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Cartas desde Islandia

A las puertas del infierno

 
18
MAY 2010

Hace un año que decidí establecerme en Islandia. Sabía que éste es un lugar de gran actividad sísmica y volcánica, pero jamás pensé que tendría la oportunidad de fotografiar dos erupciones en un mes. Como fotógrafo no puedo estar más contento. Como ciudadano no puedo ocultar mi preocupación ante el grave daño económico que este fenómeno está causando en la isla.

Un mes ha pasado desde que relatamos la expedición emprendida tras la primera erupción ocurrida bajo el glaciar Eyjafjallajökul, una falla de casi un kilómetro de largo que hacía las delicias de turistas y fotógrafos. Pero lo que la naturaleza nos brinda en esta ocasión es bien diferente.

Foto: Enrique Pacheco
Foto: Enrique Pacheco

Prácticamente desde el primer día, el volcán no ha parado de expulsar grandes cantidades de ceniza. La actividad en su interior es enorme, más de 20 veces mayor que en el anterior. Y aunque no hay predicciones, no parece que vaya a parar pronto (toda una suerte para quienes siempre han querido ver un volcán de cerca).

Sin duda, el mayor problema que este fenómeno está causando es el de los cierres de los aeropuertos de muchos países europeos, causando el caos en el tráfico aéreo. Paradójicamente, Islandia ha sido la menos afectada por la ceniza, ya que el viento ha estado soplando en dirección Sur, empujando la ceniza fuera del país.

Foto: Enrique Pacheco
Foto: Enrique Pacheco

Junto a mi socio Jón Páll hemos viajado repetidamente a la zona de la erupción, buscando diferentes localizaciones desde donde tener las mejores perspectivas, siempre en función de las variables de la hora, la luz, y la dirección del viento.

Un punto que me gusta especialmente es el de la granja cercana a Skoga. Desde allí se puede contemplar la inmensa pluma de ceniza abriéndose paso entre las nubes y cómo dicha granja parece empequeñecer ante tan tremendo espectáculo.

Foto: Enrique Pacheco

Sin duda la zona más interesante es Fljótshlid, una colina al otro lado del río desde donde el volcán nos muestra todo su potencial. Desde este lugar, Jón Páll consiguió obtener unas magníficas tomas durante la primera semana, cuando la inmensa energía producida por el volcán generaba innumerables rayos y explosiones que iluminaban la lava en aquella oscura noche de luna nueva.

Foto: Jón Páll Vilhelmsson
Foto: Jón Páll Vilhelmsson

Durante un par de semanas el mal tiempo apenas nos permitió ver el volcán, pero la semana pasada el sol brilló con fuerza y decidí acercarme de nuevo para fotografiarlo con la luz del atardecer. La cima estaba despejada, y una cálida y suave luz horizontal acarició la nube de ceniza durante dos horas, lo que me permitió moverme por la zona y disfrutar de diferentes localizaciones.

Foto: Jón Páll Vilhelmsson
Foto: Jón Páll Vilhelmsson

El lado más triste de esta historia es sin duda el de los agricultores islandeses afectados. Granjas cubiertas de ceniza y granjeros que se afanan en poner a salvo sus animales ilustran la peor cara de esta erupción. Jón Páll no dudó en introducirse en la nube de ceniza que cubría la zona para documentar este triste e impactante caso. Las imágenes son de una crudeza insólita.

Foto: Jón Páll Vilhelmsson

Por el futuro del turismo en este país, esperamos que la ceniza pare pronto. Como fotógrafo, sin embargo, no puedo estar más ilusionado.

Formado en la escuela E.F.T.I. y en el Instituto del Cine de Madrid, Enrique Pacheco lleva desde 2008 impartiendo "workshops" de fotografía y producción audiovisual en Islandia junto al fotógrafo Jón Páll Vilhelmsson. Para más información sobre los "workshops" programados para este 2010, haz clic en el siguiente banner:

Los artículos de la serie "Cartas desde Islandia" se publican normalmente el tercer martes de cada mes.

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