• Miquel Ruiz: "Es la imagen que justifica toda una tarde fotografiando"
  • Tomasz Gudzowaty: "El yoga es un deporte metafísico"
Con texto fotográfico

"Cuando me giré y las vi se me puso la piel de gallina" Cèlia Atset

 
Foto: Cèlia Atset
19
ABR 2012
Declaraciones obtenidas por Roger Lleixà

Madres con discapacidad física. Esta simple premisa fue el punto de partida que le dieron a Cèlia Atset sus editores cuando le encargaron un reportaje para el suplemento dedicado a los niños del rotativo catalán Ara. Así conoció a Sònia, una heroína de nuestros tiempos a quien fotografió con humanidad y respeto. Atset, que forma parte de ese grupo de jóvenes fotoperiodistas que con buen trabajo y mucha ilusión se están labrando un camino para mantener viva la profesión, nos muestra la realidad de esta madre sin caer en el dramatismo gratuito.

Cèlia Atset

En 2011 el diario Ara me encargó un reportaje sobre madres con discapacidad física para el suplemento 'Criatures', dedicado a niños y padres. Así conocí a Sònia y a su hija Sara.

Sònia no es una madre corriente: es una madre luchadora, como todas las madres, pero su lucha es muy especial. Cuando tenía treinta años y ya con un hijo en la familia se quedó parapléjica. Lo más fácil -que ya de por sí es difícil- hubiera sido asumir su nueva realidad y aprender a convivir con una silla de ruedas, reestructurando como pudiese su vida y olvidándose de la posibilidad de volver a ser madre.

Pero no, Sònia no quiso renunciar a este regalo de la naturaleza que aún conservaba y emprendió un difícil y largo viaje que, con mucho esfuerzo, la llevó a concebir a su hija Sara. Sònia es de las pocas mujeres del mundo que han conseguido ser madres después de sufrir una discapacidad física de esta complejidad. Y me dejó compartir con ella un trocito de su vida.

Yo pensaba que la situación sería difícil, pero no lo fue. Sònia me abrió las puertas de su casa y me dio toda la libertad que quise para trabajar. Ella se sentía cómoda, predispuesta, sabía perfectamente por qué yo estaba allí y me ofreció todas las facilidades para realizar bien mi reportaje. Me sentí bien, tranquila, y las fotos simplemente surgieron de una forma muy natural.

Cuando ya llevaba un buen rato fotografiando su día a día Sònia me comentó que muchas tardes jugaban a hacer pasteles en la cocina. Yo le dije que me parecía una buena idea y fuimos hacia allí. Mientras estaban preparando los ingredientes Sònia se giró y me dijo: 'Ostras, estoy de espaldas? ¿te va bien igual para las fotos?' Cuando me giré y las vi se me puso la piel de gallina. Yo le dije que sí, e inmediatamente encuadré y disparé. Fue muy rápido, pero en ese momento ya supe que tenía una buena fotografía para ilustrar el reportaje.

Cuando conocí a Sònia no me atreví a preguntarle qué le había pasado. Y ella tampoco me lo contó. No fue hasta días más tarde cuando me enteré de su conmovedora historia. Pero estando con ella, en su casa junto a su hija, ya vi que se trataba de una persona muy especial. Una de esas personas a quien la vida le ha quitado parte de la misma, a quien un trágico suceso le ha marcado para siempre? pero no conforme con sobrevivir a su nueva rutina, tira adelante con una fuerza y una vitalidad envidiables. Para mí, Sònia es un ejemplo a seguir.

Los artículos de la serie "Con texto fotográfico" aparecen publicados normalmente los jueves.

Etiquetas
0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar