• Nikon D5500: análisis
  • Atomos Shogun: el mejor amigo de la Sony A7S
Prueba de producto
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Canon 100-400 mm f4.5-5.6 II: prueba de campo

22
11
MAR 2015
Texto y fotos: Eduardo Parra

Nuestra particular máquina del tiempo nos lleva a 1998. En ese año vio la luz un zoom que marcó un antes y un después en lo que a fotografía en exteriores se refiere. El Canon de 100-400 milímetros destacó en todos los aspectos y acercó la fotografía de naturaleza a los bolsillos más humildes al poner por poco más de 150.000 pesetas -unos 1.000 euros de entonces al cambio- un zoom muy potente y capaz.

Ahora, más de 15 años después, Canon pone al día este objetivo con el 100-400 mm f4.5-5.6 EF L IS II USM. No será uno de los objetivos canonistas más vendidos, pero sin duda se trata de uno de los más respetados y prácticos para muchos profesionales.

Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

La ventaja de diseñar una segunda versión de un producto es poder utilizar la primera como auténtico conejillo de Indias. No hay mejor banco de pruebas que los fotógrafos que durante unos años han usado la primera generación de este objetivo. Sobre todo si Canon está dispuesta a escucharles. Así que, tras renovar algunas de sus piezas más míticas (el 70-200 mm f2.8 o el 300 mm f2.8, por ejemplo), ahora es el turno de este zoom.

Acompañados de una EOS-1D X y de este renovado 100-400 mm f4.5-5.6 IS II, hemos pasado unos cuantos días fotografiando deportes y naturaleza, posiblemente los dos hábitats en los que mejor se desenvuelve.

Cambios principales

Esta renovación se fundamenta básicamente en cuatro apartados: su mecanismo de zoom, que pasa de ser de fuelle a un sistema de anillo; el estabilizador, que promete llegar ahora hasta los cuatro pasos teóricos; el peso, que crece hasta los 1.640 gramos, y un precio de 2.500 euros que casi duplica el del modelo original.

Y aparte de eso, por supuesto, una mejora del rendimiento óptico y un aumento general de la calidad que ya cabía suponer de entrada. Sobre todo teniendo en cuenta que las EOS 5DS de 50 megapíxeles están al acecho.

canon 100-400 mm f4.5-5.6 l is ii
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
canon 100-400 mm f4.5-5.6 l is ii
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

El mecanismo de zoom, el estabilizador y el rendimiento óptico son las mejoras de un objetivo más pesado y caro que su antecesor

Destinado a los fotógrafos de naturaleza y deportes de exteriores, contar con un diafragma no especialmente abierto (f4.5-5.6) condiciona su uso cuando la luz escasea. Y es que por mucho que el estabilizador IS llegue con mejoras, si hablamos de deportes hay que pensar en velocidades de disparo de 1/500 segundos o superiores. Combinado con una apertura de f5.6, o hay mucha luz o tendremos un problema.

También es verdad que el avance de los sensores durante todos estos años hace que elevar la sensibilidad ya no sea un problema. Algo que le da a este zoom un plus de usabilidad que el modelo antecesor no tenía.

Anillo para el zoom

De tamaño contenido (apenas es algo mayor que el típico 70-200 mm f2.8), se puede transportar en una bolsa estándar sin demasiados problemas. Además, debido a su peso moderado (pero mayor que en la generación anterior, ojo), el uso del monópode, aunque recomendado (no olvidemos que hablamos de una focal máxima de 400 milímetros), no es imprescindible.

Sin duda el cambio más acertado y también más evidente es la modificación del sistema de zoom. En la versión original este mecanismo funcionaba con un sistema de fuelle obligando al fotógrafo a desplazar una parte del objetivo físicamente hacia adelante o hacia atrás.

canon 100-400 mm f4.5-5.6 l is iicanon 100-400 mm f4.5-5.6 l is iicanon 100-400 mm f4.5-5.6 l is iicanon 100-400 mm f4.5-5.6 l is iicanon 100-400 mm f4.5-5.6 l is iicanon 100-400 mm f4.5-5.6 l is ii
Más práctico

El sistema de fuelle para manejar el zoom en el modelo de 1998 es sustituido ahora por un anillo con un cuarto de vuelta de recorrido

canon 100-400 mm f4.5-5.6 l is ii
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Eduardo Parra (Quesabesde)
canon 100-400 mm f4.5-5.6 l is ii
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Eduardo Parra (Quesabesde)
canon 100-400 mm f4.5-5.6 l is ii
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Eduardo Parra (Quesabesde)
canon 100-400 mm f4.5-5.6 l is ii
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Eduardo Parra (Quesabesde)
canon 100-400 mm f4.5-5.6 l is ii
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Eduardo Parra (Quesabesde)
canon 100-400 mm f4.5-5.6 l is ii
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Eduardo Parra (Quesabesde)

Este sistema tenía varios problemas. Para empezar, no era especialmente preciso a la hora de cambiar la focal, y además provocaba que, al pasar del tele largo al corto, el aire se desplazase hacia el cuerpo de cámara arrastrando de paso una buena cantidad de polvo. Los problemas de limpieza de sensor de los usuarios de este modelo son bastante conocidos.

