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Prueba de producto
Canon EOS 760D
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Canon EOS 760D: análisis

18
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AGO 2015
Texto: Iker Morán  |  Fotos: Álvaro Méndez

Con la saga de réflex más sencillas de Canon (las EOS de tres dígitos) ocurre algo muy curioso desde hace años: son populares y son fáciles de vender y recomendar. Aun así, parecen haber perdido la capacidad de emocionar que se les presuponía.

En realidad eso no es un gran problema ni para los usuarios que buscan una cámara sin complicarse demasiado la vida ni para Canon mientras el mercado siga respondiendo. Pero nunca viene mal intentar recuperar un poco la atención y el entusiasmo.

Canon EOS 760D
Canon EOS 760D
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
La EOS 760D con los dos objetivos que se han usado para esta prueba: el zoom 18-55 mm f3.5-5.6 (en pie) que se suministra en el kit básico junto a la cámara y el 24 mm f2.8.

Algo así podría ser lo que Canon intenta con esa EOS 760D (Rebel T6s en el mercado americano), que con un par de detalles sube un escalón para situarse no solo en lo más alto de esta gama de entrada, sino también para acercarse a modelos como la EOS 70D. Tal vez no en prestaciones, pero sí en apariencia, que eso también cuenta.

Durante un par de semanas hemos estado con esta réflex casi idéntica a la EOS 750D (lo es en calidad y en sus prestaciones principales) pero que intenta marcar su propio terreno. Si lo consigue, y sobre todo si mejora su posición respecto a la amplia y muy bien preparada competencia, es lo que tratamos de averiguar.

Dos diales, dos pantallas

A estas alturas, y después de tantas generaciones, el diseño y la ergonomía de las Canon EOS de tres dígitos son tan conocidos que no merece la pena volver sobre lo mil veces comentado ya. El guion es el de siempre: una réflex sencilla y de iniciación, ligera entre las manos –seguro que demasiado para los que buscan algo más contundente- pero con unos acabados suficientemente decentes como para que la sensación general sea agradable.

El ADN de la EOS 700D está ahí casi intacto, y releyendo nuestro análisis de esta cámara publicado hace un par de veranos, está claro que ya iba tocando acabar con esa cierta sensación de aburrimiento.

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Detalles importantes

La EOS 760D sustituye los cuatro botones traseros de su parte trasera por un dial y cuenta ahora con un panel superior con información sobre la toma

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Canon EOS 760D
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)

¿Cómo hacerlo? Posiblemente la receta de Canon sea algo limitada, pero es un buen principio. Y es que de entrada solventa una de nuestras quejas recurrentes hacia esta gama: si sobra espacio, ¿por qué no ponerle un segundo dial de control?

Dicho y hecho. O más o menos, porque en lugar de incluir un segundo dial, se han reconvertido los cuatro botones traseros en la clásica rueda que, al alcance del pulgar, podemos encontrar en muchas EOS de gama superior. Un pequeño cambio pero que se traduce en un manejo algo más cómodo.

El 24 mm f2.8 con el que también se ha realizado esta prueba es una muy recomendable opción para completar el equipo junto al también fijo 40 mm f2.8

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Canon EOS 760D
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Esta es una de las contadas diferencias de la nueva EOS 760D respecto a su coetánea, la EOS 750D, aunque sin duda el detalle más relevante lo encontramos en la parte superior, donde la nueva réflex canonista estrena un pequeño panel para controlar todos los ajustes de la toma. Es verdad que es muy pequeño, pero es suficiente para tener todo a la vista y dar a la cámara un aire más profesional. Y es que, no nos engañemos, también se trata de eso.

Este nuevo LCD obliga también a mover de lado el dial de modos, que pasa en la EOS 760D a la parte izquierda y suma un botón de bloqueo para evitar moverlo de posición de forma accidental.

El ojo en el visor

La pantalla articulada de 3 pulgadas y algo más de un millón de puntos de resolución que ya teníamos en la EOS 700D se mantiene tanto en esta EOS 760D como en la EOS 750D. Un monitor táctil que resulta muy útil para algunas tareas, como por ejemplo a la hora de enfocar de forma muy rápida y sencilla sobre un punto de la imagen.

