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LA RESPUESTA

Canon EOS-1D Mark IV: bajo la lupa

 
21
OCT 2009

Menos de una semana ha tardado Canon en responder a Nikon y su D3s, pensarán algunos. Nikon ha querido adelantarse a la EOS-1D Mark IV, creerán otros. Sea cual sea la versión elegida, el caso es que en apenas unos días el catálogo de cámaras réflex de gama profesional ha dado un vuelco con la llegada de estos dos buques insignias. Como era de esperar, la grabación de vídeo, la velocidad de disparo y la sensibilidad son los pilares de una EOS-1D Mark IV que apuesta por elevar la resolución hasta los 16 megapíxeles. A la espera de poder echarle el guante a esta nueva SLR, nada mejor que colocar bajo la lupa y frente al espejo de la D3s las especificaciones de la más veloz de las EOS.

Objeto de rumores desde hace meses, al final no ha habido que esperar a 2010 para ver sobre la mesa la nueva EOS-1D Mark IV de Canon. Destinada -como sus predecesoras- a los fotoperiodistas, esta cuarta generación llega con argumentos renovados y una misión que hace unos años hubiera sido impensable: pantar cara a Nikon, que con su D3 y la más reciente D3s se ha afianzado en un segmento antes hegemonizado por Canon.

Aunque estos dos modelos se presentan con unas pretensiones casi idénticas, curiosamente su acercamiento al profesional se produce por caminos bastante diferentes. En ambos casos, eso sí, la senda sigue siendo exactamente la misma que la trazada por sus predecesoras.

La clave está en el enfoque
Si bien es cierto que las dos principales incógnitas de esta Mark IV se centraban en la resolución y la velocidad de disparo, desvelado el misterio todas las miradas se vuelven hacia el que sin duda es el punto clave de esta cámara.

Tras los conocidos problemas de la EOS-1D Mark III con el enfoque automático, no es casualidad que Canon haya dedicado buena parte de las explicaciones técnicas dadas hasta ahora a las novedades introducidas en esta nueva generación.

Canon es consciente de que, si algo tiene que hacer bien esta nueva réflex de gama profesional, es precisamente clavar el enfoque en fotografías con acción y movimiento para correr así un tupido velo sobre la jubilada Mark III.

El hecho de que la cámara ya hace meses que corre por las manos de algunas agencias de prensa y que no esté disponible hasta diciembre parece dejar claro que, esta vez, Canon quiere asegurarse de que ni el más mínimo error esté sin corregir cuando la Mark IV llegue a los escaparates.

Canon EOS-1D Mark IV
Canon EOS-1D Mark IV

Aunque los 45 puntos de enfoque que ya lucía la Mark III se mantienen intactos, la lista de cambios es notable. De entrada, se duplica el número de puntos en cruz (39), compatibles con todas las ópticas f2.8 y algunas f4. También se amplían las opciones de selección de un solo punto o las posibles combinaciones y agrupaciones por zonas.

Pero donde Canon pone el acento es al hablar de los algoritmos de seguimiento de enfoque, que con el nombre de AI Servo II promete hacernos olvidar los quebraderos de cabeza ocasionados por el modelo anterior.

El despliegue tecnológico es realmente apabullante y parece tener en cuenta todas las posibilidades prácticas que pueden plantearse a la hora de disparar una ráfaga de fotografías a un sujeto en movimiento: puesta en marcha nada más que el motivo empieza a moverse, sistema predictivo sobre su posición, seguimiento de trayectoria aunque un objeto se interponga entre la cámara y el sujeto...

Fiel al APS-H
¿Por qué la Mark IV no incorpora un sensor de formato completo?, se preguntan algunos usuarios al ver que Canon se mantiene fiel al CMOS de tamaño APS-H y a la multiplicación de 1,3x que la firma siempre ha usado en esta gama.

Como suele ocurrir, la fórmula tiene defensores y detractores. Casi tantos como ventajas e inconvenientes. Porque, si bien es cierto que la mayoría de los profesionales que se acerquen a este modelo van a agradecer ese factor de 1,3x en la focal de su teleobjetivo, el aumento de la resolución y la densidad de fotodiodos en el sensor también han despertado algunas suspicacias.

