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Prueba de producto
Canon EOS M3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Canon EOS M3: análisis

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JUN 2015
Texto: Iker Morán  |  Fotos: Álvaro Méndez

Acostumbrados a dominar o al menos controlar el mercado fotográfico, no es ningún secreto que el de las cámaras sin espejo es un segmento que se les está atragantando tanto a Canon como a Nikon. Y si bien es verdad que eso no supone un problema ahora mismo, a largo plazo representa un potencial peligro para mantener el statu quo del mercado.

Y es que las EOS M no arrancaron con demasiado buen pie. La idea (un sensor APS-C en un cuerpo más pequeño y sin espejo réflex de por medio) no era nueva, y la primera cámara llegó tarde y sin aportar nada. Tras una EOS M2 que pasó desapercibida, la EOS M3 es la nueva esperanza para este sistema. Y no solo por sus 24 megapíxeles, porque en realidad eso es casi lo de menos.

Canon EOS M3
Canon EOS M3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Así que tras probarla brevemente hace unas semanas ahora hemos podido convivir con ella durante más tiempo e incluso llevárnosla de viaje unos días para ver si conseguíamos reconciliarnos con un sistema que desde el primer momento no entusiasmó demasiado.

Nueva filosofía, nuevo diseño

Ya a primera vista la EOS M3 parece querer dejar claro que algo ha cambiado. Y es que la oferta de cuerpos con espejo réflex de Canon es suficientemente amplia como para atraer el interés de alguien que simplemente quiera una cámara que dé buenos resultados y cuyo precio no se eleve demasiado.

Esa filosofía un tanto plasticosa de las dos primeras EOS M cede el paso ahora a un cuerpo mucho más serio y bien rematado. Y bonito, la verdad. Si la idea es tentar tanto al aficionado como al profesional, el nuevo diseño y la sensación que la cámara transmite entre las manos son un buen comienzo.

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Canon EOS M3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Con un tamaño y un peso bien equilibrados, esta vez se han hecho bien los deberes en cuanto a ergonomía, acabados y mandos. O al menos casi todos los deberes, porque la primera pregunta obligada es por qué Canon no ha incluido un visor electrónico en este modelo.

Algo que encarecería el precio (la EOS M3 cuesta 750 euros, con lo que se sitúa en la gama media-alta de este segmento) pero que al menos marcaría distancias respecto a muchos otros modelos de la competencia que carecen de él. Y es que ya pasaron los años en los que el visor integrado quedaba reservado para los modelos profesionales, y de eso dan fe algunas compactas.

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Diseño mejorado

Con un tamaño similar al de las generaciones anteriores, Canon ha hecho bien los deberes en cuanto a acabados y ergonomía, moldeando una EOS M3 mucho más elegante y seria

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Canon EOS M3
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Canon EOS M3
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Canon EOS M3
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Es verdad que muchos usuarios no lo echarán de menos. Al menos hasta que no les toque trabajar a pleno sol y descubran que la luminosidad de la estupenda pantalla táctil y abatible en 180 grados de la EOS M3 no resulta muy práctica en estas circunstancias.

Pero al margen de esta carencia, nos gusta el cambio de rumbo de la nueva EOS M3 plasmado en este diseño compacto pero bien resuelto y en el que los mandos están donde se les espera.

La rueda integrada en el disparador es una solución relativamente cómoda, y aunque echamos de menos un segundo dial, la rueda posterior puede ejercer esta función. Bien también por el dial de compensación de la exposición –eso siempre da empaque a una cámara-, el dial de modos como protagonista y un botón de función configurable situado en la parte superior.

El enfoque, clave de la renovación

Si había un punto que necesitaba ser mejorado en las EOS M, ese era el enfoque automático. Tanto la EOS M original como la EOS M2 posterior –que ni siquiera llegó al mercado español, por cierto- dejaban bastante que desear en este terreno en comparación con los modelos de la competencia.

Y es que, frente al enfoque más que correcto incluso de las réflex más sencillas de la marca, está claro que el cambio de sistema no le sentó bien a este mecanismo. La apuesta por una nueva generación de ópticas con motor de enfoque por pasos (STM) fue un primer paso, pero estaba claro que de poco servía si el mecanismo de enfoque del cuerpo no se ponía también al día.

La pantalla táctil y abatible hasta 180 grados para facilitar los selfies es de gran ayuda a la hora de elegir un punto de enfoque en la escena

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Canon EOS M3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Eso es precisamente lo que ha hecho esta EOS M3, que se presenta con un sistema de autofoco que poco tiene que ver con el de generaciones anteriores. Rápido –no tanto como nos gustaría en el arranque- y preciso, oficialmente se habla de una agilidad seis veces superior a la de su predecesora. Dejando a un lado las cifras, basta pulsar el disparador a medio recorrido o seleccionar una parte de la escena en la pantalla táctil para darse cuenta del espectacular cambio.

Pero que haya mejorado no significa que sea suficiente ni que con eso pueda colarse a la cabeza en esta asignatura, como cabría esperar de un modelo con aspiraciones. Y es que, pese al significativo avance, el enfoque sigue cojeando –muchísimo menos que antes, cierto- tanto al ponerse en marcha como cuando cae la luz.

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Canon EOS M3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Aunque ha mejorado mucho, el enfoque sigue cojeando tanto al ponerse en marcha como cuando cae la luz

Una pena que Canon no haya implementado el sistema Dual Pixel AF ya visto en las EOS 70D y EOS 7D Mark II, porque si bien este mecanismo híbrido con 49 puntos de diferencia de fase integrados en el sensor de 24 megapíxeles responde mucho mejor, le sigue faltando algo de garra en algunos momentos.

