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OpiniónContando píxeles

De cámaras y móviles

 
15
OCT 2012

Primero fue la lucha entre la fotografía química y la digital. ¿Cuál es mejor? ¿Cuántos megapíxeles hacen falta para igualar a la película de 35 milímetros? ¿Y a una de formato medio? Superada aquella fase, el debate del momento vuelve a ser otro duelo: móviles contra cámaras. Distintos contendientes pero igual de cansino que antaño.

¿Están llamadas las compactas más sencillas a desparecer por el empuje de las cámaras que integran los teléfonos móviles? ¿Tienen sentido esos modelos más económicos y limitados en prestaciones? ¿Cuánto tiempo llevamos dándole vueltas al asunto? Demasiado, en efecto.

La lucha entre teléfonos y cámaras parece vivir ahora un nuevo esplendor

Y es que no es ni mucho menos un debate nuevo. El "que viene el lobo" en versión telefónica es una letanía que a Nokia le encantaba repetir hace ya años. De hecho, y aunque los finlandeses ya no son lo que eran, es cierto que todavía parecen abonados a este discurso y a desarrollar unos terminales a los cuales en prestaciones fotográficas no hay quien les rechiste. Lo de falsear los anuncios para que quede todo más bonito ya es otro tema.

Pero es verdad que esta lucha entre teléfonos y cámaras parece vivir ahora un nuevo esplendor. En Photokina fue una de las ideas más repetidas. Los mismos fabricantes que antes de ayer se daban codazos por estar presentes en el segmento de compactas más baratas ahora aseguran en sus PowerPoints que prefieren centrarse en gamas superiores.

En realidad todos sabemos que es un farol y que estas próximas Navidades las tiendas volverán a estar repletas de compactas a 79 euros. Es que dan volumen de ventas, confiesan después en voz baja mientras se les iluminan los ojos pensando en el próximo gráfico de GFK.

Además de esta supuesta retirada, algunos también optan por el contraataque. Las compactas con Wi-Fi son ya la siguiente moda. Ahora sólo falta conseguir que su funcionamiento no requiera una tesis doctoral para que esta prestación tenga también algo de sentido para el gran público.

Conectividad, filtros... eso es para nenas, dicen Samsung y Nikon mientras sacan pecho con sus cámaras basadas en Android. La competencia sonríe con cara de "ya verás que leñazo se van a dar", pero no paran de preguntar por la Galaxy Camera y la Coolpix S800c.

Los analistas más listillos del barrio improvisamos algún discurso sobre tendencias y "early adopters", y en las tiendas supongo que sienten escalofríos al imaginar al usuario de turno sumando a su lista de preguntas alguna más sobre la actualización a Jelly Bean, o como demonios se llame ahora la penúltima versión de ese sistema operativo para jipis.

Y en medio de este circo los chicos de DxO Mark ponen todo su incuestionable potencial científico sobre la mesa y sueltan un pequeño bombazo para celebrar que ahora también hablan de móviles: el rendimiento fotográfico de los teléfonos actuales es ya superior a las compactas de hace cinco años.

Paren máquinas. El titular no tarda en expandirse como la pólvora por las redes sociales y quien más quien menos tiene su opinión al respecto. Ya decía yo que las fotos de Instagram me quedaban mejor que con la cámara de verdad, piensan algunos. Otros, más escépticos, dicen que estupendo, que les avisen dentro de otros cinco años, cuando los teléfonos sean como las cámaras de ahora.

Oiga, que esto son datos de laboratorio, con sus gráficos sus números y sus colorines. Aquí está el Nokia 808 PureView y aquí detrás tal o cual compacta. ¿Ve el Samsung Galaxy S III? Pues gana sin contemplaciones a ese modelo que hace un lustro era lo más. Por no hablar del omnipresente iPhone, la cámara más popular entre los adictos a la red. No es opinable, son datos de laboratorio y todo eso.

¿Qué móvil es superior en calidad de imagen a la Canon G o a la Panasonic LX que lucía en el escaparate hace cinco años?

Pero, como siempre, un poco de contexto obliga a poner comillas a los titulares más espectaculares. Los de letras somos así de poco respetuosos con los que creen que la realidad se puede contar en bata blanca y sin levantar la vista de la pantalla del ordenador.

¿De qué móviles y de qué cámaras hablamos? El citado PureView, por tamaño de sensor y demás, supera a la mayoría de compactas del momento. También cuesta más que muchas de ellas, por cierto. Y sus prestaciones como smartphone son, en fin, cuestionables.

Pero, ahora en serio, ¿qué teléfono es superior en calidad de imagen a la Canon G o a la Panasonic LX de turno que lucía en el escaparate hace cinco años? ¿Y qué pasa con el zoom? ¿Y la calidad de la óptica? ¿Y la ergonomía y velocidad de disparo? ¿Y las opciones de exposición? Y es que las cámaras son algo más que un sensor.

Que sí, que ya sabemos. Que la mejor cámara es la que uno lleva siempre encima. Que en conectividad nadie gana a los móviles. Que para ver las fotos en una pantalla la calidad que ofrecen es más que suficiente. Y que, efectivamente, miles de adolescentes son felices con las fotos que hacen sus Blackberrys y basta acercarse a un concierto y ver el panorama fotográfico del respetable para adivinar hacia dónde va el futuro.

Pero, como diría una madre, si todos ellos se tiran con sus móviles de un puente, ¿tú te vas a tirar detrás?

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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