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CHAPUZAS EN CASA

Cómo ahorrarse casi 150 euros con un palillo y un poco de maña

 
11
AGO 2008

Las averías en las cámaras fotográficas, como las enfermedades, llegan siempre en el peor momento. Pero si nos pillan prevenidos, las consecuencias negativas pueden ser menores. Internet, altavoz de soluciones particulares a problemas globales, se ha convertido en el vademécum de quienes han visto cómo el objetivo de su cámara dejaba de desplegarse o el dial de modos quedaba inutilizado. Una gota de pegamento o un palillo pueden ahorrarnos un susto de varios cientos de euros.

Objetivos que se atrancan, patillas que se quiebran o puertecillas que se parten. Los fallos más comunes en las cámaras fotográficas digitales suelen afectar a las partes móviles del equipo, y no difieren mucho de los que sufren otros aparatos.

En principio son averías menores, casi todas ellas producto de plásticos más o menos endebles o golpes más o menos desafortunados. Pasar por el servicio técnico es el remedio más seguro y recomendable, pero en algunos casos puede ser también el más caro.

Foto: Janot (Quesabesde)
© Janot para QUESABESDE.COM

QUESABESDE.COM ha recopilado varios casos en los que la imaginación y la pericia de los sufridos usuarios han logrado sortear abultadas facturas de reparación. Ingeniosas propuestas que, eso sí, es preferible obviar si uno no quiere arriesgarse a empeorar las cosas -la ley de Murphy, siempre al acecho- o invalidar la garantía del producto.

Respuestas para todo
Internet es lo que tiene: que por singular y exótica que sea la inquietud de uno, siempre hay alguien en algún rincón del mundo dispuesto a compartirla en un blog o un foro. Y como la unión hace la fuerza, la red de redes ha destapado otro tarro de las esencias que promete suscitar un leve escalofrío a los servicios técnicos de todo el globo.

La historia es simple. Fotógrafo ocasional compra cámara. Fotógrafo ocasional rompe cámara. Fotógrafo ocasional llama al servicio técnico de la marca. 300 euros de reparación. Fotógrafo ocasional se cabrea y busca por Internet.

Y voilà: ahí descubre que esa avería tan grave se puede solucionar, en realidad, dejando caer una gota de pegamento en un punto estratégico de la cámara. ¿Ciencia ficción? Más bien picardía en tiempos de crisis.

Hay páginas web, como el blog "Do It Yourself Digital Camera Repair", que son una auténtica enciclopedia de los remiendos caseros. En este tipo de espacios se ofrecen soluciones simples -o no tan simples- y muy baratas para esos pequeños grandes fallos fácilmente solucionables.

Antes de empezar una reparación casera hemos de tener presentes dos cosas. La principal es que abrir la cámara suele ser motivo de anulación de la garantía. Y créannos: por mucho cuidado que tengamos al hacerlo, los especialistas del servicio técnico siempre lo sabrán.

La segunda es que hay que pensar lo que se hace antes de quitar un solo tornillo. ¿Puede ser peor el remedio que la enfermedad? ¿Nos podemos equivocar al montar la cámara? ¿Sabemos lo que estamos haciendo? Si la respuesta a esas preguntas es no (especialmente a la última), mejor dejarlo como está.

Cuestión de pericia (e imaginación)
Probablemente las averías más comunes son las que están relacionadas con el polvo. Este elemento -la acumulación de él- suele estar detrás de los fallos en los diales y en los objetivos que se atrancan.

Véase por ejemplo el caso que relata un usuario de una cámara de Kodak, pero que puede extenderse a la mayoría de compactas. Y es que al poseedor de aquella máquina no se le ocurrió mejor idea que hacer fotos en un ventoso día playero.

Resultado: un objetivo atrancado y una cámara que se resistía a funcionar. La solución apareció un instante antes de tirarla a la papelera, casi por casualidad. Abrió la carcasa, realizó un par de soplidos para ver qué había dentro... y la cámara volvió a la vida. El polvo se había metido en un par de ruedas dentadas que impedían el movimiento de la lente.

Foto: Janot (Quesabesde)
© Janot para QUESABESDE.COM

Aunque no todos los remedios son tan simples. Diversos modelos de cámaras compactas de Nikon sufrían un fallo en el flash que lo inutilizaba tras unos cuantos meses de funcionamiento. La factura del servicio técnico no era precisamente razonable.

Un usuario abrió su cámara y descubrió que el flash se alimentaba con una batería específica, batería que -se supone- se había averiado con el paso del tiempo. Un simple corte de cable, una pila nueva, una gota de estaño y listo: flash funcionando como el primer día.

Pero uno de los casos más impactantes es el de las Fujifilm FinePix S9500 y S9600 Zoom. En estos modelos, el dial de modos podía dejar de funcionar debido a que la pieza de plástico que lo une con el circuito interno se partía con relativa facilidad.

¿Cuál es la solución? ¿Dos meses en el taller? Nada de eso. Un fotógrafo holandés asegura en su página web que basta un poco de pericia para desmontar la carcasa de la cámara y sustituir la pieza de plástico con... ¡un pedazo de palillo!

Varios usuarios de QUESABESDE.COM nos han confirmado que, aunque parezca mentira, la propuesta del avispado Steffen Dirkx funciona.

El coste de la reparación, según ha podido saber este medio tras preguntar al servicio técnico de la marca en España, partiría de los 136,30 euros de tarifa plana. Impuestos y costes de envío incluidos.

Foto: Gentileza de Steffen Dirkx
Un simple palillo puede sustituir el mecanismo de giro de esta Fujifilm de gama alta. | Foto: Gentileza de Steffen Dirkx

En QUESABESDE.COM también vivimos una situación curiosa hace tan sólo unos días. A nuestras manos llegó una cámara que no funcionaba. Al pulsar el botón de encendido, quería arrancar, pero el objetivo ni siquiera se abría.

Comprobamos si había -precisamente- polvo en la óptica, pero todo estaba bien. Al final, ya casi a la desesperada, nos fijamos en las laminillas de protección que cubren el objetivo cuando permanece plegado, y las retrajimos. La casualidad hizo que pulsásemos el botón de encendido en aquel preciso instante y -¡eureka!- la cámara se encendió.

Según dedujimos, una de estas laminillas se había estropeado y no se retraía automáticamente al encender la cámara. Ésta, al no detectar la retracción, impedía que el objetivo se desplegase, y precisamente por ello permanecía apagada.

La solución: aplicar una gota de pegamento extrafuerte que dejase la laminilla retraída. A saber qué nos habría pedido el servicio técnico para ejecutar semejante obra de ingeniería.

Un caso bastante comentado en la red de redes es el de la vieja Nikon Coolpix 3700, cuya óptica se atoraba con frecuencia impidiendo un buen funcionamiento.

El remedio, aplicado y constatado por varios usuarios de QUESABESDE.COM, es tan eficaz como contundente: "Con la cámara apagada, he hecho un hueco con la palma de la mano izquierda, he agarrado la cámara con la derecha y le he dado dos o tres golpes enérgicos sobre la mano izquierda, como si quisiera sacar el objetivo de su hueco. Luego he encendido la cámara, y problema resuelto."

Con ejemplos como éstos, nunca está de más escudriñar en foros y páginas web especializadas antes de lanzarse a un servicio técnico.

De sujetar la tapa de la batería con celo y apretar un flash que baila con un palillo hemos pasado a desarmar equipos y golpear objetivos. Los chapuzas en casa han llegado a la fotografía digital.

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