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Prueba de producto
CANON POWERSHOT G12 Y CANON POWERSHOT G1: UNA DéCADA DE EVOLUCIóN

Canon PowerShot G12 y Canon PowerShot G1: comparativa histórica

 
22
DIC 2010

Veneradas por la mayoría y consideradas piezas un tanto sobrevaloradas por otros, una década y nada menos que diez generaciones de modelos han convertido a las Canon PowerShot G en una de las sagas más respetadas del mercado de compactas. Con la G12 recién aterrizada en el mercado, qué mejor que desempolvar la primigenia G1 y aprovechar este singular duelo histórico para comprobar cómo han cambiado las cámaras a lo largo de estos últimos años.

Corría el verano del año 2000 cuando Canon presentó la PowerShot G1, inaugurando así la que acabaría por convertirse en una de las familias de mayor prestigio dentro del escaparate de compactas.

Con sus altibajos en el camino -la G7 prescindió del formato RAW y fue duramente criticada por ello, por ejemplo- y dos espacios en blanco en la sucesión de nombres -ni la G4 ni la G8 vieron nunca la luz-, en total son diez los modelos que conforman esta estirpe. Excepto en 2005, cada verano desde el año 2.000 una nueva PowerShot G acude puntual a los titulares.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Arriba, la Canon PowerShot G1. Debajo, junto a su descendiente más joven, la PowerShot G12.

¿Qué queda de aquella G1 en la actual G12? ¿Cómo ha evolucionado la tecnología? ¿Qué se han dejado estas cámaras por el camino en su evolución a lo largo de los años? Seguro que colocar el modelo original frente a su tataratataratataratataratataratataratataratataranieta nos ayuda a responder a algunas de estas preguntas.

Rasgos familiares
Aunque en la hoja de especificaciones parece que no queda mucho de aquellos 3 megapíxeles ni su pantalla de 1,8 pulgadas, salta a la vista que las raíces y la filosofía de la cámara original siguen muy presentes en la reciente G12.

Canon PowerShot G1
Canon PowerShot G1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Canon PowerShot G1
Canon PowerShot G1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

En solitario, la G1 bien podría parecer una especie de dinosaurio rescatado de los libros de la historia tecnológica. Sin embargo, colocada junto a la G12 queda claro que hay cosas que no han cambiado tanto, como el gusto por las cámaras voluminosas y sin concesiones a la miniaturización.

Comparada con algunas de sus contemporáneas, el diseño de la G1 puede parecer incluso actual. De izquierda a derecha y de arriba a abajo, la Sony Mavica CD1000, la Ricoh RDC i700, la Kodak DC3200 y la Casio QV-2800UX.

Pese a ello, el peso sí se ha aligerado y las líneas se han suavizado notablemente. También la ergonomía ha mejorado mucho, con un agarre menos cuadriculado y un surtido de mandos y accesos que poco tienen que ver con las limitadas opciones que ofrecía diez años antes la G1.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Salta a la vista que la evolución generacional ha permitido reducir el grosor de la G12 respecto a la G1 original, así como suavizar las líneas.

Limitadas, claro está, desde nuestra actual perspectiva, porque no hay que olvidar que en aquel momento la oferta de modelos SLR digitales era muy escueta -casi tanto como cara- y el escaparate de compactas estaba lleno de peculiares engendros que poco o nada tienen que ver con las actuales cámaras.

Cómo hemos cambiado
La pantalla (1,8 frente a 3 pulgadas) es posiblemente uno de los detalles que más llaman la atención. No sólo por tamaño, sino por el grosor del pequeño monitor de la G1. Su visibilidad también deja mucho que desear, pero hay que reconocer su papel de visionaria al apostar ya entonces por una pantalla articulada.

Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La pantalla de 1,8 pulgadas de la G1 junto al monitor de 3 pulgadas de la G12.

El LCD de la parte superior -al más puro estilo de las SLR de gama media- ha sido uno de esos detalles perdidos por el camino y que seguro que algún usuario seguiría agradeciendo hoy en día. Y lo mismo hemos pensado con el seguro para la tapa de la batería o la ranura para la tarjeta de memoria (entonces una CompactFlash, ahora una más pequeña SD Card) en el lateral de la cámara.

La zapata para flashes externos o el dial de modos estaban allí desde el minuto cero, integrados en la parte inferior del interruptor general de la cámara, en el lugar donde ahora la G12 alberga su ya característica rueda de sensibilidades.

Canon PowerShot G1
Canon PowerShot G1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
Canon PowerShot G1
Canon PowerShot G1
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El visor directo, por cierto, es otro de esos detalles que parece anclado en el tiempo. De hecho, tras poner el ojo en uno y en el otro está claro que la evolución en este campo ha sido nula después de diez años. Canon se merece aquí un pequeño tirón de orejas.

Nada mal para su época
Antes de entrar a ver las diferencias en los resultados, hay otros detalles que evidencian el salto tecnológico de una década. La agilidad de la cámara, por ejemplo. Si la G12 tarda aproximadamente 1 segundo en ponerse en marcha y reaccionar al primer disparo, la G1 eleva esta espera a unos 5 segundos.

Canon PowerShot G1 y G12
Canon PowerShot G1 y G12
Foto: Álvaro Méndez

De acuerdo, algunos rasgos de la G1 nos hacen esbozar cierta sonrisa condescendiente. Pero ante otros hay que quitarse el sombrero. Sorprende gratamente, por ejemplo, que por aquel entonces ya tuviera todas y cada una de las funciones elementales que se le presuponen a una cámara compacta avanzada.

Y lo mismo ocurre con la velocidad de disparo. Aunque la puesta en marcha es lenta y la ráfaga no es para tirar cohetes (tampoco lo es la de la G12), el retardo en la obturación desde que pulsamos el disparador (uno de los grandes inconvenientes de aquellas primeras cámaras digitales) es mínimo.

Canon PowerShot G1
Canon PowerShot G1
Foto: Álvaro Méndez
Otro dato admirable se refiere a la óptica. Aunque se trata de un sencillo zoom de 3 aumentos, bastante lento en su recorrido y con unas focales que ahora no son gran cosa (34-102 milímetros), su luminosidad máxima de f2-2.5 debería hacer ruborizar a más de uno.

Canon PowerShot G1
Canon PowerShot G1
Foto: Álvaro Méndez

Sin ir más lejos, diez años después la G12 luce un zoom de 5 aumentos con unas focales mucho más interesantes (28-140 mm) pero una luminosidad de f2.8-4.5.

3,3 megapíxeles
Y, ¿cómo eran las fotos que sacaba esta cámara? De entrada, mucho más pequeñas, porque la G1 utilizaba un CCD de 3,3 megapíxeles y con un tamaño de 1/1,8 de pulgada, similar por tanto en dimensiones a los utilizados hoy en día por este tipo de modelos de gama alta.

Canon PowerShot G1
Canon PowerShot G1
Foto: Álvaro Méndez

Aunque los más críticos con la sobredosis de megapíxeles ya estarán haciendo cálculos para ver el enorme tamaño de cada uno de los fotodiodos de este sensor e imaginar sus magníficos resultados, no cantemos victoria.

Tal y como era de esperar -lo contrario hubiera sido realmente preocupante-, la G1 no puede competir con la actual G12 en ningún terreno: balance de blancos, aberraciones, nivel de detalle ni, por supuesto, en lo que respecta al control del ruido.

