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Cartas desde Islandia

Una sociedad vikinga

 
15
JUN 2010

Cuando el viajero piensa en Islandia, recuerda su estancia en la isla. Cuando la imagina, el paisaje tiene todos los números de ocupar sus pensamientos. Y es que el impresionante medio natural de esta isla volcánica es su gran atractivo y seguramente el motivo por el que la mayoría de los turistas deciden visitarla.

No hay más que adentrarse en cualquier tienda de libros de Reykjavik para darse cuenta de que la mayoría de fotógrafos eligieron el paisaje para ilustrar sus libros. Apenas encontramos material gráfico dedicado a la gente y su cultura, los grandes desconocidos de este país más allá de sus fronteras.

Foto: Enrique Pacheco

Debido a las peculiaridades de esta sociedad vikinga y al entorno en el que vive, no es de extrañar que pocos fotógrafos se hayan aventurado a retratarla como se merece. Una atención diametralmente opuesta a la que suscitan países como China, India o cualquier rincón de África, cuyas gentes y costumbres son el objetivo de multitud de fotógrafos de diferentes estilos y niveles.

Foto: Enrique Pacheco

Lo primero que descubre el fotógrafo cuando llega a Islandia es lo difícil que es penetrar en una sociedad tan pequeña. Sólo 300.000 personas viven en un país de mas de 100.000 kilómetros cuadrados.

Foto: Enrique Pacheco

Incluso en Reykjavik, donde se concentra casi la mitad de la población de la isla, no es fácil cruzarse con gente a no ser que paseemos por la principal calle comercial. Éste es un país con uno de los más altos índices de coches por habitante, y esto juega en contra del fotógrafo.

Foto: Enrique Pacheco

Pero es aún mas difícil si lo que se pretende es retratar no la vida en la "gran ciudad", sino la auténtica cultura rural islandesa, formada por granjeros, pescadores, agricultores, criadores de caballos... Sin duda, una tarea casi inútil para el fotógrafo que quiera cubrir este reportaje en un corto periodo de tiempo.

Foto: Enrique Pacheco

Penetrar en la vida diaria de esta sociedad vikinga, más fría y hermética que la nuestra, fue mi objetivo desde que llegué a la isla hace ahora poco más de un año. Afortunadamente, conté con la ayuda de Veraldarvinir, una asociación sin ánimo de lucro que realiza proyectos de conservación del medio ambiente por todo el país. Gracias a ellos pude acceder a lugares, situaciones y sobre todo personas con las que de otro modo jamás habría podido entablar contacto.

Foto: Enrique Pacheco

Me llamó mucho la atención la cantidad de niños que hay en este país; el índice de natalidad es altísimo. La vida de los más pequeños en el medio rural se desarrolla de una forma excepcionalmente natural. Se nota que ellos disfrutan de este modo de vida, muy diferente al de las grandes ciudades europeas, donde el contacto con la naturaleza se limita muchas veces a un paseo por el parque más cercano.

Foto: Enrique Pacheco
Foto: Enrique Pacheco

Granjeros y agricultores centraron gran parte de mi trabajo. En ellos descubrí la esencia de la cultura islandesa, ya que poco ha cambiado en su modo de vida en los últimos siglos. La ganadería, principalmente bobina (hay unas 500.000 ovejas censadas en el país), es la principal actividad de los granjeros, sin olvidar la cría de caballos, que se realiza sobre todo por tradición y afición (y por qué no decirlo, estatus social).

Foto: Enrique Pacheco

El principal motor económico de Islandia sigue siendo la pesca. Pero apenas quedan pequeños barcos; la mayoría han desaparecido, o los han reconvertido en barcos turísticos que navegan ahora por los fiordos del oeste de la isla.

Foto: Enrique Pacheco

Aunque mi mayor esfuerzo lo he desempeñado en la vida rural, el retrato de esta sociedad no estaría completo si no reserváramos un espacio a la vida en la ciudad. Cultura es lo que se respira cuando paseamos por las calles de Reykjavik. Islandia es el primer país en libros publicados por habitante, algo que dice mucho de su sociedad, y que además es extrapolable a otros ámbitos como la música, la pintura, la fotografía o la moda.

Foto: Enrique Pacheco
Foto: Enrique Pacheco

Es difícil comprender cómo una sociedad tan pequeña y aislada territorialmente hablando puede contar en su haber con tantos y tan grandes músicos, artistas o diseñadores. Quizás el impresionante y mágico paisaje que la envuelve es el motivo de inspiración de todos ellos.

Foto: Enrique Pacheco

Formado en la escuela E.F.T.I. y en el Instituto del Cine de Madrid, Enrique Pacheco lleva desde 2008 impartiendo "workshops" de fotografía y producción audiovisual en Islandia junto al fotógrafo Jón Páll Vilhelmsson. Para más información sobre los "workshops" programados para este 2010, haz clic en el siguiente banner:

Los artículos de la serie "Cartas desde Islandia" se publican normalmente el tercer martes de cada mes.

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