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Cartas desde Islandia

Una isla esculpida en fuego y hielo

 
30
MAR 2010

Islandia. Sólo su nombre provoca emociones y anhelos. Recuerdo cuando se me planteó la oportunidad de venir aquí. Pensé en cómo serían sus paisajes, su clima, su luz, sus gentes. Pero este pequeño país desborda todo tipo de imaginación. Sólo la experiencia de descubrir lo que la poderosa naturaleza ha esculpido a fuego y lava puede ayudar a vislumbrar cómo es este lugar.

Foto: Enrique Pacheco
Foto: Enrique Pacheco

Nada mejor para ayudar a comprender cómo es Islandia que unas cuantas cifras y datos. Islandia es un país situado al sur del círculo polar ártico, exactamente a 66 grados Norte. Con algo más de 100.000 kilómetros cuadrados (unos poco más que Andalucía), cuenta con tan sólo 300.000 habitantes, más o menos como la ciudad de Vigo. Se dice que hay al menos 500.000 ovejas, todas ellas de pura raza islandesa, que pastan libres por todo el territorio.

Foto: Jón Páll Vilhelmsson
Foto: Jón Páll Vilhelmsson

Lo que no tiene sentido contar son las cataratas, los volcanes, los acantilados e incluso los terremotos con que puedes toparte en este remoto lugar. Jamás imaginé que un sitio tan pequeño pudiera albergar paisajes tan diferentes. Inmensas y verdes praderas como las de Budardalur en el noroeste. Eternos campos de lava como los de Reykjanes, Mitzvah o Snaefelsnes. O las famosas playas de arena negra de Vik, catalogada por National Geographic como una de las diez playas más bellas del mundo.

Foto: Enrique Pacheco

Pero Islandia es mucho más que todo eso. Es una isla que alberga multitud de glaciares sólo comparables a Groenlandia, majestuosos fiordos en el Este y el Oeste del país, extensas zonas deshabitadas y desérticas en el centro del mismo, y multitud de pequeños pueblos pesqueros. Y no olvidemos las auroras boreales, un espectáculo que la naturaleza nos regala en las noches de invierno.

Foto: Enrique Pacheco

Como anotación curiosa, todas las poblaciones -exceptuando tres- se encuentran en la costa, donde debido a la corriente del Golfo de Méjico se disfruta de un clima más templado. En este peculiar país, apenas hay árboles. Sólo dos zonas albergan bosques: Akureyri en el norte y Egissltadir en el este, un bosque este último artificial. Y para hacerse una idea de cómo son, nada mejor que este refrán de la tierra: "Si te pierdes en un bosque islandés, sólo tienes que ponerte de pie."

Foto: Jón Páll Vilhelmsson
Foto: Jón Páll Vilhelmsson

Islandia es una pequeña y solitaria isla anclada en medio del océano Atlántico, justo en el lugar donde las placas tectónicas de América y Europa chocan, creando un largo pliegue que roza uno de sus mayores lagos, Thingvellir. Junto a él, podemos encontrar el antiguo parlamento islandés, que alojó la primera democracia del mundo allá por el año 930. Vaya, que nos llevan un poco de ventaja.

Foto: Enrique Pacheco

Pero toda esta descripción quedaría incompleta si no mencionáramos -aunque puede que suene a tópico- la mayor riqueza de la isla, la gran desconocida por buena parte de viajeros y turistas: su gente y su cultura. Es una sociedad, la vikinga, que bien merece un capítulo aparte.

Foto: Enrique Pacheco
Foto: Enrique Pacheco

Ha transcurrido ya más de un año desde que aterricé en estas latitudes, y es ahora cuando empiezo a comprender realmente cómo es este lugar. Sólo sus extensos paisajes, donde siempre se puede alzar la vista hacia un inalcanzable horizonte, me ayudan a entender el planeta que habitamos, un mundo amplio y diverso en el que hay lugar para todo, pero que a veces se queda pequeño si vives demasiado deprisa.

Foto: Enrique Pacheco

Formado en la escuela E.F.T.I. y en el Instituto del Cine de Madrid, Enrique Pacheco lleva desde 2008 impartiendo "workshops" de fotografía y producción audiovisual en Islandia junto al fotógrafo Jón Páll Vilhelmsson. Para más información sobre los "workshops" programados para este 2010, haz clic en el siguiente banner:

Los artículos de la serie "Cartas desde Islandia" se publican normalmente el tercer martes de cada mes.

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