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OpiniónContando píxeles

Juguetes mágicos

 
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DIC 2007

Puede que ya se hayan percatado, por las luces en la calle o los supermercados repletos de turrón y juguetes, que sólo -es un decir- falta un mes para Navidades. Pero si aún no ha cogido las finas indirectas comerciales, bajen al buzón y descarguen los 14 catálogos de jugueterías que, a buen seguro, ya lo llenan a estas horas.

Repasando en uno de ellos la lista de juguetes para encargar este año al Olentzero -ya he hablado otras veces de ese particular Papa Noel que tenemos los vascos-, me he dado cuenta de que las cámaras digitales pensadas para los más pequeños han conseguido hacerse un hueco entre tanta Wii, muñeco llorón y Spider-Man.

Puede que los 14 catálogos de jugueterías que llenan sus buzones les hayan advertido de la llegada de las Navidades

Incluso leo que un periódico ha incluido entre sus promociones la posibilidad de conseguir una cámara de vídeo especialmente pensada para niños. Sólo 226 cupones -más o menos- y 49 euros separan de convertir a su retoño en el próximo Lars Von Trier.

Aunque la oferta ha crecido y se ha popularizado en estos últimos años, sigue siendo bastante limitada. Aun así, a las cámaras más sencillas, decoradas con motivos de la última película de dibujos animados, se añaden también modelos pensados para niños de sólo tres años.

Eso es lo que, por ejemplo, asegura Fisher Price al hablar de su cámara Kid Touch. El aparato está muy bien pensado: doble sujeción para sujetarlo con las dos manos, visor doble para mirar con ambos ojos a la vez y un cuerpo resistente a las caídas y a los golpes que, de vez en cuando, propinan estos pequeños angelitos. Algo así como aquella pobre Olympus µ 770 SW que probamos, pero más preparada para la acción familiar.

Las cámaras digitales para los más pequeños se han hecho un hueco entre tanta Wii y muñeco llorón

La cámara, eso sí, se presenta en dos bonitos colores. Lo han adivinado: azul y rosa. Para que vean que la última tecnología no tiene por qué estar reñida con los más rancios topicazos.

Estos dos grupos de cámaras -para niños muy pequeños y otros un poco más crecidos y ya seducidos por el poder de las marcas- comparten unas prestaciones que, pese a ser lo de menos, dan un poco de risa.

Claro que el joven aprendiz de fotógrafo no necesita un 28 mm f2.8 con lentes asféricas. Pero ponerle a una cámara en pleno 2007 un sensor de 640 x 480 píxeles tiene mérito. Más aún teniendo en cuenta que estos juguetes van de los 30 a los 70 euros.

Aunque al joven aprendiz no le importe, ponerle a una cámara en 2007 un sensor de 640 x 480 píxeles tiene mérito

Tampoco estaría de más, teniendo en cuenta a cuánto anda ya el kilo de píxeles, que los fabricantes se estiraran un poco. Aunque sólo fuera para tranquilizar el agotado bolsillo de los sufridos progenitores o de los tíos que pasaban por allí en Navidades. ¿Y si resulta que la criatura nos ha salido un artista y queremos hacer una copia en papel de sus creaciones?

Además, teniendo en cuenta lo lanzadas que vienen las nuevas generaciones en cuanto a tecnología, se me ocurren pocos juguetes con una fecha de caducidad más temprana. Para el niño de tres años tal vez dure un poco más, pero ya me imagino a la pequeña listilla mirando esa ridícula cámara de princesita Disney.

Muy bonita, pensará ella mientras se pregunta qué parte de "móvil 3G con 18 megapíxeles" no habían entendido los Reyes Magos. Y es que, con este tipo de juguetes, los fabricantes y los potenciales compradores siempre corren el riesgo de no seguir el ritmo de los pequeños, sobre todo cuando alcanzan ciertas edades.

Sería más épico si la primera cámara de un niño fuera un viejo trasto, de carrete incluso

Y, la verdad, tampoco resulta extraño que nos cause cierta sorpresa toparnos con una cámara digital para un niño de tres años o ver cómo nuestro sobrino nos vapulea -literalmente- en cualquier videojuego.

Nosotros, que tuvimos el primer reloj -y encima no era un Casio con calculadora, maldita sea- y la primera cámara al hacer la comunión o que descubrimos la informática casi con la adolescencia, miramos con condescendencia a estos jóvenes aprendices de programadores.

Así que, cuando vemos que ya tienes MP3, PlayStation y móvil antes de entrar al instituto -o como se llame ahora- nos dedicamos a murmurar que los niños de ahora sois unos petardos, unos consentidos y unos mimados. Y la culpa, por supuesto, es de los padres.

Esperemos que estos niños descubran que la fotografía es algo más que una cuestión de cables y botoncitos

No sé si este tipo de juguetes te ayudarán a descubrir la "magia de la fotografía", como promete literalmente el catálogo navideño. La verdad, sería más épico y literario si tu primera cámara fuera un viejo trasto, de carrete incluso, heredado o que apareció un buen día en el fondo de un armario. O tras largos años de ahorro.

Pero si la cosa mágica se tercia, no creo que el logotipo de Barbie junto al objetivo sea un impedimento para que algún día cuentes batallitas sobre tu primera cámara o para que, al recibir el Premio Nacional de Fotografía, puedas contar que, con tres añitos, ya conceptualizabas poesía visual.

Esperemos que sea así, y que algún día descubras que la fotografía es algo más que una cuestión de cables y botoncitos. Que no es una tecnología más, como los emepetreses, los Blu-rays o el puñetero Messenger, o como todos esos "gadgets" que tendrás dentro de muy poco.

Si es así, y con un poco de suerte, puede que dentro de un par de unos años no sientas la irrefrenable necesidad de tener un blog sobre tecnología. O peor aún, de estudiar informática. Aunque en Navidad no pueden ocurrir cosas tan terribles, ¿no?

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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