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Cámaras secretas contra la destrucción arqueológica del Estado Islámico

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Investigadores británicos planean digitalizar el legado histórico de Siria repartiendo 10.000 cámaras que ayudarán a protegerlo frente a saqueos y demoliciones

Digitalización de un antiguo grabado griego realizada por el Instituto para la Arqueología Digital. Foto: Ben Altshuler (Institute for Digital Archaeology)
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SEP 2015

El fanatismo de algunos amenaza con destruir lo que más de 3.000 años de historia aún no han podido convertir en polvo. Miles de restos arqueológicos se encuentran en grave peligro desde que en 2011 se desencadenó la guerra civil siria, un sangriento conflicto en el que numerosos actos de saqueo han minado el legado arqueológico de una de las cunas de la civilización.

La situación del patrimonio cultural sirio ya era dramática, pero actos como la demolición de las ruinas de Palmira por parte del Estado Islámico han acrecentado el clamor de los expertos por proteger o al menos conservar estos restos antes de que la guerra acabe con ellos.

En el marco de esta preocupante situación nace The Million Image Database, una iniciativa impulsada por el Instituto para la Arqueología Digital de Oxford. Esta sociedad ha llegado a una conclusión: el mundo no puede poner freno al conflicto, y por ello la mejor opción para conservar las raíces del pueblo sirio y la propia humanidad es digitalizarlas antes de que la guerra acabe con ellas. Para ello la organización podrá 10.000 cámaras de fotos en manos de voluntarios locales.

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Los prototipos iniciales han sido desarrollados usando cámaras comerciales de bajo coste | Foto: Alexy Karenowska

Basadas en una compacta de 10 megapíxeles, las cámaras que planea distribuir el Instituto para la Arqueología Digital han sido especialmente modificadas para capturar con mayor precisión el relieve de los objetos fotografiados, permitiendo así crear digitalizaciones tridimensionales que ayuden a los investigadores a estudiar dichos restos. Estas imágenes se crean a partir de dos fotos tomadas simultáneamente desde ángulos ligeramente distintos, haciendo posible generar infografías 3D sin necesidad de carísimos equipos profesionales.

Las cámaras cuentan con Wi-Fi y GPS, lo que permite enviar las imágenes a través de un teléfono móvil junto con las coordenadas del lugar donde han sido capturadas, almacenándose en un archivo de código abierto que será albergado por el Instituto para el Estudio del Mundo Antiguo de la Universidad de Nueva York.

Una diana en la cabeza

Los responsables del proyecto están ultimando ahora los detalles relacionados con la distribución de las cámaras, que comenzarán a ser enviadas en cuestión de semanas. Su propósito es que los voluntarios puedan comenzar a usarlas antes de que la guerra cause mayores estragos. Un plan loable y ambicioso, pero también extremadamente arriesgado.

Aunque hace tan solo unos años era habitual que los turistas se retrataran junto a las numerosas ruinas repartidas por Siria, los voluntarios dispuestos a empuñar una de estas cámaras bien podrían estar sosteniendo un rifle a ojos del Estado Islámico. El autoproclamado califato está destruyendo todo tipo de edificios y objetos históricos en aras de la pureza cultural y religiosa de su revolución, poniendo en grave peligro a cualquier persona dispuesta a trabajar en su contra.

"Estamos extremadamente preocupados de que una imagen de la cámara se difunda, pues podría poner a gente en peligro", ha declarado a Amateur Photographer la investigadora Alexy Karenowska, involucrada en este proyecto. A pesar de ello, la organización es optimista: "Esperamos recopilar un millón de imágenes antes de que acabe este año. La respuesta de la gente ha sido abrumadora."

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