• Un guerrero en las montañas de Ecuador
  • Korda: mucho más que la foto del Che
Agenda fotográfica

Chema Madoz perfecciona la perfección

29
Foto: Chema Madoz
24
JUN 2015
Eduardo Parra   |  Madrid

Aunque España puede presumir de tener una cantera de fotógrafos de extremadamente alta calidad, hablar de Chema Madoz es como subir a la azotea cuando ya has llegado al último peldaño de la escalera fotográfica. Del madrileño se puede decir aquello tan típico de “no necesita presentación”, porque aun sin ponerle rostro, el trabajo -y el nombre- de Madoz casi seguro han pasado por delante de nuestros ojos en algún momento.

Ahora PHotoEspaña y el fotógrafo de las cosas unen fuerzas con la exposición “Chema Madoz. 2008-2014. Las reglas del juego”, una colección que reúne 120 fotografías -algunas de ellas inéditas hasta ahora- tomadas en los últimos seis años.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Chema Madoz, el día de la inauguración de la muestra.

Inaugurada a mediados de mayo, semanas antes de que diera comienzo oficialmente el festival, y abierta hasta el 2 de agosto, esta muestra supone una vuelta de tuerca más en el estudio de Madoz sobre los objetos. Un estudio que ya le valió el Premio Nacional de Fotografía en el año 2000 y el PHotoEspaña en 1998, y que en esta ocasión no solo cede espacio visual a la naturaleza sino que además se concede licencias artísticas como el dibujo o la caligrafía.

Decir que el trabajo de Madoz es poesía visual es recurrir al tópico. A nadie se le escapa que la creatividad del madrileño es extraordinaria, y que a una depuradísima técnica se le une una apabullante capacidad de imaginar que convierte cada uno de sus trabajos en algo más que una simple imagen fija.

Foto: Chema Madoz
Foto: Chema Madoz

Sus fotos son un juego en el que el fotógrafo lanza la primera ficha y es el espectador quien decide qué es lo que hace la siguiente, creando un dominó de sensaciones que convierten cada contemplación del porfolio en una experiencia irrepetible.

La muestra de PHotoEspaña supone la enésima confirmación del dominio de la técnica del maestro madrileño. Un Madoz que se redescubre a sí mismo ofreciendo lo mismo pero mejor, demostrando -tal como señala el comisario de la muestra, Borja Casani- que su trabajo fotográfico ha alcanzado la madurez.

chema madoz sala alcalá 31chema madoz sala alcalá 31chema madoz sala alcalá 31chema madoz sala alcalá 31chema madoz sala alcalá 31chema madoz sala alcalá 31
Hasta el 2 de agosto

La muestra dedicada a Chema Madoz permanecerá abierta durante las próximas semanas en la Sala Alcalá 31 de Madrid. La entrada es gratuita

chema madoz sala alcalá 31
Eduardo Parra (Quesabesde)
chema madoz sala alcalá 31
Eduardo Parra (Quesabesde)
chema madoz sala alcalá 31
Eduardo Parra (Quesabesde)
chema madoz sala alcalá 31
Eduardo Parra (Quesabesde)
chema madoz sala alcalá 31
Eduardo Parra (Quesabesde)
chema madoz sala alcalá 31
Eduardo Parra (Quesabesde)

Dominador como pocos de la metáfora y genio en la reinvención de los objetos, la colección que Madoz se ha traído a la sala de exposiciones Alcalá 31 no defrauda. Es Madoz en estado puro, pero sorprendentemente tampoco cansa.

Porque Madoz siempre serán Madoz y su obra inconfundible, y aunque la visión en conjunto pueda parecer que el fotógrafo se repite, lo cierto es que lo que hace es precisamente todo lo contrario: innovar sin perder un ápice de su esencia con unas fotografías con dejan boquiabiertos tanto a los puristas de la técnica como a los incondicionales del arte.

Foto: Chema Madoz

Es esta exposición como una garrafa de buen vino en la mesa: el sediento colmará su necesidad de beber viendo las más de cien fotos a contrarreloj, olvidando el asombro que produce una para dejarse llevar por un torrente de sensaciones en la siguiente. El saciado podrá disfrutar de los matices del caldo, del aroma, del regusto que deja tras haberlo consumido. Es otra de las grandezas del genio: que deja satisfechos a dos públicos tan diferentes.

Porque Chema Madoz es un poeta, pero también un ingeniero. Su trabajo desprende humor, pero también amor, melancolía o filosofía. Y no por ello deja de cuidar al máximo la iluminación, el perfecto degradado de los tonos, los fondos escritos en blanco y las sombras pintadas en negro. Con Madoz el concepto escribir con luz cobra un nuevo significado.

Foto: Chema Madoz
Foto: Chema Madoz

29
Comentarios
Cargando comentarios