• La resistencia es inútil
  • Olympus, los móviles y el ser o no ser de la fotografía
OpiniónEnfoque diferencial

To EVIL or not to EVIL

1
11
JUL 2011

Tras finalizar el pasado jueves la jornada de prensa que Panasonic organizó para que pudiéramos probar sobre el terreno la Lumix DMC-GF3, empecé a sacar varias conclusiones. Y es que esa cámara es una de las demostraciones palpables más recientes de que los modelos EVIL (uno de los nombres que reciben las compactas de ópticas intercambiables desprovistas de espejo réflex) pueden dar calidad en un reducido tamaño. Los que compartimos mesa y mantel ese día estuvimos de acuerdo, mientras contemplábamos el Leica 25 mm f1.4, en que la calidad hay que pagarla.

De regreso a la guarida del mono azul, estuve haciendo memoria, tratando de recordar cuántos fotógrafos me habían interrogado por alguna EVIL. ¿Uno? ¿Acaso dos o tres, como mucho? Sin duda, las consultas sobre las cámaras de objetivo integrado se imponen con diferencia. En ese momento, las alarmas empezaron a sonar en mi cabeza. Un producto ya puede ser todo lo bueno que quieras, que si su público objetivo no lo conoce, mal asunto.

Reconozco que era un poco reticente a las EVIL, pero ahora estoy convencido de que tienen un hueco en el mercado

Sin embargo, puesto que los fotoperiodistas constituyen un "target" bastante singular, decidí ampliar el círculo de búsqueda. Tras pulular por varios foros especializados, concluí que las EVIL son todavía un bicho raro, mirado con curiosidad por muchos, pero con pocas intenciones la mayoría de ellos de pagar lo que cuestan los cuerpos y -sobre todo- las buenas ópticas.

Hace no mucho charlaba con un pez gordo de SanDisk. Le hice notar -y él lo corroboró- que la mayoría de fotógrafos profesionales apenas se fijan en la velocidad de las tarjetas de memoria que compran. No se trata de desplegar una irreal campaña publicitaria para vender la moto al personal, sino de dar a conocer las virtudes del producto para que sean los compradores los que vayan a por él.

Reconozco -lo habrán notado ya- que no soy un experto en este tipo de cámaras, y hasta ahora había sido un poco reticente al sistema. Sin embargo, con todas las cautelas del mundo, la jornada del pasado jueves sirvió para convencerme -o al menos dejarme convencer- de que las EVIL tienen no sólo un hueco en el mercado, sino tal vez un futuro consolidado.

Una cámara como la GF3 -ejemplos similares también los podríamos hallar en los catálogos de Sony, Olympus y Samsung- es compacta, pequeña, ligera, versátil, discreta y funcional. Con el zoom de serie es una herramienta válida para el fotógrafo de campo y playa; si le metemos una óptica luminosa, es una bicoca para retratistas; si la ataviamos con un tele, más de un fotógrafo de naturaleza e incluso algún paparazzi puede hacer el agosto con ella.

Es evidente que cualquier avance tecnológico, especialmente si es de calado, requiere de meses o años de cimentación y asentamiento, y seguramente las EVIL, nacidas en plena crisis interplanetaria, no van a ser menos.

La fórmula es tan sencilla que casi parece ridículo no haberla visto antes: un cuerpo sencillo pero práctico, barato (entre comillas) y de calidad. Y un sistema de ópticas que marca la diferencia entre el aficionado, el sibarita, el profesional y el más purista.

Espero que las firmas del sector no cometan el reiterado error de inundar el mercado con mil cuerpos diferentes para mil usuarios distintos. La fórmula del éxito la tienen delante de las narices. No la fastidien esta vez; los fotógrafos se lo agradeceremos.

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

Artículos relacionados (1)
Crónica
08 / JUL 2011
1
Comentarios
Cargando comentarios