Crónica
CRóNICA: SAFARI FOTOGRáFICO EN KENIA

Memorias de EOS

 
18
OCT 2007
Iker Morán   |  Borana Ranch (Kenia)

Qué mejor forma de celebrar el vigésimo aniversario del sistema EOS de Canon que probando sus últimas cámaras y objetivos en un paraje como el de Borana, una reserva natural privada- en el norte de Kenia. Y así ha sido. La firma ha trasladado a más de un centenar de periodistas especializados europeos a un campamento situado a 2.500 metros de altura bajo la atenta mirada del monte Kenia (que, por cierto, mantiene algo de nieve en su cumbre).

En su primer viaje a estas latitudes, uno viene aleccionado sobre la espectacular luz de África o el especial olor de la tierra en este continente. Una tierra que, en estas zonas, abandona las imágenes típicas de la sabana para decantarse por un paisaje más montañoso, tocado de una mezcla de verdes y marrones difícil de describir.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Canon ha trasladado a más de cien periodistas europeos a Kenia para celebrar el vigésimo aniversario del sistema EOS

Pero los avisos no alcanzan para prever unas noches bastante frías en esta época del año, ni tampoco para las peripecias que hay que hacer para cargar la batería del ordenador o logar una conexión a Internet. El resto es bastante más sencillo, sobre todo a partir del segundo día.

En el campamento, las duchas se resuelven con el elemental binomio de calentar agua y elevar agua. La tienda se intenta mantener cerrada para evitar la compañía de seres de más de dos patas, y un agujero en el suelo y una pala con tierra permiten resolver importantes asuntos del día a día.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Supongo que, a estas alturas, nuestros compañeros más intrépidos -pienso ahora en los viajes de Nómada o Eneko y Miyuki- se estarán riendo mucho de los señoritos de ciudad que quieren jugar a los safaris desde un hotel de cinco estrellas. Y con razón.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

En el EOS Safari no hay novedades que presentar, más allá de esos teleobjetivos L

Penurias urbanitas y madrugones aparte -el sol sale a las seis de la mañana y se pone a las seis de la tarde-, lo cierto es que poder probar las últimas EOS digitales y algunos de los teleobjetivos más reconocidos del mundo en un marco como éste es un auténtico lujo.

Cierto es que, en estas condiciones y con modelos tan singulares, hasta un servidor es capaz de sacar alguna que otra foto decente de entre varias centenas. Aunque no es menos cierto -y parece mentira que a estas alturas de la película haya que recordarlo- que disparar aquí, en Tokio, en Estambul o en la Sagrada Familia, al lado de casa, no hace que una cámara sea mejor o peor. Al menos no para nosotros.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Obviedades a un lado, la cita de Canon, bautizada como EOS Safari, tiene un carácter claramente festivo. No hay novedades que presentar -más allá de esos nuevos teleobjetivos L que desgraciadamente aún no se pueden probar-, por lo que las tres últimas réflex digitales están siendo las grandes estrellas del evento.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Con una EOS 40D como base y varias Mark III, ponemos a prueba los más cotizados objetivos de la firma

Con una EOS 40D como base y diversos cuerpos de las EOS-1D y 1Ds Mark III que van rotando (ni que decir tiene que QUESABESDE.COM publicará en breve una galería con muestras de esta cámara de más de 20 megapíxeles), los aquí reunidos tienen la oportunidad de poner a prueba los más cotizados objetivos de la compañía.

Precisamente, disparar con combinaciones inverosímiles o poco accesibles se convierte en un juego que desarrollar a lo largo de las más de diez horas diarias de peregrinaje, en busca de animales que aún no estén demasiado hartos de ver decenas de fotógrafos apuntándolos desde todoterrenos capaces de improvisar caravanas en medio de la nada.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

La receta de 20.000 euros formada por la 1Ds, un 500 mm y un multiplicador de 2x crea una focal bastante inmanejable

De estas combinaciones hablábamos ayer, con una 1Ds y un 500 mm f4 entre las manos. Una receta de más de 20.000 euros a la que, si se añade un multiplicador de 2x, crea una focal bastante inmanejable. A base de abusar de la ráfaga, eso sí, es posible conseguir un porcentaje limitado -pero potable- de instantáneas sin trepidar e incluso enfocadas.

Por no hablar del peso de estos descomunales conjuntos. Mentiría si no dijera que, en más de una ocasión a lo largo del día -posiblemente después de un bache más acusado de lo habitual o de un golpe con el teleobjetivo de un compañero-, he lamentado no haberme traído una de esas compactas de la competencia con un zoom de 18 aumentos.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Lamento no haberme traído una de esas compactas de la competencia con un zoom de 18x

Además de los largos trayectos en busca de elefantes o del escaso rinoceronte negro, también hay tiempo -cómo no- para hablar de producto y repasar estos 20 años del sistema EOS.

Evidentemente, también hay una historia réflex de Canon antes de 1987 y de aquel cambio de bayoneta que tan polémico resulto en su día. La firma no obvia aquella transición -ya ha pasado suficiente tiempo y los resultados saltan a la vista-, pero prefiere centrar sus memorias en lo que ocurrió desde que la electrónica se hizo con el poder de la cámara.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

En su repaso histórico, Canon no obvia aquel cambio de bayoneta que tan polémico resulto en su día

Un repaso que, carente de todo tipo de altanería de quien ahora mismo lleva la batuta, sí ha deparado más de un sutil guiño a la competencia.

Resulta difícil saber si la noticia de la llegada de la E-3 de Olympus ha recalado en Kenia -tal vez alguien haya echado un vistazo a la cobertura de QUESABESDE.COM-, pero la estabilización óptica y la limpieza del sensor han sido dos temas clave a la hora de defender las excelencias del sistema EOS.

Especialmente curiosa -tal vez por poco oída- ha sido la argumentación sobre la efectividad del sistema de limpieza de las últimas SLR de Canon.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)
El fotógrafo Michael Nichols, compartiendo sus aventuras con los asistentes al EOS Safari.

Según Canon, en un sensor más grande la suciedad es más visible, y ello complica la tarea del sistema de limpieza

Según los portavoces de la firma, en un sensor más grande la suciedad es más visible, por lo que, pese a que la eficacia del sistema es similar -aseguran implícitamente- a la de Olympus, la primera se enfrenta a una tarea más compleja.

Para salir de dudas, bastará con echar un vistazo -con más calma y tiempo del que disponemos aquí- a las imágenes recopiladas a lo largo de estos días. El polvo de los caminos y el continuo cambio de ópticas será, sin duda, la mejor prueba de fuego para determinar la eficacia de esta tecnología.

Foto: Michael Nichols

Repasar imágenes es, precisamente, lo que hizo anoche el conocido fotógrafo de naturaleza Michael Nichols ante una enfervorizada audiencia. A la vista de sus instantáneas, tomadas a lo largo de muchos años de trabajo en África, la verdad es que a uno se le quitan las ganas de enviar las postalitas que ilustrarán esta crónica.

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