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Nueve más uno

10 cámaras fotográficas digitales que son toda una rareza

 
15
MAR 2010

Decenas y decenas de cámaras fotográficas se presentan cada año. Incluso algunas de ellas llegan dispuestas a cambiar nuestros hábitos a la hora de apretar el disparador. Son pocas las que consiguen tan osada meta, y ante tal vorágine de novedades y grandes intenciones conviene mantener un punto de sano escepticismo. He aquí una decena de cámaras que, por una u otra razón, se han convertido en rarezas u objetos de coleccionista. Una demostración práctica de la miopía que en ocasión padecen los fabricantes o de lo ingenuos que podemos llegar a ser los usuarios.

¿Una cámara de fotograma completo de 6 megapíxeles?

Una de las firmas más míticas que sucumbieron con la llegada de la fotografía digital fue Contax. Entre sus últimas balas antes de desaparecer se encuentra la N Digital, ni más ni menos que la primera réflex con un sensor de fotograma completo. Nunca llegó a cuajar y sólo unos pocos tuvieron la oportunidad de usarla. A pesar del interés que despertó, se presentó con un precio muy elevado, y su prometedor sensor de 6 megapíxeles no lograba controlar -dicen algunos- el ruido a partir de 200 ISO. Pese a su fracaso, lo cierto es que la máquina supuso un enorme salto tecnológico para la época, hace ya casi diez años.

¿Una Canon con un sensor mediocre y una óptica de lujo?

En 2004 a Canon se le ocurrió que podía ser una gran idea colocarle una de sus maravillosas y carísimas ópticas de la serie L a una cámara de las llamadas "bridge". Ése es básicamente el concepto que está detrás de la PowerShot Pro1, una máquina con un precio demasiado elevado. Aunque recibió buenas críticas, su modesto sensor de 2/3 de pulgada y 8 megapíxeles de resolución la limitaba a disparar a un máximo de 400 ISO y no tenía estabilizador. Para colmo, los problemas de viñeteado de su zoom de 28-200 milímetros no eran ningún secreto. Tal vez por ello fue la primera y última -al menos hasta ahora- de su serie.

Foto: Quesabesde

¿Un sensor de cámara réflex en una compacta pesada como un tanque?

Introducir un sensor para cámaras réflex -léase de tamaño generoso- en un cuerpo compacto es una idea que hoy arrasa. Véase si no a Sony, que hace poco presentaba varios prototipos de compactas de ópticas intercambiables con captor grande y sin espejo. Sigma fue pionera con su serie DP, pero a la Cyber-shot DSC-R1, comercializada cuando aún la firma no había lanzado ninguna réflex, le corresponde el honor de inaugurar esta vía, integrando en una cámara de óptica fija un sensor APS-C, un zoom de 24-120 milímetros y un visor electrónico con pantalla abatible. ¿El problema? Que pesaba un kilo y no era especialmente barata. ¿Para qué prescindir entonces de una réflex normal y corriente? Fue acogida con entusiasmo por muchos usuarios, y aún hoy hay quienes hablan maravillas de ella. Eso sí, Sony prefirió aparcar este mastodonte y dedicarse de lleno a sus SLR.

Foto: Iker Morán (Quesabesde)

¿Cámaras de Apple?

El iPhone goza como dispositivo de imagen de un éxito que para sí quisieran algunos fabricantes de cámaras. La firma de la manzana, que tanto debe a los fotógrafos, hizo una incursión ruinosa en los 90 en el mercado de la fotografía digital con sus cámaras QuickTake. Producidas durante la ausencia de Steve Jobs en la empresa, se dejaron de fabricar en 1997. Sus prestaciones eran muy limitadas (ni siquiera llegaban a 1 megapíxel de resolución), pero la pionera de la saga, la QuickTake 100, ha pasado a la historia como una de las primeras cámaras digitales populares, puesto que "sólo" costaba 1.000 dólares. Ni que decir tiene que se ha convertido en un codiciado objeto de deseo para los fetichistas de Apple.

¿Un carrete para convertir nuestras cámaras de película en digitales?

Aún hoy en la fotografía de gran formato tiene sentido usar respaldos digitales. Al comenzar el siglo alguien pensó que ese camino también podían recorrerlo las cámaras de película de 35 milímetros. El eFilm fue un proyecto que hizo correr ríos de tinta. Se trataba de una especie de carrete que albergaba un sensor CMOS y que producía imágenes con una calidad que hoy muchos móviles superarían. El concepto era atractivo y la prensa le dio publicidad, pero la empresa que estaba detrás del invento se esfumó. La última señal de vida que dio fue para anunciar en 2002 una versión del invento que ofrecería funciones profesionales. Para entonces las máquinas digitales ya tenían precios competitivos, y es de suponer que alguien con buen criterio se negó a financiar el proyecto. Leica, años después, logró lanzar un respaldo digital para sus réflex de la serie R antes de presentar su M8.

