Crónica

Historias de Canon

 
15
SEP 2010
Eduardo Parra   |  Madrid

La cita fue ayer a las diez y media en el Museo del Ferrocarril de Madrid, un lugar ciertamente atípico para presentar el nuevo escaparate otoñal de Canon pero tan válido -o más- como las frías salas de hotel o las oficinas en las que otras veces se nos han desvelado las novedades.

Antes de comenzar, el teléfono va recibiendo correos electrónicos de Canon con la información de prensa sobre las novedades que se acababan de desvelar mundialmente y que íbamos a tener oportunidad de ver. Curioso que alguien con quien te estás tomando café te cuente sus cosas por correo electrónico en lugar de decírtelo directamente. Cosas de empresa, supongo.

Canon PowerShot G12
Canon PowerShot G12
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Canon PowerShot G12
Canon PowerShot G12
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

El caso es que con puntualidad británica se desvelaba el secreto. O lo poco que quedaba de él tras los consabidos rumores y filtraciones que preceden a cualquier anuncio.

De réflex nada, eso ya se suponía desde que en pleno agosto se lanzó laEOS 60D. Pero en el terreno de las compactas dos jugosas novedades se suman a lo ya visto hace unas semanas: una PowerShot G12 que ya se olía en el ambiente y una PowerShot SX30 IS con un zoom de 35 aumentos que dejaba a más de uno con cara de póker.

Tras tomar un café de bienvenida en un tren de época -por supuesto-, Canon comenzó una presentación alejada de las típicas ruedas de prensa. No hubo atril ni sillas. Ni siquiera -y eso se agradece- los clásicos gráficos de ventas de GFK que, pese a ser siempre los mismos, cada compañía sabe leer e interpretar para ser número uno de algo.

Canon PowerShot SX30 IS
Canon PowerShot SX30 IS
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Canon PowerShot SX30 IS
Canon PowerShot SX30 IS
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Con las novedades recién colocadas sobre la mesa, los portavoces de Canon destacaron el llamado "HS System" de la nueva G12. Es decir, la combinación de un sensor de 10 megapíxeles y tamaño generoso con el procesador Digic IV para asegurar buenos resultados incluso a sensibilidades altas. Su precio, por cierto, 580 euros.

También las compactas de la gama IXUS tuvieron su momento de gloria. Si acaban de cumplir diez años en el mercado por algo será, apuntaron desde Canon. Y por supuesto el zoom de 35x de la también nueva PowerShot SX30 IS. Nada menos que un 24-820 milímetros, recordaron con el Canon 800 mm f5.6 L como mudo testigo de tan tremenda comparación. Igualitos, pensamos.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

La última de la lista fue la ya conocida EOS 60D, una SLR de gama media que presume de pantalla móvil y video Full HD "ampliamente mejorado" respecto a modelos anteriores.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

¿Pero mejoras en qué? No lo sabemos, tal vez porque si nos dijeran en qué es mejor descubriríamos que el video de modelos anteriores teóricamente superiores ya no es tan bueno como se suponía antaño. Es lo que tiene lavar más blanco, que implícitamente reconoces que antes lo dejabas gris.

Pero muy lejos del gris quedó ayer la mañana canonista. Todo estuvo marcado por esos eslóganes de "contar historias" y "capturar momentos" que tanto gustan a Canon. Un espíritu colorido y dulzón que apela a nuestra parte sentimental. ¿Será que todavía no se han dado cuenta de que los chicos de la prensa no tenemos sentimientos?

Canon EOS 60D
Canon EOS 60D
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Puestos a destacar algo, nos quedamos con la naturalidad con la que el vídeo se ha hecho ya un hueco en el mundillo fotográfico. Ya no es una novedad, sólo una prestación más.

Los que teníamos la esperanza de que las instantáneas y las imágenes en movimiento siguieran juntas pero no revueltas empezamos a ver como nuestra fe se resquebrajaba.

Un poco más si cabe al escuchar cómo los expertos de Canon comentaban al presentar sus nuevas impresoras que lo mejor es grabar un vídeo y capturar un fotograma en lugar de hacer una fotografía.

Momento de recoger los trastos y salir de allí con las orejas gachas, suspirando como el ciclista que no puede más y no ve la meta. Llevaba tiempo mirando atrás para subirme al carro del progreso justo cuando se acercase. De golpe me di cuenta de que si no lo veía era porque ya me había adelantado.

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