Opinión

El profesional que parece aficionado

 
10
ABR 2006

Cuando di el salto digital, hace unos cuatro o cinco años, no disponía de mucho dinero para hacerme con un cuerpo réflex profesional, muy escasos, malos y caros a principios del siglo XXI. Unos años después pude adquirir mi primera SLR digital, una Nikon D100 con la que hice muchas fotos en variopintos lugares, en numerosas ocasiones codo con codo con grandes maestros del fotoperiodismo español.

Desde hace algunas semanas, esos profesionales con equipos caros se cambian a equipos de aficionado

Aunque siempre he tenido claro aquello de que la cámara es más importante que el "camarero", reconozco que me daba cierta envidia -totalmente insana- cuando comprobaba que mis colegas tiraban fotos a 8 disparos por segundo con sus potentes Canon profesionales. Como decía Fernando Roi, con una cámara grande entre las manos te sientes más fotógrafo. Al final, siempre me contentaba diciéndome a mí mismo que el resultado de los superprofesionales era muy similar al mío, y que si aquellos grandes fotoperiodistas sacaban mejores fotos era porque, simplemente, son mejores fotógrafos que un servidor.

Ahora, cuando esos grandes profesionales a los que admiraba y admiro me llaman de tú, me envían correos electrónicos e incluso tienen mi número de teléfono móvil es cuando veo que, en efecto, si hacían mejores fotos era por cuestiones de conocimiento, y no de material. Por fin tengo una cámara de esas de 8 fotos por segundo y me siguen dando -fotográficamente hablando- sopas con honda día tras día.

El recurso de los megapíxeles da sus últimas bocanadas de aire y la táctica de los fotogramas por segundo nunca llegó a cuajar

Pero desde hace algunas semanas, tal vez algunos meses, veo que esos profesionales con equipos caros -carísimos- y que siguen dejándome por los suelos utilizan equipos de aficionado. Vivir para ver.

Las EOS 20D -supongo que las EOS 30D no tardarán en aparecer- y las D200 han sustituido a muchas Mark II y D2X en manos de fotoperiodistas profesionales. "Pesa menos y da la misma calidad o mejor", me apunta un fotógrafo que ya peina canas. "Llevo la 20D para cosas tranquilas y la Mark II para cuando necesito velocidad, como en partidos de fútbol", me confirma otro. "Para fiestas me vale con la D200; no necesito los 12 megapíxeles ni el peso de la D2X", sentencia un último fotógrafo.

Los profesionales que han prescindido de cámaras profesionales no han cambiado de objetivos

¿Pero qué es esto? ¿Los profesionales dejando de lado las cámaras profesionales? ¿Nos hemos vuelto locos? No. Lo que ocurre es que, por fin, la gente se está despertando, y aunque una D2X o una Mark II te ponga cachondo, el 99% de las veces vas a obtener lo mismo con una cámara de 6 megapíxeles que tira 5 fotogramas por segundo. El recurso de los megapíxeles da sus últimas bocanadas de aire antes de morir definitivamente, y la táctica de los fotogramas por segundo nunca llegó a cuajar. Los aficionados lo saben, y los profesionales, aunque hayan sido los últimos en enterarse, también.

Y a partir de aquí, ¿qué? Pregúntenle a cualquiera que se mueva un poco por ámbitos fotográficos qué cámara es mejor o -por lo menos- cuál es la más vendida. Seguro que muchos -o todos- apuestan por alguna con claros argumentos a favor. Pero pensemos ahora que no son los cuerpos -como creo que casi siempre ha sido- los que no marcan la diferencia, sino las ópticas, y preguntemos a esas mismas personas qué óptica es mejor. Seguro que ya no son tantos los que se deciden, y tampoco serán muchos los que den argumentos consistentes a favor de tal o cual modelo.

"Esta cámara es una castaña", dice un fotógrafo con un objetivo de gama baja montado en un cuerpo profesional

Sin embargo, esos profesionales que han prescindido de cámaras profesionales no han cambiado de objetivos. Pueden haber bajado un peldaño -al menos un teórico peldaño- en cuerpos, pero en objetivos siguen inmóviles y de ahí no les baja nadie. Si sale algo nuevo -un estabilizador, por ejemplo-, suben ese peldaño. Pero bajar, nunca.

El lema de Nikon siempre tuvo que ver con la calidad de la óptica. Con el adelantamiento que le hizo Canon en el terreno digital, ese lema casi se perdió, y todo quedó en que los cuerpos Canon son mejores. Poco o nada se ha hablado de ópticas en los últimos tiempos. La gente ha cambiado sus objetivos buenos porque su cuerpo no ha respondido a las expectativas, pero no han cambiado de cuerpo cuando se han encontrado con un objetivo de calidad mediocre. Es curioso que el remedio puesto por los usuarios sea el más caro de los posibles. Tal vez sea cosa mía.

"Esta cámara es una castaña", dice un fotógrafo con un objetivo de gama baja montado en un cuerpo profesional. Pregúntenle a un entrenador de fútbol qué tal jugaría uno de esos galácticos si en lugar de botas de tacos le metemos alpargatas. Pues en fotografía es lo mismo, pero la gente no lo sabe o no quiere saberlo. Al menos hasta ahora.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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