoamérica. Su longitud es de 1.678 metros y su altura, de 57 metros sobre el nivel del río. Hasta que hace poco más de un año se levantó otro gran puente cerca de Ciudad Guayana, 100 kilómetros hacia el este, el puente de Angostura era el único que existía en los más de 2.000 kilómetros de longitud del río Orinoco.

No sólo quedó como Bolívar el nombre de la ciudad, el de su plaza principal y el de alguna de sus calles: también lo es el del estado del cual es capital y el de la moneda nacional.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
A la parte de la ciudad que da al río se le llama Paseo Orinoco. Es un atractivo bulevar cuyos edificios están franqueados por pórticos.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Como en el resto de la calle, en este bar parece que el tiempo también va despacio.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
El relojero necesita poco más que una silla y una mesa para hacer las reparaciones en la acera.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
El Paseo Orinoco en una hora de poco bullicio.

Probablemente Venezuela sería ahora Bolivia si ese nombre no fuese ya el de otro país andino, contratiempo solucionado recientemente con el añadido de Bolivariana al nombre de la república.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Muchos de los coches que circulan en Venezuela tienen varias décadas. Este Ford LTD, por ejemplo, comenzó a fabricarse en 1965 en Estados Unidos.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
La calle es un auténtico muestrario de coches antiguos.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Y algunos parecen que acaban de salir de la misma fábrica.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Otros, en cambio, no pasan por coches oficiales ni llevando la bandera venezolana.

Además de su bien conservado casco antiguo cargado de historia o sus agradables paseos junto al río Orinoco, Ciudad Bolívar ofrece a los turistas una base de acceso a la región sur de Venezuela.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Dos chavales aguardan a que lleguen sus padres.

Maravillas como el Salto del Ángel (la caída de agua más alta del mundo gracias a sus casi 980 metros) o la Gran Sabana y sus tepuyes se encuentran en esa enorme área.

Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
La inseguridad en Venezuela es un gran problema: conviene llegar a casa antes de que anochezca. Quien no tiene vehículo propio utiliza el autobús.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Aunque hay quienes prefieren viajar en camionetas adaptadas.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Popularmente conocidas como "perreras", estas camionetas van abarrotadas en las horas punta. En caso de accidente, la protección que ofrecen a los pasajeros es mínima.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Este hombre se retira con toda la mercancía.
Foto: Eneko Etxebarrieta / Miyuki Okabe
Nosotros también llegamos al refugio: una vieja posada del casco viejo.

Los artículos de la serie "La vuelta al mundo en 3650 días" se publican, normalmente, el tercer miércoles de cada mes.

La travesía de Eneko y Miyuki nos brinda la posibilidad de conocer la diversidad cultural y las bellezas de nuestro planeta en esta serie de artículos y a través de su página web acercandoelmundo.com.

Su proyecto también tiene carácter humanitario. Colaboran con la ONU y UNICEF en la difusión de la Campaña del Milenio, en la cual también os invitamos a participar.

0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar