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Matar al mensajero: el fotógrafo Pedro Armestre se sienta en el banquillo tras cubrir una protesta antinuclear

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El fotoperiodista se enfrenta junto a 16 activistas de Greenpeace a fuertes sanciones económicas y a una pena de cárcel de casi tres años por el caso Cofrentes

Una de las fotos que hizo Armestre del acto reivindicativo de Greenpeace en Cofrentes. Foto: Pedro Armestre
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DIC 2014
Eduardo Parra   |  Madrid

A partir de mañana Valencia acoge un juicio que puede marcar un antes y un después en la esfera del activismo y las protestas sociales. En 2011, 16 miembros de Greenpeace burlaron la seguridad de la central nuclear de Cofrentes, en la comarca valenciana del Valle de Ayora, para hacer una pintada reivindicativa mientras el fotógrafo Pedro Armestre cubría la noticia. Acabaron detenidos, y hoy se enfrentan no solo a una multa de cientos de miles de euros, sino a penas de cárcel de casi tres años.

El 15 de febrero de 2011 un pequeño grupo de activistas de Greenpeace inició un acto de protesta en la central nuclear de Cofrentes. Que la oenegé es contraria a la energía nuclear no es ningún secreto, y el hecho de que se prorrogase la licencia de explotación de esa central valenciana -de la que es propietaria Iberdrola- hasta el año 2022 ponía en alerta a la organización ecologista, que como en otras ocasiones decidió intervenir con una llamativa acción reivindicativa sobre el terreno.

Del mismo modo que ya habían hecho en otras instalaciones (y del mismo modo que lo hicieron después), 16 activistas de Greenpeace burlaron la seguridad perimetral de la central y se encaramaron en una de las características torres de refrigeración para estampar sobre ella un mensaje en enormes letras mayúsculas: “Peligro nuclear”. Un momento que inmortalizó el conocido fotoperiodista free lance Pedro Armestre, que se encontraba documentando los acontecimientos con su cámara.

Tres años después de aquel suceso, los activistas y el fotógrafo se sientan en el banquillo a partir de mañana. Están acusados de los delitos de desorden público, daños y lesiones. Las penas no son anecdóticas, ya que pende sobre ellos una privación de libertad dos años y ocho meses y una multa para la oenegé de 360.000 euros como responsable civil subsidiaria. Greenpeace no ha dudado en calificarlo como el juicio más duro al que hace frente en sus 30 años de activismo en España.

Fotógrafo en el banquillo

Pedro Armestre es el fotógrafo acusado por la terna formada por la fiscalía, Iberdrola y los vigilantes de seguridad del complejo. Un profesional curtido, ganador -entre otros- del Premio Internacional de Periodismo Rey de España o y del Ortega y Gasset de 2014.

Es también conocido por haber sido corneado mientras cubría las polémicas festividades del Toro de la Vega o por haber sido vetado de la cobertura gráfica como periodista de Agence France-Presse en los actos de proclamación de Felipe VI como rey de España. Las razones del veto aducidas por el ministerio del Interior se quedaron en tres palabras: “Motivos de seguridad.”

Pedro Armestre, en su foto de perfil en Twitter. | Foto: Pedro Armestre

Desde Seattle, Daniel Beltrá, otro reputado fotógrafo colaborador de Greenpeace y amigo de Armestre, asegura a Quesabesde que lo que está ocurriendo en este caso es “una barbaridad”. Beltrá considera que “los activistas nos están haciendo un favor a todos mostrando los peligros que corremos y lo obsoleta que está la energía nuclear [en España], donde las centrales están viejísimas2.

Armestre ha sido acusado, como muchos otros fotógrafos que han pasado por situaciones similares, de agredir a las personas encargadas de la seguridad de la central de Cofrentes. El fotógrafo defiende su inocencia, y destaca que si por algo son conocidas las acciones de Greenpeace más allá de su repercusión mediática, es por la ausencia total de violencia en ellas.

Armestre: “Lo que se pretende es meter miedo a quien quiere salirse de la línea oficial de los grandes poderes y del gobierno”

En declaraciones a Quesabesde, hace hincapié en lo estrambótico de su periplo por las instalaciones policiales: “Estoy acusado de desórdenes públicos, daños y lesiones. Me tuvieron 40 horas detenido, y la jueza me preguntó si yo había realizado un corte a un miembro de seguridad con una radial. Me pusieron en libertad con cargos, y ahora, tres años después, sale el tema.”

Armestre explica que los vigilantes de la central cambiaron su versión de lo sucedido. “Ese miembro de seguridad [el que según la acusación fue herido por Armestre] dijo primero que se había cortado con la concertina [un alambre similar al de espino utilizado como medida antiasaltos] y luego cambió la denuncia diciendo que había sido [herido] con una radial, que es la herramienta que supuestamente utilizaron para entrar en la central”, comenta el fotógrafo.

“Posteriormente apareció un miembro de seguridad más diciendo que también estaba herido, y finalmente parece ser que fue mordido por uno de los propios perros de seguridad. Ellos hicieron una declaración por la mañana y por la tarde la cambiaron.”

Una de las fotos más recientes de Armestre para Greenpeace, en este caso sobre las protestas por las prospecciones petrolíferas en Ibiza. | Foto: Pedro Armestre

El fotógrafo reconoce que estaba dentro de la central nuclear, pero asegura que se encontraba cubriendo la protesta en calidad de informador y que su presencia en el lugar -siempre según su versión- solo se debía a su cometido periodístico, no al activismo: “Yo tengo muy claro cuáles son los límites de mi trabajo y del bien social, y bajo ningún concepto voy a pegar a un tío para conseguir una foto.”

El juicio, cuya vista oral se celebra los próximos días 4, 5, 9, 10 y 11 de diciembre en el Juzgado de lo Penal número 11 de Valencia, llega poco después de que otro grupo de activistas de la misma organización haya sido acusado nada menos que piratería por tratar de frenar un barco de Repsol que trataba de realizar sondeos en busca de hidrocarburos en las aguas territoriales de las Islas Canarias.

Se produce también cuando está a punto de hacerse efectiva la entrada en vigor de la conocida como Ley mordaza impulsada por el Partido Popular contra las protestas sociales.

Multas y denuncias

“Estamos en un punto donde no se puede ejercer una amenaza directa contra una persona, pero lo que hacen es apretarnos las tuercas con multas y denuncias”, afirma Armestre. “Que ahora me vayan a enjuiciar me hace pensar si a la siguiente [acción] tengo o no que ir o si me tengo que fiar del comunicado oficial de prensa, porque si al final me declaran culpable, mi expediente queda manchado con antecedentes penales, y eso lo que hace es eliminarme para que ejerza mi derecho a la información.”

Beltrá: "Pedro es un periodista que está trabajando, y el derecho a la información es un derecho para todos. Lo que están intentando es asustar a todo el mundo y matar al mensajero

“En el periodismo nos hemos bajado los pantalones muchas veces”, explica un molesto Armestre. “Por ejemplo, transcribiendo comunicados que vienen directamente de una empresa como si fueran una verdad absoluta. Lo que se pretende es meter miedo a quien quiere salirse de la línea oficial de los grandes poderes y del gobierno. A un tío se le identifica, se le dice que se puede ir, y 15 días después te llega una multa de 300 euros. Imagina a un chaval de 20 años al que le llega una de esas multas…”

Beltrá está de acuerdo con su colega: “Pedro es un periodista que está trabajando, y el derecho a la información es un derecho para todos. Aquí lo que están intentando es asustar a todo el mundo y matar al mensajero.”

Una auténtica barbaridad

“Espero que prevalezca la cordura y que la sangre no llegue al río”, afirma Beltrá en referencia a la petición de cárcel para Armestre y los 16 activistas. “Estas cosas pasan en Rusia, y allí los activistas estuvieron dos meses en la cárcel, mientras que aquí piden dos años y ocho meses. ¿Es esto una república bananera? Tienes a la gente metiendo la mano y llevándose un dineral y no pasa nada, y luego a unos activistas que van a hacer una protesta pacífica y a un fotógrafo profesional, ¿les quieren meter tres años de cárcel? Me parece una auténtica barbaridad”, sentencia este fotógrafo madrileño ganador de dos premios World Press Photo.

A la espera de la conclusión del juicio, Greenpeace ha puesto en marcha una iniciativa bajo el hashtag #Mision45 con la que, partiendo del artículo 45 de la Constitución española, exhorta a los ciudadanos a conservar el medio ambiente e informará acerca del desarrollo del proceso judicial, al tiempo que propondrá actividades de apoyo a los encausados.

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