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OpiniónContando píxeles

Sin caballos y sin espejo

 
3
AGO 2009

Hace ahora casi exactamente un año, un tranquilo día de agosto hacia eso de las seis de la mañana, el sistema Micro Cuatro Tercios vino a este mundo. Sus progenitores no tuvieron a bien apiadarse de la prensa que pretendía descansar en esas fechas estivales, así que no hubo más remedio que seguir el parto en directo: un servidor bostezando desde Bilbao y Roger haciendo lo propio desde nuestras oficinas centrales.

Doce meses después, aquí nos tienen, con la oreja puesta, no vaya a ser que algún japonés decida dar la campanada en pleno agosto y con medio país a remojo. Compañías del sector incluidas, claro.

Como suele ocurrir con estas cosas, ni el mundo dejó de girar con la aparición de unas cuantas cámaras sin espejo réflex ni -al menos por ahora- el resto de anquilosadas firmas que se aferran al pasado han tenido que tragarse sus palabras y pasar de los espejos.

Aún estamos esperando que los flashes dejen de ser necesarios y que la hierba salga verde porque la cámara sabe que es hierba

Pero, ya que nos ponemos en plan melancólico estival, recuerdo que fue hace un par de Photokinas cuando el mismísimo Antonio Pérez, máximo responsable de Kodak, nos explicó la parábola de los coches, los caballos y las cámaras.

Creo que es ya la octava vez que lo cuento, pero por si hay alguien que aún no se sabe esta bonita historia, el señor Pérez venía a decir que las cámaras digitales de hoy en día son como aquellos primeros automóviles: coches de caballos, pero sin caballos.

Kodak prometió hace unos años auténticas virguerías, y aunque en su momento daban un poco de risa, parte del guión se ha cumplido en los últimos tiempos. Hay cámaras que ya saben cuándo sonreímos, que detectan nuestro parpadeo y que incluso nos permiten reconocer a nuestro retoño en la foto para, a la hora de enfocar, darle prioridad sobre el hijo del vecino.

Todavía quedan asignaturas pendientes, como lo de eliminar el flash (no como en la Olympus E-P1, sino porque realmente deje de hacer falta) o lo de que la cámara saque la hierba de color verde porque sabe que es hierba.

Mientras entran en trance con tan profundas reflexiones para estas fechas de agosto, si hay un paso decisivo que se ha dado en estos últimos coches de caballos digitales es la eliminación del espejo.

Si se ha dado un paso decisivo, éste es la eliminación del espejo en las cámaras de ópticas intercambiables

Lastre de las cámaras réflex para algunos, pieza sin la cual la cámara pierde su alma para otros, el caso es que ya tenemos entre nosotros unos cuantos modelos de ópticas intercambiables sin este componente en medio, amenazando con marcar la senda de futuro para todos.

Lo que ocurre es que, por muy gurús y visionarios que nos pongamos -cuesta hacerlo en bañador y sandalias, pero en fin-, este pequeño paso para la humanidad tampoco parece que haya aportado grandes maravillas a lo que ya conocíamos.

De acuerdo, dentro de algún tiempo todas las cámaras serán así. Es una tendencia innegable, un camino sin marcha atrás y eso que todos repetimos al hablar de este tema. Pero más allá de esto, por ahora lo que tenemos son coches de caballos, sin caballos y sin espejos.

De entrada, con la calculadora en la mano todo parecía indicar que la eliminación del espejo réflex y el pentaprisma no sólo serviría para hacer cámaras más pequeñas, sino también más baratas. ¿Acaso no son estos dispositivos mecánicos y ópticos una de las partes más complejas y caras de la cámara?

Son innovadores, rompen moldes... pero si hay algo que los nuevos modelos de ópticas intercambiables sin espejo no son es baratos. Tal vez sea cuestión de poner en marcha el sistema o de amortizar los costes iniciales de investigación y desarrollo, pero con cámaras SLR a menos de 400 euros y todo el mundo protestando por los escasos márgenes, tampoco se me ocurre que haya mucho donde rascar.

Aunque marca una tendencia innegable, la desaparición del espejo no ha aportado grandes maravillas

Tampoco la velocidad es su fuerte y la sustitución del visor réflex por visores electrónicos -en el mejor de los casos- tampoco es un paso adelante que no admita discusión. ¿Grabación de vídeo? ¡Pero si ya hay un montón de réflex que ofrecen esta función!

Por no hablar, claro, de las rencillas internas que estos ejercicios de innovación crean en la propia familia. En Panasonic lo llevan bastante mejor, pero algo me dice que los usuarios de ópticas Cuatro Tercios de Olympus no están haciendo la ola con el rumbo que parece estar tomando la compañía.

Abandono es una palabra muy fea, pero cuando empieza a sonar en el ambiente más vale tener a mano una E-4 para calmar los ánimos con una buena ración de espejo.

Será que los primeros pasos nunca fueron fáciles o que el calor veraniego nos vuelve a todos un poco impacientes con esta lenta transición de los coches de caballos a los Fórmula 1.

Ha pasado un año, pero algo me dice que todavía nos quedan unos cuantos agostos por delante para seguir mareando la perdiz.

De momento, tenemos una cita a principios de septiembre en IFA. Así que repongan fuerzas los que aún tengan vacaciones, que el otoño se presenta calentito. Con y sin espejo.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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