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Camera obscura: fotografiando sin cámara

 
25
ABR 2008
Ivan Sánchez   |  Barcelona

Una cámara fotográfica no es más que una caja oscura con ciertos mecanismos que permiten controlar la incidencia de la luz en la película o el sensor. Basándose en estos principios elementales, dos profesores de Bellas Artes han transformado el Espai Miserachs del barcelonés Palau de la Virreina en una enorme cámara oscura. Una excelente oportunidad para descubrir, desde dentro, la formación de una fotografía.

Apretar el disparador y comprobar el resultado en la pantalla de la cámara, visionar más tarde las imágenes en el ordenador e incluso obtener en ocasiones copias sobre papel. Ésta es, a grandes rasgos, la relación más habitual que hoy en día tienen los usuarios con la fotografía. Por el camino queda -detalles técnicos al margen- el proceso de formación de la imagen.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Los impulsores del proyecto "Camera obscura" (expresión en latín para "cámara oscura") muestran una de las creaciones de su cámara estenopeica.

Desde que en 1826 Joseph Nicéphore Niépce tomara la primera imagen fija no perecedera ha llovido mucho en el campo de la fotografía. Pero los principios en los que se fundamenta, y que se concentran en la cámara oscura, siguen siendo los mismos.

Bastan un espacio estanco, una abertura que permita la entrada de luz de forma controlada en un extremo y un material sensible en el lado opuesto para construir una cámara oscura. La propia naturaleza física de la luz se encarga del resto.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
El orificio practicado en la cámara deja pasar la luz en su interior.

En efecto, los rayos de luz que atraviesan la escena enfocada pasan por la abertura de la cámara oscura y se proyectan en el extremo opuesto, imprimiendo una imagen doblemente invertida (horizontal y verticalmente). El material sensible colocado en esta zona se encarga de plasmar el negativo de la imagen reflejada.

Una gran cámara oscura
Aplicando esta técnica y emulando los primeros acercamientos a la cámara oscura -que se remontan a Aristóteles-, Ramón Casanova y Jorge Egea, profesores del Departamento de Escultura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona, han convertido el Espai Xavier Miserachs del Palau de la Virreina de esta misma ciudad en una gigantesca cámara oscura.

Abierta al público entre el 22 y el 27 de abril, esta iniciativa nos permite comprender el proceso de formación de la imagen dentro de una cámara de fotos y ser al mismo tiempo protagonistas de los retratos que completarán una futura exposición.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
El proceso de revelado se lleva a cabo en una sala habilitada para tal fin.

En este caso, se han utilizado lentes de varias dioptrías para hacer converger la luz a una distancia determinada y conseguir así enfocar las imágenes.

Una vez realizada la fotografía en la cámara oscura, el papel fotográfico es revelado inmediatamente en un laboratorio que se ha adecuado en la sala contigua.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
El negativo y la copia final.

Israel Ariño, director técnico del laboratorio de la Facultad de Bellas Artes, se encarga de explicar el proceso de revelado, que en pocos minutos permite obtener el negativo de la imagen proyectada en la cámara oscura.

A partir de estos negativos se consiguen las copias finales por contacto, que son expuestas en la última sala del recorrido. Sin duda, una oportunidad única para conocer desde dentro el proceso de formación de una imagen fotográfica, que según apuntan sus organizadores, está despertando la curiosidad de muchos visitantes.

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