| Por Eduardo Parra.- Toca rumorear. Desde que Canon se apartase -involuntariamente, claro- de la cabeza de la fotografía profesional en pro de Nikon, hay sequía de rumores canonistas, de buenos rumores, de esos de debate interminable e hilos infinitos en los foros.
Y créanme cuando digo que lo echo de menos. Qué tiempos aquéllos cuando todo el mundo se las daba de adivino, cuando todo el mundo hablaba de filtraciones, cuando había informaciones exclusivas de dudosa procedencia. Qué tiempos.
El respetable me pregunta últimamente que cuando va a tardar en salir la -llamémosla así- Mark IV, que qué va a tener y cuánto va a costar. ¡Ojalá lo supiera! Y lo digo de verdad, porque mi Mark II N empieza a quedarse ya vieja y a no ser digna competencia de lo que mis "enemigos fotográficos" utilizan como armamento.
No es muy descabellado afirmar que
tendremos una EOS-1D de nueva
hornada para septiembre
Pensándolo bien, tal vez sí lo sepa. O mejor dicho, tal vez lo sepamos todos, porque en esto de la foto digital los avances están ya tan cantados que sólo hay que sumar dos y dos para hacerse una idea de cómo será el próximo cuatro.
Lo primero: ¿cuándo saldrá? Teniendo en cuenta que los sectores de consumo están ya satisfechos, que el escalón de las EOS 5D acaba de ser renovado -como quien dice- y que la serie EOS-1Ds normalmente sale después de la EOS-1D, no es muy descabellado afirmar que tendremos una EOS-1D de nueva hornada para la colección de otoño, esto es, para septiembre. Y eso cuadra más o menos con el ciclo de renovación de la serie profesional.
Lo segundo: ¿qué tendrá esa cámara? Empiezo a meterme en terreno resbaladizo. Si algo hemos aprendido de la Nikon D3 es que su nitidez, pero sobre todo su mínimo nivel de ruido incluso con sensibilidades altas, son los que han seducido al público. Poco importan ya sus "escasos" 12 megapíxeles, que fueron utilizados por muchos como argumento en su contra.
Así, visto lo visto, no descarto -es más, aseguro- una sensibilidad que se extenderá desde 100 hasta 25.000 ISO y una presencia de ruido inferior que en la D3, todo ello aliñado con 14 ó 15 megapíxeles. Ahí queda eso para cuando haya que pedir cuentas.
Apuesto por un rango de sensibilidad
de 100 a 25.000 ISO y menos ruido
que en la Nikon D3
Y seguro que hablaremos del vídeo. Mal que nos pese a algunos, apuesto a que la EOS-1D Mark IV (creo que a estas alturas a ningún canonista se le ocurriría poner al futuro modelo el nombre de Mark III N) ofrecerá grabación de vídeo.
¿Será Full HD? Seguro. ¿Tendrá autofocus? Esperemos que sí. ¿Se podrá manejar de verdad o será tan difícil conseguir un video sin temblores como sucede con la EOS 5D Mark II? Esa sí que es una buena pregunta.
La pantalla probablemente mantenga las 3 pulgadas, aunque sin duda ascenderá de resolución, porque la que incorpora la EOS-1D Mark III deja bastante que desear. No apuesto por que tenga capacidad táctil -es más, lo descarto- y dudo también que sea móvil, ya que probablemente tendría que reducirse su tamaño.
Se mejorará al autofoco -qué menos- y tal vez la ráfaga aumente en un fotograma, aunque estamos ya en el umbral del límite físico del espejo. Podría ser que la marca nipona apostase por algún tipo de superráfaga sin espejo, pero a la vista de su utilidad para la fotografía de prensa, lo veo -como poco- difícil.
Seguro que Canon se saca una
pequeña sorpresa de la manga
con esa EOS-1D Mark IV,
pero, ¿quién sabe?
De estabilizador en el cuerpo creo que nos podemos olvidar, al menos de momento, y tampoco encontraremos Wi-Fi integrado. Quien quiera estabilización, que pague objetivos IS, y quien quiera Wi-Fi, que se compre el módulo.
Por lo demás, seguro que Canon se saca alguna pequeña sorpresa de la manga, pero hasta entonces, y certificando que todas y cada una de las líneas de este texto son producto de mi imaginación… ¿quién sabe?
Por cierto: no me pregunten sobre el precio, que ahí sí que me la juego.
La columna de opinión "Enfoque diferencial" se publica, normalmente, el segundo y cuarto lunes de cada mes.

|