Actualidad
GUíA PARA CINéFILOS EXIGENTES (PARTE I)

Optimización de un sistema de cine en casa: síntesis afortunada de conocimiento y pericia

 
9
JUL 2008

La instalación y el ajuste de un equipo audiovisual suele ser un quebradero de cabeza para muchos aficionados. Y es que es considerable la retahíla de calibraciones y mediciones requerida para disfrutar de una imagen y un sonido con una calidad realmente "cinematográfica". En este artículo proponemos una serie de apreciaciones técnicas y consejos prácticos para llevar a buen puerto esta empresa.

El término "cine en casa" o "home cinema" nació bajo los auspicios de las grandes multinacionales de la electrónica de consumo y Dolby Laboratories.

Esta compañía estadounidense introdujo a mediados de los años ochenta las versiones domésticas (primero la ya obsoleta Dolby Surround y posteriormente la más avanzada Dolby Pro-Logic) de su procedimiento de sonido multicanal envolvente Dolby Stereo, que permitían recrear con estimable fidelidad en el hogar la espectacularidad de la experiencia sonora de una sala cinematográfica.

Esto coincidió con la aparición en el mercado de los primeros televisores de tubo de rayos catódicos (CRT) con pantallas de grandes dimensiones y formato panorámico, es decir, con una relación de aspecto de 16:9 frente a la tradicional 4:3. Adecuados para el originario sistema analógico de alta definición europeo HD-MAC, proporcionaban un campo visual más amplio y una imagen de mayor realismo.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Conseguir que todos los elementos de un equipo de cine en casa funcionen en consonancia requiere tiempo, paciencia y conocimiento.

Los gigantes de la electrónica de consumo apostaron por el cine en casa como fórmula que ofrecía un gran atractivo para el entretenimiento familiar y a la vez para revitalizar sus negocios ante el estancamiento de las ventas de los equipos de audio.

Los primeros títulos cinematográficos con sonido envolvente (o "surround") codificado en los canales estereofónicos fueron editados en cinta magnética de vídeo, en el extinguido formato VHS y su variante mejorada Super VHS.

Este soporte proporcionaba unas prestaciones bastante pobres tanto en la vertiente de la imagen como en la del sonido a raíz de las limitaciones tecnológicas propias de todo sistema analógico.

Foto: Joan Piella (Quesabesde)
El formato VHS ha sido uno de los mayores éxitos comerciales en la historia de la electrónica de consumo.

En realidad, no fue hasta la implantación de los discos digitales ópticos, como el Laserdisc (LD), propuesto por Pioneer, y sobre todo el DVD (Digital Versatile Disc: disco digital versátil) cuando el cine en casa adquirió su verdadera entidad.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El DVD (Digital Versatile Disc) empezó su andadura hace más de diez años y sigue siendo el sistema preferido por millones de usuarios en todo el mundo.

Este último formato desbancó rápidamente al Laserdisc por su indiscutible mayor comodidad y flexibilidad, unidas a una notable calidad de imagen y sonido.

Una tarea compleja y sutil
Tras esta introducción, hay que resaltar que la óptima instalación de un equipo de cine en casa es laboriosa como consecuencia de la complejidad intrínseca de los conjuntos audiovisuales y de los múltiples factores que intervienen en el proceso, tanto de instalación como de ajuste.

Y eso que los fabricantes intentan persuadir al consumidor con vistosos y a menudo engañosos reclamos publicitarios de que disfrutar en el hogar de una imagen y un sonido de la misma espectacularidad que los de una sala cinematográfica es relativamente sencillo.

Así, por evidentes razones comerciales, soslayan o dejan en un segundo plano aspectos cruciales para recrear con autenticidad una experiencia realmente cinematográfica.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La instalación de todos los elementos no es tarea para principiantes.

Es el caso del tamaño y las características de la sala en que está colocado el sistema de audio y vídeo (o de A/V) o del imprescindible rosario de ajustes y calibraciones para conseguir unos resultados convincentes.

La experiencia demuestra que buena parte de los equipos adolece de importantes lagunas en su configuración, de modo que son incapaces de reproducir la imagen y el sonido con el debido realismo e impacto. Y esto lleva a la lógica decepción del consumidor.

Así las cosas, lo más recomendable es acudir a un establecimiento especializado de confianza. Los profesionales de estas tiendas tienen los conocimientos y la destreza necesarios para aconsejar al usuario sobre el tipo de sistema que más le conviene en función de su grado de exigencia, su presupuesto y de la sala en que estará ubicado el equipo.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El asesoramiento de profesionales del sector es vital para conseguir configurar una sala de cine en casa que rinda al máximo de sus posibilidades.

