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Nueve más uno

Las 10 claves de la Canon EOS M

 
24
JUL 2012

Convertida ya en la noticia fotográfica del verano, la Canon EOS M ha hecho correr ríos de tinta en las últimas horas. Ante tal avalancha de información y tras haber probado fugazmente una unidad de preproducción y digerido la numerosa documentación disponible, nada mejor que resumir y condensar las novedades y características de este nuevo sistema sin espejo en una decena de puntos. ¿Cómo es? ¿Qué aporta al escaparate de cámaras? Preguntas a las que ya podemos dar respuesta.

M de...

La denominación de una cámara encierra muchas veces alguna que otra pista sobre las intenciones de la compañía. Más aún cuando se trata de inaugurar un sistema. Sobre la "M" hay diferentes teorías: eme de "mini", eme "mirrorless", eme "mobile", eme para vacilarle un poco a Leica... De lo que no hay duda es que la inclusión de EOS en el nombre es una declaración de intenciones que sitúa este sistema como un peldaño más del escaparate de cámaras de óptica intercambiable de Canon y un puente tendido a su veterana gama réflex. A falta de un número en la denominación, la única duda es cómo se llamará la próxima de la saga. Por cierto, en 1991 Canon ya presentó una EF-M.

Canon EOS M
Canon EOS M
Foto: Canon

Sensor APS-C

Aunque la llegada de la PowerShot G1 X y su captor de tamaño similar al usado por las Micro Cuatro Tercios hizo pensar que ésas serían las dimensiones por las que apostaría Canon en su nuevo sistema, finalmente la firma se ha decidido por uno de formato APS-C. Concretamente un CMOS de 18 megapíxeles similar -decir idéntico siempre es arriesgado- al usado en la reciente EOS 650D. A falta de poder probarlo, las ventajas teóricas respecto a sistemas con sensores más pequeños (Micro Cuatro Tercios y Nikon 1) apuntan al ruido y el rango dinámico. ¿El inconveniente? El mayor tamaño de las ópticas.

Canon EOS M
Canon EOS M
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Pequeña, sencilla y sin visor

Quienes esperasen un sistema con aires profesionales y "look" retro pueden ir olvidándose de todo ello. La EOS M se parece más a las compactas de la firma -por tamaño, aspecto y filosofía- que a esa suerte de versión digital de las AE con la que algunos soñaban. "Pequeña y sencilla" son los dos atributos más repetidos por Canon a la hora de listar sus bondades, así que entre sus planes no se encuentra cautivar al fotógrafo avanzado o clásico. ¿Y como segundo cuerpo para usuarios de una réflex? Tal vez, pero la ausencia de un visor integrado e incluso de un conector para poder usar uno opcional le resta puntos en esta liga.

Canon EOS M
Canon EOS M
Foto: Canon
Canon EOS M
Canon EOS M
Foto: Canon

Pocos botones, pantalla táctil

Otra pista sobre su filosofía volcada en la sencillez de manejo: la pantalla táctil se convierte en el principal punto de control de la cámara, que ve menguar considerablemente el número de botones y mandos respecto a una SLR. La buena noticia es que el monitor táctil funciona realmente bien. La no tan buena es que se echan de menos más accesos directos y la posibilidad de configurar algunos mandos. Si éstas podrían ser las quejas de un fotógrafo avanzado, desde el lado contrario sorprende que se haya apostado por los mismos menús de pantalla que en el resto de EOS en lugar de algo más gráfico e intuitivo.

Canon EOS M
Canon EOS M
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Flash externo

Un sensor grande suele llevar asociado un cuerpo de cámara más grande. Así que si se quieren mantener las dimensiones, toca hacer sacrificios. Al menos en una primera generación y hasta que los ingenieros descubran la forma de embutir todos los componentes. Posiblemente ésta sea la razón por la que la EOS M prescinde del flash integrado en el cuerpo y opta por una solución externa de la mano del nuevo Speedlite 90EX. Por suerte se incluirá de serie con la cámara.

Canon EOS M
Canon EOS M
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Canon EOS M
Canon EOS M
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Montura EF-M

Sistema nuevo, nueva bayoneta. La conocida ecuación (seguida al dedillo por todas las firmas excepto por la curiosa Pentax K-01) se ha vuelto a cumplir en el caso de Canon, que estrena la bayoneta EF-M. Lo hace con dos ópticas: un zoom 18-55 mm f3.5-5.6 (no mucho más pequeño que el visto en las réflex pero sí más robusto) y un 22 mm f2 de tipo "pancake" que le sienta muy bien al cuerpo de la cámara. No está mal para empezar, pero vista la oferta óptica de otros sistemas más veteranos (Micro Cuatro Tercios y NEX) Canon no debería tardar demasiado en ampliar la suya.

Ópticas EF y EF-S mediante adaptador

Como suele ocurrir con estos sistemas, la corta distancia entre el sensor y el objetivo (18 milímetros en este caso) posibilita el uso de casi cualquier óptica mediante el correspondiente adaptador. Por ahora Canon ya ha abierto este nuevo sistema a toda su gama EF y EF-S mediante un adaptador que costará 140 euros y que preserva los automatismos y el autofoco del objetivo. Hay que tener en cuenta, eso sí, que salvo las dos últimas ópticas con motor de enfoque STM (18-135 y 40 milímetros), el resto no podrá disfrutar de un autofoco tan veloz como el de los objetivos EF-M.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Foto: Eduardo Parra
El adaptador EF-EOS M permite aprovechar las funcionalidades de objetivos como este 60 mm f2.8 EF-S Macro.

Enfoque híbrido (y bastante rápido)

La EOS M presume de un sistema de enfoque híbrido que combina el tradicional de las compactas (autofoco por contraste) con el de las réflex (por diferencia de fase). ¿Cómo es posible sin un espejo de por medio? Mediante células dedicadas al enfoque en el sensor de imagen, tal como sucede en otros sistemas (véanse las Nikon 1 o el sensor de la EOS 650D, por ejemplo). Su rendimiento tras una rápida prueba invita a ser optimistas, aunque la EOS M no parece ser más rápida que las Sony NEX o las Panasonic Lumix G.

850 euros en septiembre

¿Y cuánto costará ser uno de los primeros en presumir de Canon sin espejo? El kit que incluye el zoom de 18-55 milímetros y el flash extraíble costará unos 850 euros y llegará a los escaparates europeos a lo largo del mes de septiembre. A falta de confirmarse un precio con el "pancake" de 22 milímetros, al otro lado del Atlántico ya se habla de 800 dólares. Aunque, como siempre, el mercado se encargará de moderar el precio de salida de la EOS M, algo más cara que otros modelos similares de la competencia.

Canon EOS M
Canon EOS M
Foto: Canon

La competencia

Y es que si algo le sobra a la EOS M es competencia. El hecho de ser la última en llegar hace que el escaparate esté repleto de opciones más veteranas y con varias generaciones a sus espaldas que han ido perfeccionando sus prestaciones. Si bien es cierto que las Nikon 1 y su captor más pequeño quedan ahora en una incómoda posición -abanderando velocidad, eso sí-, las Sony NEX y las Samsung NX son duras competidoras para el sistema de Canon gracias a sus precios más competitivos y un sensor de imagen del mismo tamaño. Tampoco las Micro Cuatro Tercios pueden perderse de vista, con la mayor gama de cuerpos y ópticas del momento y un captor algo más pequeño pero muy equilibrado en cuanto a calidad de imagen.
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