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Psicosis

 
12
MAY 2008

La versión 1.2.3 del firmware de la EOS-1D Mark III vio por fin la luz. Se runruneaba sobre ella desde hacía semanas, y en los círculos periodísticos los fotógrafos la aguardaban como agua de mayo. Había quienes de buena tinta (la suya) calificaban el nuevo firmware de "revolucionario". Otros, de oídas, elucubraban sobre una ampliación de la sensibilidad y una mejora del enfoque. A la hora de la verdad, parece que ni una cosa ni otra.

Los que se han hecho con la Mark III dicen que han escuchado tantas críticas que ahora que la tienen no la ven nada mal. Mientras, algunos de los veteranos comentan que las cosas siguen igual de mal que antes, que el enfoque sigue sin ser preciso y que no acaba de ser fino.

Los propietarios de una EOS-1D Mark III ven desenfoques donde no los hay: ¿estamos psicóticos?

Decir que esto parece una película de enredos puede parecer incluso benévolo. Los propietarios de una Mark III ven desenfoques donde no los hay y se quejan de fallos que no son más que producto de la fantasía. ¿Estamos psicóticos?

Sea como fuere, la realidad es que Canon ha perdido la guerra en lo que a la Mark III se refiere. Ya puede ofrecer nuevos firmwares, regalar años de garantía o chaparla en oro. La que irrumpía fulgurantemente como una de las réflex de cabecera del mercado se ha dejado untar por la pátina de la mala fama.

¿Recuerdan el refrán de las barbas y el remojo? Pues algo así deben estar pensando entre risas -¿carcajadas?- en las oficinas de Nikon, que durante años han arrastrado en España el sambenito de su servicio técnico, incluso entre quienes jamás han llevado su cámara al taller.

Canon cometió su único gran error reciente justo cuando Nikon sacaba a relucir sus flamantes D3 y D300

La vida da muchas vueltas y el destino es caprichoso. Canon tuvo la mala fortuna de cometer su único gran error reciente casi a la vez que Nikon sacaba a relucir sus flamantes D3 y D300. Se juntaron el hambre con la voracidad en un comedor lleno de comilones compulsivos.

La respuesta de Canon no fue la mejor -una reparación, cuando debió haber realizado un cambio- y aún sigue dando palos de ciego en la tormenta. El último, en efecto, es el 1.2.3 del manual de los errores (nótese el juego de palabras). En lugar de aprender de Nikon y su servicio técnico, han llevado el despropósito a la práctica.

Puede que la EOS-1D Mark III sea la mejor cámara del mundo con el nuevo firmware -seremos escépticos-, pero su nombre ya está maldito.

En lugar de aprender de las críticas a Nikon y a su servicio técnico, Canon ha llevado el despropósito a la práctica

Con las Olimpiadas y la Eurocopa a la vuelta de la esquina, todo indica que Canon no tiene las cosas claras. Y si las tiene, no lo parece. Cuando se empiecen a ver fotógrafos armados con D3 en lugar de Mark III, saltarán las alarmas canonistas. Alarmas que podrían ahogarse de raíz si la estrategia de la firma estuviera un poco más pegada al suelo y no levitando en las alturas.

Un simple anuncio sobre futuros avances aplacaría muchos corazones con sobretensión que ven en la otra acera una alternativa tan suculenta como inimaginable hace unos meses. El hombre es un ser impulsivo, pero crédulo: con un par de promesas bien formuladas, muchas lenguas callarían durante una temporada.

Tampoco sería necesario desvelar secretos industriales... pero no: mientras Nikon sugiere -de forma intencionada o accidental- la llegada de una futurible D3X, en Canon las novedades siguen dejándonos con la miel en los labios. Esas expectativas las han fomentado las marcas, y ahora se vuelven contra ellas.

Cuando se empiecen a ver fotógrafos armados con D3 en lugar de Mark III, saltarán las alarmas canonistas

Resulta temerario tirar de la futurología. Los herméticos gerifaltes de las dos grandes marcas no sueltan prenda. Ni siquiera hablan de lo que les beneficiaría.

Ceden la iniciativa -eso sí- a los internautas, que profetizan con argumentos tan risibles como la lógica correlación de las denominaciones de dos dígitos o la nomenclatura de los accesorios. Y la espiral de la rumorología, si nadie lo remedia, termina por calar en la masa fotográfica.

Y luego llegan las decepciones. Ya son dos -o tres- las presentaciones de Canon en las que nos hemos quedado con cara de vaca mirando al tren mientras preguntábamos por el relevo de la EOS 5D.

Y tanto se está hablando de la D3X, que en la próxima presentación de Nikon, si no llega, no podremos evitar hacernos la eterna pregunta: ¿esto es todo? Es nuestra particular psicosis. Las grandes marcas la fomentan, y ahora no saben cómo remediarla.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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