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OpiniónEnfoque diferencial

La Canon EOS 7D no es la Mark IV

 
8
SEP 2009

Caían los días de agosto, y algunos fotoperiodistas contaban las horas mirando la bolsa de trabajo. ¿Cabrá la nueva cámara en el hueco que dejará la vieja? ¿Tendré que ponerle nombre? ¿Se portará bien? Era tan insistente el rumor, que ya nadie lo consideraba rumor, sino verdad incontrovertible, casi sentencia divina. El día 1 de septiembre, la Canon EOS 1D Mark IV sería una realidad tangible. Qué lástima que la realidad, otra vez, se empeñase en superar a la ficción. La realidad, en efecto, pasó a llamarse EOS 7D.

Los fotógrafos profesionales esperaban el pasado 1 de septiembre una EOS-1D que relevase a la controvertida Mark III

Aunque su nombre se venía oyendo desde hacía más de un año, todo eran rumores más o menos fundados. Hipótesis basadas en acertadas premisas -registros de nombres y marcas-, pero con fallidas conclusiones -fecha de salida y prestaciones- han rodeado a este modelo canonista en los últimos tiempos, llegando a generar un torrente de comentarios dignos de cualquier modelo de gama profesional de la serie EOS-1D.

La "culpa", creo, la tuvo su nombre: EOS 7D, un formato -dígito único más letra- que invitaba a soñar en un modelo superior a las EOS 5D y 5D Mark II. Sin embargo, fue tanto el misticismo y la rumorología que rodearon a la EOS 7D -sin que Canon dijera esta boca es mía-, que al final todo el mundo se olvidó de ella. Acabó como el lobo del cuento del pastorcillo, que hasta que no la tuvimos encima no nos lo creímos.

Pero, aparte de no esperarla, el hambre se juntó con las ganas de comer. Los fotógrafos profesionales ya veían en sus manos una EOS de la serie 1D que relevase a la controvertida versión Mark III, una cámara que, como le sucedió a la Nikon D2H en su momento, apenas comenzó a superar sus propios problemas fue apuñalada por la competencia en una suerte de justicia poética con una daga llamada D3.

Aunque se esté llevando hoy más de una colleja dialéctica, la EOS 7D no tiene la culpa de nada

De esta forma, cuando a la mañana la gente se desperezaba esperando unos y deseando otros una cámara de corte profesional, lo que nos encontrábamos era algo bien distinto. La comidilla del primer día de trabajo tras el verano en el mundo fotoperiodístico que me toca, Madrid, fue la susodicha EOS 7D y su razón de ser. Que sí, que muy bonita. Que sí, que muchos megapíxeles. Que sí, que poco ruido. Pero oiga: que no.

"Es la competencia de la D300s nikonista", me decía un colega a primera hora mientras preparaba su Nikon D700. Junto a él, otro fotógrafo suspiraba con su EOS-1D Mark III al cuello, resignado: "No es que la Mark III sea mala cámara, es que la D3 es mejor." Ésa es la clave: no pocos creen que este modelo nikonista supera a su rival canonista más directo, sin paliativos ni dobles sentidos.

¿Y es que acaso la EOS 7D es una mala cámara? Es difícil decir nada sin haberla probado antes, pero tras ver algunas de las muestras que circulan ahora por la red me aventuro a decir que no, que la calidad de imagen es notable y que a nivel de ruido coloca el listón por encima del de la citada Mark III. Pero eso no es suficiente. El tamaño, sobre todo si es del sensor, sí importa.

Que la EOS-1D Mark III es una buena SLR no admite duda, pero la Nikon D3 la ha hecho vieja

Sin embargo, y aunque se esté llevando hoy más de una colleja dialéctica, la EOS 7D no tiene la culpa de nada. Para los ansiosos fotoperiodistas que esperaban la EOS-1D Mark IV, lo del pasado día 1 fue como ir al cine y descubrir que para la película que querías ver ya no hay entradas. Puedes ir a ver otra, y quizás incluso sea buena, sí, pero a ti no te lo parecerá. Eso, ciertamente, no es culpa de la cámara, sino nuestra por hacernos ilusiones.

Pero no todo son malas noticias. No tener la EOS-1D Mark IV ahora significa que estará lista para el próximo febrero. Significa tener una cámara con uno -¿o un par?- de procesadores DiGIC V y la esperanza de que Canon no sucumba al emporio de los megapíxeles a cambio de ofrecer una contundente nitidez sin ruido con sensibilidades altas. Soñar es lo que nos queda.

Soñar, y el recurso del pataleo. Dudo mucho de que haya presentación sorpresa antes de febrero, pero como nunca se sabe (y nosotros menos, que la absurdamente draconiana política de comunicación a la que nos tiene sometidos Canon Europa a los medios situados por debajo de los Pirineos nos impide saberlo), cruzaremos los dedos y nos quejaremos a quien nos tengamos que quejar. Que sí, que la EOS-1D Mark III es una buena réflex, pero se ha hecho vieja. O mejor dicho: la han hecho vieja.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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