Más aún cuando Nikon apuesta por una ecuación que a simple vista parece más polivalente: formato completo y dos recortes (1,2x y 2x) que no sólo amplían la compatibilidad a las ópticas DX, sino que también permiten estirar la focal a aquellos fotógrafos que lo necesiten y se conformen con 9 ó 6 megapíxeles.

Así que los 16 millones de píxeles que permiten a la Mark IV situarse por delante de la D3s en cuanto a resolución también pueden ser un arma de doble filo, porque cada uno de los fotodiodos empleados mide 5,7 micrones, frente a los 7,2 micrones de la Mark III y, sobre todo, los 8,4 de la citada réflex nikonista.

Pese a ello, en Canon no se han amedrentado y su nuevo estandarte se presenta con una gama de sensibilidades que iguala el estratosférico valor forzado de 102.400 ISO de la D3s y reduce la base hasta 100 ISO e incluso 50 ISO (este último, también forzado).

Desde Canon se argumenta que la nueva estructura interna del CMOS y la eliminación del espacio entre las microlentes ha permitido mejorar la captación de luz. Igualmente, se asegura que el trabajo de los dos procesadores DiGIC IV también permite mantener el ruido bien controlado, e incluso ya se habla de unos resultados a 6400 ISO equivalentes a lo que el modelo anterior ofrecía a 1600 ISO.

A la espera de poder comprobar con nuestros propios ojos ese rendimiento y enfrentar los dos pesos pesados de Nikon y Canon, es cierto que hasta ahora los sensores con menor densidad de píxeles siempre se han impuesto en lo que a control de ruido se refiere.

Vídeo Full HD
Lejos de intentar hacer borrón y cuenta nueva, tanto el diseño como muchos de los datos y las prestaciones de la Mark IV estarán directamente basados en la generación anterior.

Así ocurre, por ejemplo, con la ráfaga, que se mantiene en 10 fotogramas por segundo, aunque el incremento de la resolución en un 60% eleva el mérito de esta cadencia, que además soporta 121 disparos consecutivos en JPEG o 28 si se trabaja en RAW.

Pocas sorpresas también en cuanto a la grabación de vídeo, función que esta Canon parece calcar directamente de la reciente EOS 7D, aunque sumándole -suponemos- las ventajas de un sensor algo mayor.

Nikon D3s
Nikon D3s

De este modo, la nueva Mark IV se atreve con secuencias de 1920 x 1080 puntos y una cadencia de 30, 25 ó 24 fotogramas por segundo. También dispone de opciones de 50 y 60 fotogramas por segundo para los vídeos grabados a 1280 x 720 píxeles.

Es por tanto el vídeo uno de los apartados en los que -como ya se esperaba- la Mark IV se impone a la D3s con claridad. A favor de esta última hay que decir que el sistema de extracción de un solo fotograma a partir de una secuencia que ofrece puede ser muy útil para algunos profesionales.

Curiosamente, este transplante de prestaciones de la EOS 7D a la Mark IV no ha supuesto la adopción de algunos mandos de este modelo de gama media. Algo que parece haber despertado ya las primeras críticas de quienes esperaban ver un botón dedicado a la grabación de vídeo similar al estrenado por aquella réflex.

Guerra de cifras
Aunque reducir una réflex digital de este calibre y con aspiraciones puramente profesionales a un simple combate de cifras con la competencia es bastante absurdo, lo cierto es que resulta imposible echar un vistazo a la hoja de especificaciones de la EOS-1D Mark IV y no caer en esta tentación.

Por un lado, los 16 megapíxeles, el CMOS de tamaño APS-H, los 10 fotogramas por segundo y el vídeo de 1080 puntos de la Canon. Por el otro, el sensor de formato completo, los 12 megapíxeles y los 9 disparos por segundo de la Nikon.

Frente a la moderación de megapíxeles y al acento puesto en la sensibilidad de la D3s, Canon parece decidida a abarcarlo todo con esta Mark IV. Dos acercamientos que, pese a su cercanía en el tiempo y en el precio, representan -al menos sobre el papel- medios sutilmente diferentes para la consecución un mismo fin.

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