Tras varias generaciones, seguimos insistiendo en señalar que Canon fue una de las últimas compañías en apuntarse al carro de las pantallas táctiles, pero al final ha sido de las que mejor las ha implementado para que resulten prácticas sin ser engorrosas.

canon eos 760d
Canon EOS 760D
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El visor réflex sigue ofreciendo una cobertura del 95% cuando modelos como la Pentax K-S2 cubren el 100%

Quienes prefieran algo más clásico siempre pueden pegar el ojo al visor, aunque descubrirán que la cobertura sigue limitada al 95% de la imagen. Igual que su principal competidora, la Nikon D5500, apuntarán los más atentos. Cierto, pero teniendo en cuenta que por solo un poco más la Pentax K-S2 ofrece un 100% de cobertura y que las cámaras sin espejo han evolucionado mucho en lo tocante al visor electrónico, no estaría de más anotar este dato en la lista de prestaciones a mejorar.

Eso sí, en el caso de la EOS 760D, será al acercar el ojo al ocular cuando apreciaremos otra de las diferencias respecto a la EOS 750D: un sensor apaga automáticamente la pantalla cuando nos acerquemos al visor.

24 megapíxeles y 25.600 ISO

Pero más allá de esos pequeños retoques externos y de las diferencias entre la EOS 750D y esta EOS 760D, lo más interesante viene por dentro y lo comparten ambos modelos: un nuevo CMOS de tamaño APS-C y 24 megapíxeles. Tras demasiadas generaciones estirando el veterano sensor de 18 megapíxeles (con un rendimiento correcto pese a que ya iba a rebufo de la competencia), esta puesta al día era más que necesaria.

Más resolución, pero la misma velocidad de disparo (5 fotogramas por segundo) y un buffer mejorado que hace ilimitada la capacidad de disparo continuo en JPEG y eleva de 7 a 8 (un registro escaso todavía) la cantidad de fotos seguidas que podemos hacer trabajando en formato RAW.

Muestras: 24 mm f2.8
Fotografías realizadas con una Canon EOS 760D y un objetivo Canon 24 mm f2.8 EF-S STM

El nuevo sensor de 24 megapíxeles se deja notar tanto en el nivel de detalle como en el control del ruido y el rango dinámico

A las buenas noticias hay que sumar otra: los ajustes de sensibilidad se presentan con un nuevo valor que permite forzar hasta 25.600 ISO. Un detalle interesante teniendo en cuenta que se ha pasado de 18 a 24 megapíxeles.

Pero más allá de la teoría, lo que interesa es ver los resultados, y en ese sentido estamos satisfechos con el relevo generacional. El renovado sensor se deja notar tanto en el nivel de detalle como en el control del ruido y el rango dinámico, mientras que el procesador hace también un muy buen trabajo a la hora de ofrecer unos archivos JPEG excelentes. Tanto, que puede que incluso nos dé pereza echar mano de los RAW en la mayoría de situaciones.

Muestras: 18-55 mm f3.5-5.6
Fotografías realizadas con una Canon EOS 760D y un objetivo Canon 18-55 mm f3.5-5.6 IS STM

Eso sí, el control de la sensibilidad automática sigue siendo algo más limitado de lo que nos gustaría. ¿Por qué no ofrecer la posibilidad de que el usuario ajuste la velocidad mínima de disparo? Es verdad que no será algo que muchos propietarios de este tipo de réflex pedirán, pero seguro que más de uno se queda más tranquilo ajustando este valor a sus preferencias para ahorrarse así cualquier susto con fotos trepidadas.

Por cierto, aunque el zoom 18-55 mm f3.5-5.6 IS STM es la pareja de baile estándar de este cuerpo, hemos querido aprovechar la ocasión para probar también el pequeño 24 mm f2.8, que con un peso y un precio muy contenidos (unos 150 euros) y una focal equivalente a 35 milímetros en paso universal, se nos antoja una compra más que recomendable para los usuarios de modelos EOS con sensor APS-C. Con este objetivo y el 40 mm f2.8 no necesitamos mucho más, la verdad.

También el enfoque

El trío de grandes novedades de esta generación se completa con el sistema de enfoque, otra de las prestaciones que figuraban desde hace años en la lista de tareas pendientes y que por fin Canon ha resuelto con un mecanismo de 19 puntos (dispuestos todos en cruz) que jubila el obsoleto y limitado sistema de 9 puntos visto hasta ahora en esta gama.

