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OpiniónContando píxeles

En busca de la cámara perfecta

 
16
ABR 2007

Es de sobra conocida la pasión que las marcas de este sector sienten por los estudios de mercado. Los responsables de producto tienen en las gráficas de ventas de tal o cual modelo, en los porcentajes de la competencia o en el análisis de las manías del usuario una nueva Biblia a la que asirse, cual productor televisivo a un índice de audiencia.

A estas alturas ya deberíamos saber que no se trata tanto de fabricar buenas cámaras como de saber venderlas. Así que es fácil entender esa adicción a los estudios, cual político enganchado a los sondeos en plena campaña electoral.

Aunque la cámara perfecta no existe, improvisé un análisis de mercado con mis alumnos

A fin de cuentas, de lo que diga ese análisis de tendencias dependerá de que el próximo modelo venga con pantalla de 4 pulgadas y con reproductor Blu-ray incorporado. O puede incluso que los fríos números lleven a reducir la plantilla o llevarse la producción a algún país más barato y dócil con eso de la legislación laboral. Por aquello de la grave crisis del sector, ya saben.

Así que, en un alarde de solidaridad con quienes tienen que enfrentarse cada día a estos terribles estudios, me he decidido a improvisar mi propio análisis de mercado con unas cuantas decenas de alumnos a los que, un par de veces al año, les toca padecer mi terriblemente interesante visión de la fotografía digital.

Cuánta resolución tendría? Mientras algunos apostaron por varias decenas, 16 MP serían bien acogidos

Vaya por delante que no se trata de ese tipo de estudiantes en prácticas que retrataba el otro día Eduardo Parra. Puedo acreditar que a todos ellos, futuros, presentes y en cualquier caso potenciales fotoperiodistas, les sobran los conocimientos -o por lo menos el interés- que falta a buena parte de los profesionales más veteranos. Incluidos aquellos que, como éramos incapaces de sacar una foto a derechas, ahora nos disfrazamos de profesores.

La encuesta fue concisa, breve y -la verdad- poco original. Una sola pregunta: ¿cómo sería vuestra réflex digital ideal?

Aunque la cámara perfecta no existe -qué sorpresa-, sí puede ser interesante intentar poner de acuerdo a unas cuantas personas para que tracen los rasgos que debería tener ese modelo que se comprarían sin pensarlo dos veces.

Hubo unanimidad en que el sensor fuera de formato completo, pero con la opción de aplicar un factor de recorte

Para empezar, aunque muchos nos empeñemos en que gran parte de las actuales SLR se nos quedan pequeñas, todos coincidieron al describir esa réflex imaginaria como pequeña, ligera y discreta.

Y ya puestos, que el cuerpo sea sellado y resistente al agua. Y por qué no directamente sumergible, sugería otro.

Menos consenso hubo al llegar a la pregunta maldita: ¿cuánta resolución? Mientras algunos apostaban por varias decenas, algo entorno a los 16 millones de píxeles con una cadencia de disparo aceptable (5 fotogramas por segundo) sería bien acogido.

Una sensibilidad de 6400 ISO sería más que suficiente, aunque también pidieron valores de 25 y 50 ISO

Respecto a la ráfaga, la posibilidad de que fuera silenciosa era para muchos tan importante como la velocidad. Seguro que lo sería mucho más si se eliminara el espejo y el obturador tal y como hoy lo conocemos... pero ese tipo de futuros ya dan un poco más de miedo, ¿no?

En el tamaño del sensor también hubo unanimidad: formato completo (24 x 46 milímetros), pero con la posibilidad de aplicar un factor de recorte si el usuario prefiere renunciar a algo de resolución y ampliar sus focales más extremas.

Al hablar de ópticas, hubo quien osó suplicar una montura universal y abierta. Pero pasada la momentánea locura -se trata de pedir lo imposible, no lo impensable- nos adentramos en las hipotéticas prestaciones.

Coincidieron en que los flashes pop-up son poco útiles y en que deberían tener más potencia y movilidad

Respecto a la sensibilidad, 6400 ISO sería -según ellos- más que suficiente. De todos modos, sí exigieron que el abanico de ajustes no esté limitado en su parte más inferior y pidieron valores de 25 y 50 ISO. Todo ello, por supuesto, sin rastro de ruido.

El flash incorporado dio más juego de lo que podía pensarse. Todos coincidieron en que las unidades pop-up actuales son poco útiles y que sería mucho más interesante sacar el flash de esa posición central y darle la potencia y movilidad suficientes para que pudiera ser rebotado. ¿Y una unidad que pudiera irse colocando en cualquier parte del cuerpo? Lo añadimos a la lista.

Estabilizador en el cuerpo -pero eficaz como el óptico, insistieron- y limpieza de sensor -por supuesto- serían requisitos indispensables. Sin embargo, la previsualización en pantalla tardó más en aparecer en esta lista de funciones ideales.

Un romántico pidió un buen visor removible, y otro sugirió una inmensa pantalla y Live View

Justo cuando algún romántico pedía un visor en condiciones y removible, alguien sugirió que mejor sería disponer de Live View y una inmensa pantalla trasera. Pero que sea abatible, porque si no tampoco sirve de mucho. O mejor aún: que esa pantalla pudiera separarse de la cámara para realizar todo tipo de acrobáticos encuadres.

Conectividad total (Wi-Fi, UMTS o lo que sea, pero que se puedan enviar fotos desde el medio del desierto) o la posibilidad de grabar vídeo también surgieron como opciones deseables.

Casi tanto como algún tipo de sistema de seguridad que dificulte el robo de equipos: desde un código en el momento del encendido como los teléfonos móviles, hasta propuestas más futuristas, como el reconocimiento dactilar o del iris.

¿Han tomado buena nota los interesados? Pues bien, todo esto se acercaría por unos 3.000 euros -según este poco riguroso e improvisado estudio de mercado- a la cámara perfecta.

Ah, una última petición que no quisieron pasar por alto: a ser posible, que la marca que firme el modelo sea una de esas que suenan a fotografía. Y es que, por mucha futurología que apliquemos, hay cosas que no cambian.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

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