¿Una telemétrica digital que no es de Leica?

Pues sí. Epson cuenta desde hace años con una telemétrica digital que aparece y desaparece de su catálogo. Tuvimos noticias de ella por última vez el año pasado, cuando la compañía nipona anunciaba una actualización con el nombre de R-D1x. Dotada de un sensor APS-C de 6 megapíxeles y con bayoneta para ópticas Leica M, en su última versión cuenta con una pantalla de 2,5 pulgadas. Sigue siendo casi imposible de encontrar fuera de Japón, pero es una gran alternativa por su precio -unos 2.000 euros- a cámaras como la Leica M8. Más que un fiasco, es tan especial que, como en tantas ocasiones, sólo tiene sentido para un mercado tan abierto como el japonés.

¿Un sensor Foveon en una cámara que no es de Sigma?

El extraño -y en cierta forma genial- sensor Foveon está basado en una tecnología por la que Sigma apuesta en solitario desde hace tiempo. Es una pena que no se haya desarrollado más y que algún grande de la industria de la fotografía no haya apostado por potenciar todas sus posibilidades, que no son pocas. Antes de que se lanzara la Sigma DP1 ya existía una máquina compacta con tecnología Foveon firmada por Polaroid, compañía que parece abanderar toda clase de causas perdidas. La X530, a pesar de contar con un sensor más pequeño que los de la serie DP de Sigma, producía imágenes con un excelente rango dinámico. Hoy es una singularísima cámara y un potencialmente tentador artículo de segunda mano.

Foto: Eduardo Parra (Quesabesde)

¿Una Olympus que no es ni una réflex, ni una compacta, ni una Pen?

Cuando las SLR digitales eran un lujo que pocos se podían permitir, las Olympus Camedia E-10 y E-20 fueron la tabla de salvación para más de un profesional de la fotografía. Lanzadas a principios de este siglo, son un caso muy peculiar a medio camino entre una compacta y una réflex, sin que esté todavía muy claro a cuál de los dos mundos pertenecían: tenían óptica fija y un visor óptico TTL, pero en lugar de espejo un prisma se encargaba de repartir la luz entre este visor y el sensor, con lo que también se podía ver la imagen en pantalla. Todo era extraño en ellas, pues funcionaban de forma similar a las videocámaras e incluso disponían de modos con barridos progresivos y entrelazados. Aunque la llegada de la réflex convencional E-1 años después las dejó apartadas, algo de aquel espíritu innovador sobrevivió en modelos como la E-330, y por qué no, en las actuales Pen.

¿Philips y Toshiba también tenían cámaras?

Hasta hace algunos años la conocida firma neerlandesa contaba también con algunas cámaras en su catálogo. Su apuesta fue crear modelos de prestaciones sencillas, pero con un diseño original. Tan original que, sencillamente, no parecían cámaras de fotos. Las ventas de semejantes artilugios debieron ser tan desastrosas que desde entonces lo más fotográfico que Philips fabrica son marcos digitales.

También Toshiba tuvo su momento de gloria en el mercado fotográfico, aunque ahora siga presente fabricando sensores para cámaras compactas. En 2002 se apuntó un tanto con la PDR-T10 -conocida como Sora- una de las primeras cámaras con pantalla táctil, con permiso de la increíble RDC-i700 de Ricoh y de la no menos sorprendente RDC-i700 G, una auténtica avanzada a su tiempo. Además, esta Toshiba ya hacía un guiño a modas futuras al atreverse con coloridas carcasas intercambiables.

¿Cámaras con zoom óptico en un teléfono móvil?

En 2004 se presentaba un trasto de lo más extraño, el Nokia 7700, que venía a ser una especie de torpe adelanto de lo que sería el iPhone. En ese contexto de espectacular crecimiento de la telefonía móvil, un locuaz ejecutivo de la empresa finlandesa afirmó en cierta charla informal que en cinco años las cámaras convencionales desaparecerían porque los teléfonos las barrerían del mercado. Si hubiese acertado, las últimas habrían aparecido el pasado año, pero lo cierto es que tanto Nokia -cuyas cámaras integradas en móviles son de lo mejor del segmento- como el resto de fabricantes se han estancado. Aunque hoy los móviles tienen muchos megapíxeles, su calidad de imagen sigue dejando mucho que desear. Aquel mismo año se presentaba el Sharp V602SH. Tras ese nombre se escondía el primer móvil con zoom óptico incorporado. Desde entonces, casi ningún modelo ha seguido sus pasos, y el Samsung SGH-G800 pasa por ser el primer y único teléfono con zoom óptico que ha llegado al mercado español.

Presentado en 2004, el Sharp V602SH incorporaba un zoom óptico de 2x.
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