| Barcelona. Ivan Sánchez.- La segunda planta del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) es un espacio enorme donde la comisaria Galia Ackerman, periodista francesa de origen ruso, ha dispuesto un recorrido que guía al visitante a través de los precedentes, causas y consecuencias del terrible accidente que tuvo lugar el 26 de abril de 1986 en la central nuclear ucraniana de Chernobyl. La creación de los espacios, la selección de fotografías, los documentos y textos crean un ambiente que cautiva desde la primera sala.
La exposición, inaugurada esta semana bajo el título "Hi havia una vegada Txernòbil" ("Érase una vez Chernóbil"), puede visitarse hasta el 8 de octubre y servirá además para ampliar el futuro museo diseñado por el francés Paul Virilio sobre la peor catástrofe nuclear de la historia.
Aunque las casi 300 fotografías expuestas son el punto central de la muestra, ésta cuenta con la recreación de una pequeña zona del recinto de seguridad de la central, trajes usados durante las labores de "liquidación", numerosos textos explicativos -así como las cláusulas más comprometedoras del protocolo de actuación que el Politburó aprobó y que fueron descubiertas tiempo después-, dibujos de niños y niñas, objetos personales, notas, cartas, condecoraciones y diplomas de héroes de la -así llamada- batalla de Chernóbil, tapices, mapas, algunas obras de arte y más de una decena de vídeos.
La parte final está dedicada a una visión más artística, con fotografías de Guillaume Herbaut, Robert Polidori (que cuentan con una sala individual para sus obras) e Igor Makarevich (con un mural compuesto por 16 fotografías que configuran una visión muy particular sobre la muerte). Hay también una sala reservada para cuadros y un vídeo final.
La zona de exclusión contada en fotografías
La muestra cuenta con un total de 291 fotografías repartidas a lo largo de las distintas salas. El conjunto forma un testimonio gráfico de incalculable valor sobre la zona de exclusión, atendiendo sobre todo a las altísimas concentraciones de radioactividad de la zona y al riesgo que suponía exponerse a ellas.
Las fotografías muestran desde retratos de los arquitectos que diseñaron la ciudad de Prípiat, a tan sólo 3 kilómetros de la central, hasta imágenes de las diversas manifestaciones que se realizaron años después, en la recién constituida Ucrania. Hay también fotografías de la construcción de la central y de las tareas de "liquidación de las consecuencias del accidente de Chernóbil".
Pero, sin duda, el eje central gira en torno al drama de la evacuación de más de 350.000 personas que habitaban las aproximadamente 600 poblaciones ubicadas en la zona de exclusión, muchas de ellas abandonadas para siempre. Con todo, hay también fotografías de quienes han vuelto a las zonas contaminadas porque allí está su casa.
© Igor Kostin, Corbis Sygma

 Dos liquidadores vestidos con una protección artesanal de láminas de plomo bajan de un techo, en septiembre de 1986. |
Igor Kostin, que ha trabajado para la agencia Corbis Sygma, es quizá el fotógrafo más representativo de todos cuantos exponen. Ha realizado incontables incursiones a la zona de exclusión y, además de la innegable calidad de sus fotografías, hay que añadir su relevancia como documentalista social de un acontecimiento que debería ser irrepetible.
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- Página oficial del CCCB sobre la exposición

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