Si con el nuevo sensor de 24 megapíxeles tanto la EOS 750D como la EOS 760D consiguen ponerse al día y plantar cara a una competencia que llevaba años por delante (hablamos de las Nikon de la serie D5000), con el enfoque pasa algo parecido.

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Álvaro Méndez (Quesabesde)

Canon ha sustituido el obsoleto autofoco de 9 puntos por uno de 19 que le permite -ahora sí- plantar cara a la competencia en este segmento

El nuevo sistema de 19 puntos unido al zoom con motor STM consigue unos resultados muy buenos en cuanto a velocidad y precisión. Lástima que la cobertura de los puntos en la escena quede bastante limitada a la zona central.

Por otro lado, en modo continuo la cámara se muestra algo más dubitativa, aunque de nuevo la mejora es evidente. Y para ser justos, es verdad que no es esta una réflex con la que nadie se plantea cubrir –a nivel profesional- un partido de fútbol.

Si activamos la previsualización en pantalla, descubriremos que el citado motor por pasos STM de la óptica supone también una mejora considerable a la hora de trabajar con el enfoque continuo. En vídeo, por ejemplo, podemos conseguir unas transiciones muy suaves.

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Canon EOS 760D
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Hablando de vídeo, la EOS 760D toma el relevo de la EOS 700D convirtiéndose en una de las opciones más interesantes para quienes se planteen grabar secuencias con una mínima seriedad y un precio muy ajustado.

Entre sus prestaciones, por cierto, tampoco falta la conexión Wi-Fi, que nos permitirá tanto transferir imágenes al smartphone como controlar la cámara de forma remota desde el teléfono o el tablet.

Aunque la cámara estrena nueva batería (LP-E17), su autonomía se queda algo corta. ¿No son suficientes los 400 disparos que podemos conseguir con cada carga si no abusamos del Wi-Fi y de la pantalla? Posiblemente sí, pero el problema es que la competencia ofrece más del doble.

Una puesta al día que ya tocaba

Pedíamos emoción y algo de entusiasmo en una gama tan veterana como esta, y parece que Canon esta vez sí estaba por la labor. Es verdad que por fuera sigue sin ser una réflex especialmente atractiva, pero en el caso de la EOS 760D esos pequeños detalles (la pantalla, el dial…) la convierten en una cámara de apariencia más seria y que, en cualquier caso, no da sensación de ser barata y de plástico cuando la sostenemos.

Pero más allá de las apariencias y las sensaciones, la renovación interna en cuanto al sensor y el sistema de enfoque permite tanto a la EOS 760D como también a la EOS 750D plantar cara por fin sin complejos a una competencia que llevaba tiempo sacándoles ventaja.

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Canon EOS 760D
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La EOS 760D nos pone por primera vez en años en dudas a la hora de tener que elegir entre ella y su equivalente nikonista

Con un precio de unos 700 euros (solo el cuerpo), la EOS 760D nos pone por primera vez en años en dudas a la hora de tener que elegir entre ella y la Nikon D5500. La calidad es muy similar (el modelo nikonista resuelve algo mejor el ruido en situaciones extremas) y el enfoque de la D5500 en modo continuo también se impone, pero nada que ver con las diferencias abismales que había hasta ahora.

Si a todo esto le sumamos el Wi-Fi, un diseño decente y ligero, detalles interesantes como la detección de parpadeo de la luz (muy útil para trabajar con luz artificial) y el buffer mejorado para las ráfagas, estamos ante una estupenda puesta al día.

Además, la EOS 760D es un valor seguro a la hora de grabar vídeo, así que se nos antoja como una opción muy económica para quienes estén interesados en esta función o busquen un segundo cuerpo para una producción de presupuesto limitado. Es, para entendernos y por resumir, una EOS 70D en versión económica, y eso es precisamente lo que muchos usuarios pedían.

Eso sí, quienes estén decididos a decantarse por esta réflex (EOS 750 o 760D, la diferencia entre ambas es de unos 50 euros), deberían considerar muy en serio sumar a la lista de la compra el citado 24 mm f2.8. El nuevo sensor de 24 megapíxeles de esta pequeña réflex se lo agradecerá.

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