También disponen de los instrumentos de medición idóneos -como sonómetros y ecualizadores con analizador de espectro- para llevar a cabo con éxito tanto la correcta instalación del conjunto como las preceptivas calibraciones.

De hecho, por más buena voluntad que tenga el aficionado -sobre todo si es neófito- y por más que se empape a fondo de los extensos manuales de instrucciones de las marcas, habitualmente quedan numerosos cabos sueltos en la instalación. A la hora de la verdad, los resultados distan de ser los esperados (o prometidos por las multinacionales del sector).

Como es lógico, adquirir un sistema de cine en casa de calidad decente y beneficiarse de un servicio personalizado con valor añadido como el que brinda un establecimiento especializado competente tiene un costo (que tampoco tiene por qué ser necesariamente muy alto), pero hay que insistir en que es la mejor opción para que el equipo exprese al máximo su potencial.

Aunque más asequibles, los equipos "todo en uno" tienen un potencial muy limitado.

Denominados Home Cinema In A Box, los conjuntos "todo en uno" de muy bajo precio -por no decir irrisorio- que venden las grandes superficies comerciales son claramente mediocres, al tiempo que el servicio técnico y de posventa es inexistente. Conviene por tanto rehuir las ofertas -o mejor dicho, gangas- de estos centros.

Sonido: la importancia primordial de la sala
Aunque a menudo no se le concede la importancia que merece, es esencial que el sistema de audio y vídeo, al igual que un equipo estereofónico, se adecue a las dimensiones de la sala donde estará colocado.

Otro aspecto a tener en consideración es que la estancia no debería presentar paredes que no sean paralelas como tampoco una forma cúbica (ambos fenómenos excitan las resonancias) para reunir unas condiciones acústicas apropiadas.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Antes de instalar el equipo es recomendable analizar aspectos de la sala como sus dimensiones y el ángulo de las paredes.

Las cajas acústicas de tamaño compacto (las marcas de prestigio disponen en su catálogo de numerosos modelos de gran calidad) son las más indicadas para una sala de dimensiones modestas. Las de columna, o "floorstanding", son aconsejables para un espacio residencial amplio.

Es evidente que lo ideal sería disponer de una estancia destinada exclusivamente al equipo de cine en casa, o bien elegir el mobiliario y los elementos decorativos de la misma en función del conjunto.

Sin embargo, en el mundo real la inmensa mayoría de los aficionados debe conformarse con ubicarlo en un comedor o sala de estar de uso compartido, con claras limitaciones de espacio que se suman al agravante de una acústica problemática.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La elección de las cajas acústicas depende de factores como las preferencias del usuario y las condiciones de la sala dedicada al equipo de cine en casa.

Son de gran utilidad los elementos de corrección acústica (paneles absorbentes y difusores de sonido) situados en los puntos más críticos de la sala, es decir, aquéllos que son propensos a las resonancias, las ondas estacionarias y las reflexiones sonoras, que degradan severamente la limpieza y la credibilidad del sonido.

El único punto problemático es que un acondicionamiento acústico integral es bastante costoso, al tiempo que los paneles absorbentes y los difusores de sonido alteran considerablemente la decoración.

Así, el entusiasta del audio y vídeo tiene pocas posibilidades de sortear con éxito el hándicap que representa el denominado WAF: el factor de aceptación de la esposa (Wife Acceptance Factor).

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Siempre hay formas más económicas de conseguir un aislamiento acústico aceptable.

A pesar de estos "inconvenientes", pueden conseguirse resultados satisfactorios colocando con buen criterio una moqueta o una alfombra en el suelo, así como cortinas gruesas en las ventanas. Y mejor todavía, algunas placas de corcho o de yeso aislante (pladur) ornamentadas en las paredes y en el suelo, que absorben con notoria eficacia las vibraciones sin afectar la decoración.

Otro factor crucial es que las paredes sean de un color oscuro, y también neutro desde el punto de vista luminoso, a semejanza de una sala cinematográfica. El objetivo es evitar que las reflexiones de la luz degraden el contraste y el brillo -léase luminosidad- de la imagen.

Equipo: anteponer siempre la relación calidad-precio
En cuanto al equipo propiamente dicho, hay que elegir una fuente de lectura audiovisual (ya sea reproductor de DVD, lector de Blu-ray o bien multiformato) de óptima relación calidad-precio y preferiblemente de última de generación, que combine prestaciones apropiadas, completas posibilidades y durabilidad.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Los reproductores de discos Blu-ray son una de las fuentes para disfrutar de la alta definición, pero hay otras.

Esto mismo es válido para la amplificación (a cargo de un amplificador o receptor audiovisual), y por supuesto, para el conjunto de cajas acústicas.

Las combinaciones que integran un reproductor de altos vuelos acompañado de un sistema de amplificación formado por previo-procesador de A/V y etapa de potencia multicanal así como de pantallas de gran categoría son las que proporcionan mejores prestaciones y versatilidad.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Un equipo de prestaciones altas no suele estar al alcance de todos.

Pero tienen como desventaja un precio elevado, por lo que únicamente los aficionados más exigentes y con holgados recursos económicos pueden permitirse el lujo de comprar un sistema de gama alta.

No obstante, gracias a los impresionantes avances tecnológicos, en la actualidad es posible disfrutar de una imagen y un sonido de calidad muy honesta a partir de un conjunto de nivel medio (e incluso básico-medio) de precio abordable. Asimismo, el aficionado puede mejorar el equipo de forma gradual y sin efectuar un dispendio excesivo.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Afortunadamente, hoy en día hay equipos para todos los bolsillos.

Otra faceta a tener en cuenta es ubicar los componentes del conjunto en un mueble "rack" de calidad que garantice su adecuado desacoplamiento mecanoacústico y eléctrico, evitando apelotonarlos en una estantería.

Esto impide su correcta ventilación, al tiempo que la proximidad de los aparatos provoca interferencias electromagnéticas (EMI) y radiofrecuencias parásitas (RFI) entre ellos, fenómenos que afectan a su correcto funcionamiento.

También hay que tener en cuenta las vibraciones indeseables que produce el sonido emitido por las cajas acústicas en los circuitos de los componentes.

Cuando se emplean cajas acústicas de estantería ("bookshelf") para los canales principales, es decir, los que reproducen el acompañamiento musical y los efectos sonoros frontales de las películas, las pantallas deben colocarse sobre un soporte rígido con puntas metálicas de desacoplamiento.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El soporte de las cajas acústicas puede afectar su rendimiento tanto en lo positivo como en lo negativo.

De esta forma, se consigue que su altura y orientación respecto al oído sean correctas, y de paso se erradica con eficacia las resonancias y las vibraciones.

Por otro lado, los dispositivos de visualización (televisores de plasma y LCD, además de videoproyectores) con pantalla de gran tamaño son apropiados para estancias de amplias dimensiones, mientras que aquéllos cuya pantalla es de dimensiones más bien modestas son indicados para salas poco espaciosas.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Si se dispone de un espacio reducido, hay que optar por un televisor de plasma o LCD en el apartado visual.
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
En el caso de tener una sala de dimensiones considerables, un proyector conseguirá hacernos sentir como en un cine de verdad.
Si el dinero no es problema, podemos crear espacios audiovisuales que harían palidecer la mayoría de cines actuales. Hasta 6 millones de dólares habría que pagar para una instalación como la de la imagen. | Foto: Audio Video Interiors

La distancia de visionado ha de estar siempre en concordancia con la longitud de la diagonal de la pantalla.

Así, por ejemplo, si ésta tiene 28 pulgadas, hay que situarse a una distancia de unos 2,80 metros, y a 3 metros si es de 32 pulgadas. En caso contrario, es perceptible la pixelización de la imagen, que se incrementa en la medida en que nos aproximamos al televisor.

Los dispositivos de visualización incorporan, por regla general, una serie de ajustes y calibraciones automáticas -preestablecidas por el fabricante- del brillo, el nivel de contraste, la saturación de color y de adaptación del software audiovisual en formato 4:3 a 16:9, que son más o menos precisos en función de la calidad del aparato.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Todos los dispositivos disponen de herramientas propias de calibración.

Pero a la hora de la verdad, deben efectuarse siempre diversos ajustes finos mediante el sistema de menús OSD (On Screen Display), ya que las condiciones luminosas de cada sala, las preferencias del usuario y el software audiovisual utilizado difieren considerablemente.

La mejor opción es, de nuevo, encomendar esta delicada tarea a un profesional cualificado y solvente.

Agradecimientos: buena parte de las imágenes que acompañan a este artículo se han realizado en las instalaciones de Macam Audiovisuals, en Barcelona.

0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar