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Prueba de producto
ESTABILIZACIóN "MADE IN" BARCELONA

Fluicam: análisis

 
13
AGO 2012

En el mercado hay cientos de productos destinados a estabilizar una cámara a la hora de grabar vídeos, pero muy pocos pueden presumir de diseño y fabricación local. Tal es el caso del Fluicam, un "steadicam" de mano concebido por la tienda barcelonesa Casanova Foto que pretende competir con la avalancha de estativos y soportes que inundan actualmente el mercado. Una construcción sólida, un tamaño y peso moderados y un precio competitivo son sus principales argumentos.

Habituados a consumir productos fabricados a miles de kilómetros de nuestro hogar, cuando nos enteramos de la existencia de un "steadicam" desarrollado y ensamblado en Barcelona en seguida fuimos a por él. Se trata del Fluicam, un producto creado en Casanova Foto, la conocida tienda de fotografía con base en la capital catalana, que ha ideado el concepto y encargado la fabricación de las piezas necesarias para su montaje.

Fluicam
Fluicam
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Antes de ponernos manos a la obra con este soporte merece la pena recordar que su precio -menos 600 euros- es bastante competitivo en comparación con otros sistemas de las mismas características pensados para la grabación de vídeo con cámaras fotográficas de óptica intercambiable. En cierto modo sigue la senda del KietaCAM Ultimate, otro soporte de fabricación catalana con el que el Fluicam guarda un notable -para algunos incluso alarmante- parecido.

El "steadicam" de Casanova, por cierto, se suministra con una maleta en la que podemos guardar todas las piezas de las que está formado.

Buscando el equilibrio

Como en cualquier otro soporte del tipo "steadicam", la clave del buen funcionamiento del Fluicam reside en hacer bien el proceso de equilibrado. Una tarea que, eso sí, puede llegar a ser un tanto complicada. Para probarlo hemos echado mano de una Panasonic DMC-GH2 armada con un Lumix G 14-140 mm f4-5.8.

Fluicam
Fluicam
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Fluicam
Fluicam
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Para facilitar su equilibrado, el Fluicam cuenta con un práctico sistema que permite sujetarlo en un trípode con rosca estándar. Y es que pese a tener un peso bastante moderado, intentar realizar esta operación sujetando el "steadicam" con la mano es prácticamente imposible.

Fluicam
Fluicam
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Una vez acoplado el Fluicam al trípode la configuración es -al menos en teoría- bastante sencilla. Basta con acoplar la cámara a la zapata del soporte, colocar el brazo del contrapeso con un ángulo de unos 120 grados y corregir la inclinación horizontal y vertical mediante las ruedas correspondientes.

Fluicam
Fluicam
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Fluicam
Fluicam
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

A continuación viene la parte más complicada: compensar el peso de la cámara combinando correctamente alguno de los seis pesos disponibles. El objetivo es conseguir que el Fluicam tarde alrededor de dos segundos en recobrar la verticalidad y quedarse totalmente quieto.

Fluicam
Fluicam
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Ésta es sin duda la parte más engorrosa del proceso, puesto que los pesos deben enroscarse y desenroscarse uno a uno en la base del soporte. En este sentido hubiera sido deseable un sistema algo más práctico, si bien es cierto que la sencillez y sobriedad con las que está concebido el soporte transmiten una gran sensación de solidez y durabilidad.

Fluicam
Fluicam
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Antes de comenzar el equilibrado hay que tener en cuenta que cualquier pequeña modificación a posteriori puede obligarnos a repetir el proceso, por lo que es importante quitar la correa de la cámara, la tapa del objetivo e incluso desplegar el monitor LCD si queremos trabajar con él en esta posición.

Estabilización garantizada

Pero más allá de este engorroso proceso, si de lo que se trata es de conseguir secuencias de vídeo estabilizadas, el Fluicam cumple con su cometido. Y es que tras conseguir equilibrarlo, con un poco de práctica este soporte permite obtener secuencias de vídeo muy suaves. Siempre y cuando tengamos en cuenta sus limitaciones, claro está.

Y es que nadie espere obtener con este estabilizador los famosos planos del la película "El resplandor" cuando la cámara recorre los interminables pasillos del hotel Overlook. El Fluicam debe manejarse con cierta suavidad y manteniendo la cámara a la altura del pecho, ya que de lo contrario el cabezal puede llegar a chocar contra los bordes de la rótula debido al balanceo.

Fluicam
Fluicam
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Eso no impide que podamos obtener planos perfectamente fluidos mientras andamos, subimos y bajamos escaleras e incluso corremos a una velocidad moderada. Evidentemente, la efectividad del "steadicam" será mayor cuanto más angular sea la focal utilizada durante la grabación.

También soporte de hombro

El Fluicam también puede utilizarse como un soporte para hombro. Para ello es necesario bloquear el balanceo de la empuñadora interponiendo uno de los pesos para que ejerza de freno, colocar el brazo del contrapeso hacia nuestro hombro y acoplar la hombrera que viene incluida en el kit.

Fluicam
Fluicam
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Fluicam
Fluicam
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Aunque se agradece esta posibilidad, lo cierto es que la configuración como soporte de hombro no es especialmente cómoda, y es que no acabamos de tener la sensación de que el Fluicam se apoye con toda la firmeza que debería. Aun así, es cierto que ganamos un punto de estabilidad a la hora de grabar cámara en mano.

Sobrio y funcional

Si de algo puede presumir el Fluicam es sin duda de su sobriedad y funcionalidad. Quizás no tenga el diseño más espectacular y pueda parecer un poco tosco a simple vista, pero tras su rudo aspecto se esconde un soporte resistente y bien fabricado. No obstante, y sin ponernos demasiado sibaritas, también es cierto que algunos detalles podría haberse pulido un poco más.

Fluicam
Fluicam
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Su rendimiento como estabilizador es bueno, su precio es competitivo y su fabricación local puede aportar un plus de fiabilidad frente a la interminable gama de productos de ultramar -algunos excelentes, otros de dudosa calidad- presentes en este segmento.

Actualización: tras el revuelo formado en varios foros en torno al gran parecido que hay entre el Fluicam y el KietaCAM Ultimate que fabrica y comercializa desde hace ya varios años la firma catalana KietaCAM, se ha añadido (21 de agosto) una mención en el análisis a este último dispositivo.

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