El polvo ya no es un problema para este objetivo, porque además cuenta con un sellado contra este elemento y contra el agua que, si bien no lo protege al 100%, sí reduce el riesgo de que se introduzca entre las lentes.

En el nuevo modelo el zoom se acciona mediante un sistema tradicional de anillo con un cuarto de vuelta de recorrido. Este anillo tiene un movimiento muy suave y preciso, y cuenta además con un sistema de bloqueo que no solo impide que el barril del objetivo salga proyectado hacia delante por efecto de la gravedad, sino que permite ajustar la dureza del anillo para que podamos elegir la suavidad del zoom.

Parasol

Por desgracia algo que no ha cambiado es que el zoom afecta a la longitud del objetivo, aumentando el tamaño de la óptica. No mucho, cierto, pero la experiencia nos dice que esta zona desplegada es especialmente vulnerable a golpes que pueden provocar desajustes.

Además, siguiendo la estela de otras ópticas, el parasol está montado en el frontal, de forma que es proyectado hacia delante junto al barril, por lo que no protege al conjunto como sí hacía -por ejemplo- el parasol de la primera versión del 24-70 mm f2.8.

De tipo vaso y sin pétalos, el parasol incluye una pequeña ventana que nos permitirá manejar un filtro polarizador sin tener que retirarlo

canon 100-400 mm f4.5-5.6 l is ii
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Estéticamente hay también un par de cambios que merecen especial atención. El sistema de montura para el trípode se ha resuelto con un mecanismo más seguro que nos va a permitir llevar -por ejemplo- el zoom al hombro montado en un monópode sin preocuparnos por él.

El segundo aspecto externo relevante afecta al parasol. De tipo vaso y sin pétalos, este incluye una pequeña ventana que nos permitirá manejar un filtro polarizador sin tener que retirarlo. Algo muy útil teniendo en cuenta que hablamos de un zoom que se moverá mucho en exteriores. Es un pequeño detalle, sí, pero interesante cuando toca estar al acecho de animales y minimizar ruido y movimientos.

canon 100-400 mm f4.5-5.6 l is ii
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
Estabilización mejorada

Cuesta casi el doble y la luminosidad es la misma. Planteado así no parece un buen negocio. Sin cambios en ese rango de diafragmas de f4.5-5.6, el estabilizador sí que protagoniza uno de los capítulos de esta renovación, pasando ahora de 3 a 4 pasos de mejora teóricos. Y reales, según hemos podido comprobar.

Tendemos a pensar que un estabilizador solo es útil cuando tiramos a velocidades bajas (del orden de 1/60 segundos o menos), pero cuando hablamos de focales de 400 milímetros el estabilizador es bienvenido incluso en obturaciones el doble o el triple de rápidas. No obstante el rendimiento del nuevo sistema montado por Canon cumple de sobra con lo prometido, mejorando una estabilización que ya de por sí era muy buena en el primer modelo.

Muestras: Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Fotografías realizadas con un objetivo Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II montado en una Canon EOS-1D X

El estabilizador pasa de 3 a 4 pasos de mejora, siendo posible disparar en interiores a 1/50 segundos en la máxima focal

Así, no nos ha resultado particularmente complicado fotografiar de forma nítida en interiores a 1/50 segundos con la máxima focal, obteniendo una elevada ratio de aciertos a velocidades aún más bajas.

Una auténtica lástima que esta segunda versión haya aumentado el peso del objetivo, aunque sean apenas 300 gramos. En realidad los 1.640 gramos no se hacen en absoluto pesados al montarse en una cámara de la serie EOS-1D, pero no habría estado nada mal reducir este punto para encontrarnos con un zoom con el que trabajar a pulso no sea una locura en casi ninguna circunstancia.

