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Agenda fotográfica

Estambul, cien años atrás

 
2
JUN 2006
Ivan Sánchez   |  Barcelona

La barcelonesa Casa Amatller ha inaugurado Le Grand Tour II, una exposición basada en el viaje a bordo del Orient Express que llevó al empresario chocolatero Antoni Amatller y su hija hasta Turquía. La muestra es un documento de innegable valor histórico e incluye, además de las imágenes del propio Amatller, las que compró a fotógrafos otomanos de los lugares en los que estaba prohibido fotografiar.

La Casa Amatller inauguraba en diciembre del año pasado la primera exposición con fotografías que el empresario catalán Antoni Amatller y su hija Teresa realizaron en suelo árabe a principios del siglo XX. Si aquel primer viaje les llevó a recorrer Marruecos para llegar a Tánger, esta segunda exposición ilustra su singladura hasta Estambul. Y se prevé la finalización del ciclo con una tercera exposición que acogerá instantáneas de su viaje a Egipto.

Foto: Fundació Amatller

La muestra, que podrá visitarse hasta el 15 de octubre, recoge 60 fotografías reimpresas digitalmente y contiene dos secciones claramente diferenciadas: las fotografías que realizó el mismo Amatller y las copias que compró de los lugares en los que no se permitía tomar imágenes a los visitantes.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Así, podemos ver panorámicas del barrio de Gálata, a orillas del Bósforo, y de los exteriores de la mezquita de Süleymaniye. Se trata de imágenes capturadas por el empresario y complementadas con instantáneas del interior de la Mezquita Azul, realizadas por fotógrafos oficiales del régimen turco.

Foto: Fundació Amatller

Lejos de resultar en un típico álbum de imágenes de un viaje turístico, Amatller -gran aficionado a la fotografía y ganador de dos premios en Nueva York y Bélgica- documentó mediante los tres viajes los lugares más emblemáticos de ciudades que hace un siglo eran consideradas, si cabe, más exóticas que hoy en día.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

A las imágenes comentadas anteriormente hay que añadir escenas de la calle realizadas en lugares con poco o ningún interés turístico. Estas fotografías son un documento gráfico muy interesante de la vida cotidiana de la Estambul de hace un siglo y deben analizarse teniendo en cuenta la poca evolución que entonces había experimentado la fotografía en este terreno.

Restauración analógica y digital
Cuando hace diez años Santiago Alcolea, comisario de la exposición, encontró en una caja los negativos originales de los viajes que realizó Antoni Amatller con su hija Teresa, enseguida se dio cuenta de su valor. Sin embargo, el estado de conservación de la mayoría de los originales era muy precario y la documentación que los acompañaba, mínima.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

El proceso llevado a cabo en las imágenes más deterioradas constó de dos partes: una recomposición de las fotos a modo de puzzle, hecha a partir de los fragmentos de emulsión que se desprendían de su base de vidrio, y la posterior digitalización y restauración de los mismos mediante software de edición digital.

Foto: Fundació Amatller

Por fortuna, y en palabras del propio Alcolea, que llevó a cabo la restauración, "las fotografías eran estereoscópicas, y se pudo suplir los fragmentos desaparecidos mediante la otra imagen, con encuadre muy similar".

En la muestra se expone un original en papel de albúmina anterior a 1905, protegido de la iluminación directa. También se encontró un manuscrito de Teresa Amatller con el texto de la conferencia que dio en el Centre Excursionista de Catalunya como complemento a la proyección de las fotografías del viaje que se expone junto a varios documentos del viaje.

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