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Prueba de producto
CASIO CASSIOPEIA E-125

Casio Cassiopeia E-125: análisis

 
17
NOV 2004

El Cassiopeia E-125 no goza de una buena forma física: está un poco rechoncho y no se le puede considerar un ordenador de bolsillo. Sin embargo, luce con orgullo dos prestaciones que le confieren un indiscutible atractivo: la brillante pantalla de 16 bits y la ranura para tarjetas CompactFlash del Tipo II.

Grandes posibilidades de expansión y una pantalla tan brillante ?o más- como la de los Compaq iPAQ 3600. Con estas premisas, el E-125 de Casio se presenta como una renovada opción del E-115, al que supera también en velocidad. Nos referimos al nuevo procesador de 150 Mhz y a la conectividad USB que posee este nuevo Cassiopeia, atributos que lo convierten en definitivamente más rápido que su antecesor u otros modelos de la competencia, como los Hewlett Packard de la serie 540, todos ellos con un procesador de 133 Mhz. A estos dos datos, cabe añadirles los 32 MB de memoria RAM, un estándar de lo que podríamos denominar ?capacidad mínima obligatoria? para todo Pocket PC.

Centrémonos en los dos puntos fuertes del Cassiopeia E-125: su pantalla y su compatibilidad con las tarjetas CompactFlash del Tipo II. En primer lugar, la calidad de la pantalla TFT de 65.536 colores es indiscutible. Hasta el punto que es comparable con la tan alabada pantalla de la saga 3600 de los Compaq iPAQ. El brillo, la tecnología Clear Type de Microsoft y los 16 bits de profundidad de color convierten el Cassiopeia E-125 en el perfecto e-book, reproductor de archivos de vídeo o álbum fotográfico. Aunque bajo la luz del sol la correcta visibilidad de la pantalla disminuye considerablemente, en interiores o con un poco de sombra leer y contemplar imágenes es un placer con este Pocket PC. Cualidades todas ellas que encontraremos también en el Cassiopeia EM-505.

La ranura de expansión para tarjetas CompactFlash es un auténtico lujo del que pocos usuarios de PDA pueden gozar. De hecho, el Cassiopeia E-125 es, hasta la fecha (mayo del 2001), el único Pocket PC que soporta este tipo de tarjetas. Tan solo Handhelds PC, como la familia Jornada 700 de Hewlett Packard, u otros Pocket PC con la ayuda de un módulo de expansión opcional, como los iPAQ 3600 de Compaq, ofrecen posibilidades de expansión comparables. Al Cassiopeia E-125 le podemos añadir, por poner algunos ejemplos, un Microdrive de IBM de 1 GB de capacidad; una cámara fotográfica de Casio; una tarjeta LAN de conectividad inalámbrica; una tarjeta CompactFlash para módem, etc.

Un buen recopilatorio de software

Otra de las ventajas ofrecidas por el Casio E-125 es el paquete de software incluido en el CD-ROM. De entre el numeroso surtido para el sistema operativo Pocket PC de Microsoft, destacamos los programas referentes a la conversión y visualización de archivos MPEG, AVI y QuickTime (pueden visualizarse también archivos MPEG Layer 4), así como el software que nos permite grabar secuencias de vídeo o hacer fotografías; claro está, con la cámara opcional de Casio.

Como es habitual en los PDA basados en el SO Pocket PC, en la memoria ROM está incluido el Windows Media Player. Podremos pues escuchar archivos de sonido MP3 o WMA, tanto a través del altavoz como con la ayuda de unos auriculares. Evidentemente, también podemos grabar notas de voz mediante el micrófono incorporado.

El Cassiopeia E-125, pues, reúne un conjunto de excelentes prestaciones, desde la calidad de su pantalla al software incluido, pasando por su expansibilidad y la conectividad USB. Sin embargo, este Pocket PC carece de formas estilizadas: con sus 250 gramos, y sus más de 2 centímetros de grosor, el Cassiopeia E-125 es el ladrillo de los Pocket PC. Unas medidas que no superan exageradamente las de sus competidores, pero que se notan al descubrir que nuestro PDA es demasiado grande para guardarlo en el bolsillo.

De todos modos, las líneas estéticas del E-125 son más que correctas. Su ergonomía es también muy buena, sobre todo para quien quiera utilizarlo como pequeña consola para juegos. Nada más adecuado para ello que la disposición de los botones frontales, que le confieren un innegable aire de Game Boy.

Por último, la autonomía que ofrece la batería interna de ión de litio no es nada del otro mundo: 8 horas, según Casio, que no contemplan el uso de la pantalla a su nivel óptimo de brillo.

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