Enfoque preciso

Durante los días de prueba con esta óptica, el enfoque automático -con una distancia mínima de tiro de 98 centímetros- hace buenas las mejores expectativas. Junto a la EOS-1D X, el mecanismo no solo es rapidísimo, sino que permite realizar un seguimiento preciso -con buena luz- incluso cuando hay cambios bruscos de dirección.

Además, el enfoque manual está disponible en cualquier momento, por lo que no es necesario cambiar la pestaña de “AF” a “MF” si queremos afinar nuestro foco. Un detalle anecdótico que, si bien no es nuevo (más bien todo lo contrario), no deja de chocar siendo esta una óptica diseñada en plena era digital: aún cuenta con índice de infrarrojos para corregir el enfoque en caso de utilizar película [sic] de infrarrojos.

Muestras: Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Fotografías realizadas con un objetivo Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II montado en una Canon EOS-1D X

La nitidez es espectacular tratándose de un zoom, y las aberraciones cromáticas están muy bien controladas

Las mejoras ópticas son palpables desde la primera foto. La nitidez es espectacular, especialmente si tomamos conciencia de que hablamos de un zoom. Pero tampoco podemos perder de vista que se trata de una pieza de la serie L y con un precio –insistimos- de 2.500 euros. Aquí no había margen para las decepciones.

Con un viñeteo controlado (aunque para nuestro gusto quizás demasiado acusado a 400 milímetros), la presencia de aberraciones cromáticas está muy bien controlada. No podemos asegurar que las nanopartículas que según Canon utiliza su nuevo revestimiento Air Sphere Coating “para reducir el velo óptico y las luces parásitas” sean las responsables, pero sin duda tanto esta nueva tecnología como las lentes de fluorita y de baja dispersión algo tendrán que ver.

canon 100-400 mm f4.5-5.6 l is ii
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
canon 100-400 mm f4.5-5.6 l is ii
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

El desenfoque que consigue es sorprendentemente suave y agradable, especialmente a 400 milímetros

La diferencia de nitidez entre el centro y las esquinas es apreciable, aunque sigue la línea general de rendimiento de esta óptica y mantiene la calidad con buena nota. Sin duda tiene poco que envidiar a otros objetivos, y es una auténtica lástima no haber dispuesto de un 70-200 mm f2.8 IS II para comparar, porque estamos seguros de que los resultados del enfrentamiento hubieran sido cuando menos interesantes.

El bokeh, cualidad muy importante tanto en fotografía de deportes como de naturaleza, también merece una parada en esta prueba sobre el terreno. Y aquí las noticias también son buenas. Pese a contar con un diafragma no especialmente abierto, el desenfoque que consigue es sorprendentemente suave y agradable, especialmente a 400 milímetros, donde el diafragma se compensa con la potente distancia focal.

canon 100-400 mm f4.5-5.6 l is ii
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)
No defrauda

Aunque su elevado precio nos hizo acercarnos a él con las uñas bien afiladas, tras una semana de intenso trabajo hay que reconocer que este 100-400 mm f4.5-5.6 EF L IS II USM no decepciona. Los más de 15 años de espera han merecido la pena, y pese a esos 2.500 euros que asustan, hay que reconocer que estamos ante un zoom de gama profesional más que solvente.

Su construcción es muy sólida, y de entrada augura una larga vida sin necesidad de recurrir a los ajustes periódicos que otros objetivos de la marca sí necesitan solo por el hecho de envejecer. Los pequeños detalles son otro punto a su favor. La pequeña ventana del parasol para el polarizador, el enganche para el trípode -fácilmente desmontable pero muy seguro mientras está montado- o el ajuste de la dureza del zoom.

canon 100-400 mm f4.5-5.6 l is ii
Canon 100-400 mm f4.5-5.6 L IS II
Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

Pese al susto que suponen esos 2.500 euros, hay que quitarse el sombrero ante esta puesta al día canonista

Excelente nota también para el enfoque, la estabilización y el rendimiento óptico, los tres puntos clave que demuestran el buen trabajo de esta renovación. Pero, por el contrario, hay cosas que flaquean. El precio y el peso, para empezar, porque es muy cuestionable ofrecer una versión mejorada… ¡y más pesada que la original!

Y aunque seguramente vale esos 2.500 euros que cuesta, lo cierto es que nos adentramos en un segmento de precios más propios de ópticas muy especializadas que de un zoom de estas características. Pero pese a las reticencias iniciales y el susto para el bolsillo, no nos queda otro remedio que quitarnos el sombrero ante esta segunda versión del mítico 100-400 milímetros de Canon. Poneos guapos, pájaros: los fotógrafos van con sus mejores galas.

Etiquetas
22
Comentarios
Cargando comentarios