sensibilidad
Las capturas se han realizado con una Canon PowerShot G1. Haz clic en la imagen para ver un recorte a tamaño real
las capturas se han realizado con una canon powershot g1. haz clic en la imagen para ver un recorte a tamaño real
50 ISO
las capturas se han realizado con una canon powershot g1. haz clic en la imagen para ver un recorte a tamaño real
100 ISO
las capturas se han realizado con una canon powershot g1. haz clic en la imagen para ver un recorte a tamaño real
200 ISO
las capturas se han realizado con una canon powershot g1. haz clic en la imagen para ver un recorte a tamaño real
400 ISO
sensibilidad
Las capturas se han realizado con una Canon PowerShot G12. Haz clic en la imagen para ver un recorte a tamaño real
las capturas se han realizado con una canon powershot g12. haz clic en la imagen para ver un recorte a tamaño real
80 ISO
las capturas se han realizado con una canon powershot g12. haz clic en la imagen para ver un recorte a tamaño real
100 ISO
las capturas se han realizado con una canon powershot g12. haz clic en la imagen para ver un recorte a tamaño real
200 ISO
las capturas se han realizado con una canon powershot g12. haz clic en la imagen para ver un recorte a tamaño real
400 ISO
De hecho, en aquella época pasar de 200 ISO ya era una osadía que se pagaba con unos niveles de ruido bastante escandalosos. Un rápido vistazo a las muestras que acompañan a este divertido experimento demuestran muy bien de lo que estamos hablando.

De hecho, la G1 ofrecía un limitado rango de sensibilidades comprendidas entre 50 y 400 ISO. Está claro que eso de pecar de optimismo (en realidad 50 y 100 ISO son los únicos valores utilizables en esa cámara) no es una moda nueva.

Muestras: 3 MP
Las capturas se han realizado con una Canon PowerShot G1
las capturas se han realizado con una canon powershot g1
las capturas se han realizado con una canon powershot g1
las capturas se han realizado con una canon powershot g1
las capturas se han realizado con una canon powershot g1
las capturas se han realizado con una canon powershot g1
las capturas se han realizado con una canon powershot g1
Muestras: 10 MP
Las capturas se han realizado con una Canon PowerShot G12
las capturas se han realizado con una canon powershot g12
las capturas se han realizado con una canon powershot g12
las capturas se han realizado con una canon powershot g12
las capturas se han realizado con una canon powershot g12
las capturas se han realizado con una canon powershot g12
las capturas se han realizado con una canon powershot g12
Además de los citados modos manuales y un buen elenco de funciones avanzadas, a la G1 tampoco le faltaba la posibilidad de trabajar en formato RAW. No es que esos archivos CRW permitan hacer muchos milagros, pero de nuevo resulta ilustrativo compararlos con los de la G12 para comprobar los pasos dados en estos años.
RAW
Las capturas se han realizado con una Canon PowerShot G1 y una Canon PowerShot G12. Fotografías tomadas en formato RAW y procesadas con Adobe Lightroom 3.3. Haz clic bajo la imagen para descargar el archivo original
Por cierto, intentar igualar la exposición entre las dos cámaras ha sido un ejercicio bastante frustrante. La tendencia a la sobreexposición de la G1 (no sabemos si era la moda de aquellos años o ya un síntoma de la edad) unida con el comportamiento de la G12 ha convertido esta tarea en una misión imposible en algunos casos.
Prehistoria digital
Aunque previsibles, los resultados no dejan de ser un pequeño alivio: la última década ha servido para algo más que aumentar la cuenta de los megapíxeles y colocar pantallas cada vez más grandes en las cámaras.

Foto: Quesabesde

No es éste un buen segmento para la nostalgia ni para entonar el "cualquier tiempo pasado fue mejor", pero en el fondo tampoco es tan extraño sentir cierta dosis de desconfianza ante las piruetas evolutivas que a veces se ven en el escaparate.

De hecho, cuando por aquí surgió la idea de esta comparativa histórica se escuchó más de un "¿te imaginas que la G1 supere en algo a la G12?" Queda claro que no ha sido así, aunque también es de justicia reconocerle los méritos a una cámara que en su momento ya marcó un camino que se ha seguido fielmente.

Canon PowerShot G1 y G12
Canon PowerShot G1 y G12
Foto: Álvaro Méndez

Por cierto, según nos comenta Manel, su legítimo propietario, la G1 le costó por aquel entonces más de 130.000 pesetas (unos 800 euros). Otro de esos detalles que se agradece que hayan evolucionado, aunque posiblemente no tanto como nos gustaría.

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