Opinión

Canon abre el juego

 
21
AGO 2007

La puesta de largo que Canon realizó ayer no fue menos contundente que previsible. Tras una semana en la que escasearon los grandes titulares fotográficos, la firma inundó la portada de éste y otros medios con seis nuevas compactas, un par de remozadas réflex, tres actualizados objetivos y una pródiga hornada de impresoras.

Vistas las novedades, podría dar la sensación de que Canon juega otra vez con mano ganadora: renueva la punta de lanza del segmento de las compactas de zoom largo (véase la PowerShot SX100); renueva el buque insignia de las compactas de gama alta (dará mucho que hablar esa PowerShot G9), y renueva su réflex digital semiprofesional más puntera (la EOS 40D se erige en nueva columna vertebral de la estrategia SLR canonista).

La bocanada de aire fresco la completa la imponente EOS-1Ds Mark III, que rompe la barrera de los 20 megapíxeles en una SLR digital de fotograma completo.

Pintan bien los bastos para Canon, pero entonar el alirón sin saber aún qué bazas esgrimirá la aguerrida competencia es una temeridad. Cierto es -apenas nadie lo duda- que Canon lleva la voz cantante en el tablero réflex, pero no dejan de escucharse rumores sobre una revolucionaria Nikon de formato completo (y de una renovada D200), de la futura réflex de Olympus y de las próximas Alpha de Sony.

Si a eso sumamos lo que no sabemos y lo que -quizás- sabemos pero aún no podemos contar... demasiados ases en la manga para cantar victoria.

Primeras impresiones
Aun así, ciertas apreciaciones se encienden como un árbol de Navidad en plena noche al observar con ojos fotográficos la avalancha canonista de novedades.

Posiblemente sí que la EOS-1Ds Mark III sea el relevo natural que llega en el momento preciso, pero pocos se habían parado a pensar en ella. Los ojos de la inmensa mayoría, ciertamente, se habían posado desde hacía meses en los productos de los escalones inferiores.

Con la llegada de este monstruo digital nos asaltan las dudas. ¿Queda futuro para el formato medio? Aunque ya habíamos formulado esta duda antes, tal vez las sospechas cobren ahora una mayor intensidad. ¿Es realmente necesario seguir apostando por más y más píxeles? ¿Realmente compensa la versatilidad de una cámara full-frame la diferencia de megapíxeles?

Quién sabe cuándo podremos dar respuesta a estas cuestiones, pero una aseveración casi incontestable es que 21 millones de puntos unidos a las modernas técnicas de impresión parecen suficientes para afrontar casi cualquier desafío.

Sumergiéndonos en la parte más técnica de este nuevo gigante SLR encontramos el que quizás sea -las pruebas lo dirán- el talón de Aquiles de la EOS-1Ds Mark III: igual tamaño de sensor, más megapíxeles, fotodiodos más pequeños...

¿Habrá más ruido? ¿Disminuirá el rango dinámico? Atentos a estos "pequeños" detalles, porque la EOS-1D Mark III ha puesto el listón verdaderamente alto en lo que a ruido se refiere. Si Canon no las ha atendido como debiera, tales sutilezas podrían hacer de esta cámara un gigante con pies de barro.

El auténtico ariete
La EOS 40D, por su parte, es el principal adalid canonista en el frente SLR. Por más exuberancia que destile la EOS-1Ds Mark III, es seguro que su presencia en los escaparates no va a desestabilizar la balanza comercial. Pero la EOS 40D es otra cosa.

Para empezar, representa la evolución real, tangible y práctica de la EOS 30D, algo que muchos no osaron decir de ésta con respecto a la EOS 20D.

Con una ráfaga de 6,5 fotogramas por segundo y 10 megapíxeles de resolución, esta réflex es un rival duro de roer para los modelos similares de la competencia. Esto, unido a su precio, cercano a los 1.300 euros, da a Canon una oportunidad de oro para romper la baraja y plantar cara -por ejemplo- a la K10D de Pentax.

Otra de las observaciones a las que invita la EOS 40D es el renovado modo Live View con la posibilidad de enfocar automáticamente. A diferencia de las Mark III, que aun siendo superiores no cuentan con esta funcionalidad, la EOS 40D imita a las más recientes réflex de Olympus y complica un poco más la elección.

El sistema de limpieza, además, es ya moneda común en las réflex canonistas, aunque sigue a remolque del mecanismo pionero de Olympus.

La alcalina EOS 5D
Pero, ¿y la EOS 5D? Anunciada hace exactamente dos años, no eran pocos los que pedían ya un relevo, y no sin razón.

Disponible actualmente por apenas 2.500 euros, es ésta una SLR exitosa entre muchos fotógrafos tradicionales que ven en ella no sólo una máquina relativamente asequible a la que poner sus objetivos de toda la vida sin aplicar el factor de multiplicación, sino una réflex con una calidad encomiable y unos niveles de ruido mínimos.

El relevo, comercialmente hablando, era más necesario para la EOS 30D, que llegó como un remiendo de la EOS 20D con novedades poco sustanciales.

Abran juego
Sea como sea, la partida ha recobrado emoción. Y ahora va más en serio que nunca. La época estival de rumores llega a su ocaso, y en las próximas semanas irán volteándose las cartas en una manga de todo o nada.

¿Será la nueva -o nuevas- réflex de Nikon tan revolucionarias como muchos pronostican? ¿Estará la futura Olympus de gama profesional a la altura de lo que se espera de ella? ¿Fue casualidad que, precisamente ayer, Sony levantara el velo de su nuevo CMOS de 12 megapíxeles y tamaño APS-C?

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