Opinión

Glamour, gente guapa y la EOS 30D

 
22
FEB 2006

Cuando recibí la invitación para la gran presentación de Canon en Madrid pensé que la cita iba a ser sonada. La llegada puntual a las ocho y media de la tarde me despeja la primera duda: el partido del Real Madrid parece bastante menos importante que el acto canonista. Hay mucha gente... bueno, la gran mayoría asiste a una fiesta de productos cosméticos en la sala de al lado, pero gente la hay, en el restaurante Arola del Centro de Arte Reina Sofía.

Hechas las presentaciones, entregados unos cupones para un sorteo -sí, los periodistas somos unos buitres cuando nos regalan algo- y colgadas las chaquetas, doy una primera vuelta para ver qué se otea en el ambiente. Una vuelta breve. Demasiada gente guapa, pocas identificaciones de prensa y mucho gorrón anclado en la barra libre.

Intento hacer algunas fotos para ilustrar estas líneas, pero cuesta... Sacar una Nikon D2X en una presentación de Canon es pedir guerra; todo el mundo me mira y señala: "Es de esos", cuchichean, "¿No eran una leyenda?", murmuran.

Todo es muy pomposo y espléndido: un gran escenario con banda de música incluida, cámaras por todas partes, una pantalla gigante y varios presentadores dispuestos a ganarse su minuto de fama. ¡Y en directo por televisión! Bueno, casi: en directo, pero por Internet.

Rápido, que la presentación empieza; no muy puntual pero sin demasiado retraso, mientras el fotógrafo de la casa Javier Águeda inmortaliza todo lo que se mueve, EOS 5D en mano.

La presentación arranca con el previsible autobombo: "Se está grabando con cámaras Canon XL H1, para que se vea lo buenas que son." Segundo párrafo del guión, y más autobombo: no se presentan cámaras o impresoras, se presentan "obras de arte". Ahí queda eso.

Un par de directivos de la firma se ganan el sueldo con un guión bien aprendido. Pasan el trámite y más de lo mismo: muchas compactas ideales de la muerte. Si las nuevas compactas de gama baja ya son buenisisisisimas, ¿para qué las compactas de gama alta?

Y la cosa sigue con un vídeo grabado a pie de calle, donde la gente "espontáneamente" contesta Canon al preguntarle por una marca de fotografía... (Yo hice la misma prueba no hace mucho y todo el mundo me decía Kodak.) Y el acto prosigue con la promoción del formato 16:9 real como una de las grandes novedades de la nueva gama fotográfica de Canon.

Más autobombo -lógico y legítimo autobombo-, una pequeña prueba del sistema de impresión vía Wi-Fi (que nunca se hizo porque o bien no funcionó o bien se les olvido darle al botón, pues la foto no salió de la impresora), y el plato fuerte: la EOS 30D y los nuevos objetivos.

Y para empezar con las novedades réflex, otro vídeo de presentación. En él, aparece un fotógrafo profesional con una EOS 30D en la mano, comentando lo buena que es; tan buena, que la compara con la EOS-1D Mark II. "Me permite cambiar el diafragma y la velocidad con una sola mano", afirma.

Canon EOS 30D
Canon EOS 30D

Por fortuna, el vídeo acaba rápido y entra en escena Óscar Mateo, del centro de atención técnica, que sabe de lo que habla. Compara la EOS 30D con la EOS 20D, afirmando -sin temblarle la voz- que la primera es una actualización "sustancial" de la segunda.

Tampoco le tiembla el pulso al hacer las fotos a la guapa modelo que nos acompaña, y el presentador del acto se lo hace notar resaltando la nitidez de las tomas. "Es por el estabilizador Canon, que son buenísimos", se menosprecia graciosamente Oscar, sin percatarse -intuyo- de que está usando el nuevo 85 mm f1.2 L.

Y punto final. Unos 45 minutos de presentación "made in Canon". Después, sorteo de varios equipos, sin demasiada fortuna para un servidor. Al menos, tras tocar algunas cámaras, picar un poco -no mucho- y beber algo -menos todavía-, me regalan una bolsa para la cámara. Gracias, pero prefería una cámara sin bolsa. Insisto, los periodistas somos unos gorrones.

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