Tampoco el disparo en ráfaga se sitúa entre los mejores de su clase, con una velocidad de algo más de 4 fotogramas por segundo y que, aunque trabajando en JPEG es ilimitada, en RAW apenas nos permitirá llegar a la media docena de disparos consecutivos.

Buenos resultados

La EOS M3 llega con un CMOS de tamaño APS-C y 24 megapíxeles y con el procesador de imagen Digic 6. Una combinación idéntica a la vista en las EOS 750D y 760D que se presentaron junto a ella, y que ofrece unos resultados realmente buenos. Ninguna sorpresa en ese sentido y un guion bastante previsible.

Excelente rendimiento general en cuanto a resolución, nitidez y color, siendo capaz de ofrecer imágenes en JPEG con unos tonos muy agradables incluso disparando durante las peores horas del día y con luces muy fuertes. Buen trabajo en ese sentido del procesador de imagen y el balance de blancos automático.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Canon EOS M3 y un objetivo Canon 18-55 mm f3.5-5.6 IS STM EF-M

El CMOS de 24 megapíxeles y el procesador Digic 6 ofrecen unos estupendos resultados en cuanto a detalle, color y control del ruido

Respecto al control de ruido también podemos estar tranquilos y trabajar sin miedo hasta 6.400 ISO o incluso más allá, si bien a partir de este punto el ruido cromático ya se deja ver en las zonas más oscuras de la escena. En este sentido, si bien al comparar el rango dinámico de la cámara (su capacidad para resolver bien tanto las sombras más profundas como las luces más fuertes) los resultados son más que correctos, hay sensores de modelos de la competencia que rinden un poco mejor en condiciones extremas.

En lo que respecta al vídeo, aunque la ausencia de grabación 4K comienza a ser una de esas cosas que ya hay que mencionar al repasar las especificaciones, por lo demás la EOS M3 cumple con nota el examen: grabación de clips Full HD (1920 x 1080 píxeles a 30p, 25p y 24p), controles manuales, focus peaking, conexión para micrófonos externos…

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Menús EOS

La nueva EOS M3 apuesta por unos menús de pantalla idénticos a los vistos en las réflex de la compañía, lo que en líneas generales es una buena noticia

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Canon EOS M3
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Canon EOS M3
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Canon EOS M3
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Canon EOS M3
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Los resultados suponen una mejora notable respecto a modelos anteriores, aunque es cierto que en las imágenes nos encontramos con algo más de muaré y artefactos de lo que nos gustaría. Algo que hace que la nota general sea buena en lugar de excelente.

Atentos, eso sí, con la autonomía. Porque si ya es algo justa de serie (no hemos conseguido llegar a los 300 disparos sin pasar por el cargador), si se usa mucho el vídeo la cifra se vuelve todavía más pequeña. Una segunda batería se convierte en un accesorio casi indispensable para jornadas largas o viajes sin un enchufe a mano.

Muestras: RAW
Fotografías realizadas con una Canon EOS M3 y un objetivo Canon 18-55 mm f3.5-5.6 IS STM EF-M
Un gran paso, pero queda camino

La EOS M3 es sin duda la primera Canon sin espejo que podemos tomarnos en serio y cuya compra podría ser recomendable. Lejos de las insufribles carencias de sus predecesoras, ahora estamos ante un modelo que puede plantarse en el escaparate sin rubor.

El diseño ha mejorado, y mucho, y el sistema de enfoque también ha dado un notable salto adelante hasta convertir la EOS M3 en una cámara que, a diferencia de sus predecesoras, no da pereza usar ni requiere de unas grandes dosis de paciencia.

Los resultados, tanto fotográficos como en el terreno del vídeo, también son buenos, así que estamos ante un conjunto que por 750 euros ofrece una buena relación entre tamaño, prestaciones (incluidos Wi-Fi con NFC y un flash integrado que los cuerpos anteriores no ofrecían) y calidad.

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Canon EOS M3
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La Canon EOS M3 con una bolsa Vanguard Reno 41.

Lejos de las insufribles carencias de sus predecesoras, ahora estamos ante un modelo que puede plantarse en el escaparate sin rubor

Pero no podemos obviar que la EOS M3 no vive sola en el escaparate. A su alrededor hay cámaras sin espejo que llevan años haciéndolo bien y que han conseguido, tras varias generaciones, superarla en casi todos los aspectos. Las Sony de la series A5000 y A6000 (sus competidoras más directas, tanto por tamaño de sensor como por filosofía) son notablemente más rápidas en el disparo y el enfoque y cuentan con una gama de objetivos más amplia.

Ese es otro de los flecos sueltos del sistema EOS M, que más allá de los zooms más sencillos (hay que reconocer que el 18-55 milímetros estándar no está nada mal) carece de ópticas serias a excepción del 22 mm f2, que años después sigue estando solo en el catálogo.

Así que con una competencia tan preparada (donde habría que incluir también esas Samsung NX de las que a veces ni la propia Samsung se acuerda) y una Sony A6000 con visor integrado y más económica, la EOS M3 no lo tiene fácil para convencer a sus potenciales compradores. Más allá del evidente tirón que la marca Canon sigue teniendo, claro.

En su favor, eso sí, hay que recordar que esa conexión para micrófonos que ofrece y de la que carecen las citadas Sony puede que convenza a más de uno que esté pensando también en la grabación de vídeo. Para el resto, será más complicado.

La bolsa que aparece fotografiada en este artículo es una Vanguard Reno 41 y ha sido cedida como parte de un acuerdo publicitario entre esta compañía y Quesabesde.

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