• Juguetes mágicos
  • Ciclos
OpiniónContando píxeles

Sin cables, pero atados

 
18
FEB 2008

Pasear la semana pasada por Barcelona era como adentrarse en un catálogo de teléfonos móviles. No había fachada, valla publicitaria, autobús o taxi que quedara al margen del tirón del Mobile World Congress. Y es que pese a lo modernos y "guays" que somos, en cuanto algo huele a evento internacional, a Woody Allen o sencillamente a dinero, el provincianismo nos puede.

Tal vez lo más paradójico de esta situación es que, como ocurre cada año, evidencia un abismo entre la evolución tecnológica y las necesidades reales del usuario.

Como cada año, el MWC ha evidenciado un abismo entre la evolución tecnológica y las necesidades reales

La recepción de televisión digital fue, por ejemplo, una de las novedades que volvieron a asomarse a la edición de este año. La diferencia es que las marcas parecen tomarse ya muy en serio su implantación real en el mercado y amenazan con llenar las tiendas de carísimos terminales capaces de mostrar en su pantalla emisiones de televisión.

Un gran avance para la humanidad. Tal vez no a la altura de aquella función de detección de sonrisas que incorporan algunas cámaras, pero casi. Y es que mientras la televisión tradicional se cuestiona su supervivencia ante el empuje de Internet, nada más útil para un teléfono que poder acceder a las emisiones en directo.

Pero esta falta de comunicación entre la realidad y los despachos de marketing no es exclusiva de un mercado tan gigantesco como el de la telefonía móvil. También los genios de la fotografía hacen sus pinitos en esto de ir a la suya.

La falta de comunicación entre la realidad y los despachos de marketing no es exclusiva del mercado de la telefonía

Ejemplo bastante claro de esta tendencia son las propuestas para crear cámaras dotadas de conexión Wi-Fi con las que pueden enviarse imágenes a una galería on-line. Kodak desde hace años con la EasyShare-One y Sony con la más reciente Cyber-shot DSC-G1 ya se han acercado a esta idea. Ninguna de las dos, por cierto, se ha llegado a comercializar en España.

Ahora es el turno de Panasonic, que en el CES desveló un acuerdo con Google y T-Mobile para dar cobertura a su futura Lumix con Wi-Fi. En la reciente PMA pudimos ver un prototipo en funcionamiento, y pese a los problemas lógicos de cualquier modelo tan prematuro, la verdad es que la propuesta parecía de lo más atractiva.

De hecho, resulta evidente que este camino y el de la integración de módulos GPS en las cámaras compactas es uno de lo siguientes pasos a dar. Será en 2008 o en 2009, pero seguro que no tarda demasiado en llegar.

Además, es ésta una vía a través de la cual las cámaras podrían frenar cualquier intento de intrusismo de los teléfonos móviles, que en este campo suelen estar mejor dotados.

¿De qué nos sirve una cámara con Wi-Fi si no hay un punto de acceso al que conectarnos?

Pero, ¿cuál es el problema? El de siempre: ¿de qué demonios nos sirve una cámara con Wi-Fi si no tenemos un punto de acceso al que conectarnos para enviar las fotos? Y de tenerlo, ¿acabaremos pagando más por la conexión que por la propia cámara?

Y es que la teoría o los acuerdos con, por ejemplo, T-Mobile suenan muy bonitos. Salgo del aeropuerto de Las Vegas (con red Wi-Fi de acceso gratuito, por cierto) y me dirijo a cualquiera de los 18 Starbucks que habrá por kilómetro cuadrado. Y alehop: conecto la cámara, subo las fotos y aviso a mis amigos y familia, compañeros de Facebook, ligues del Messenger y "followers" de Twitter de que ya hay nuevas imágenes en mi galería.

Todo ideal, hasta que al volver a este lado del Atlántico nos damos de morros con la cruda realidad. Concretamente, en forma de brutal subida del precio de los mensajes multimedia por gentileza de la siempre atenta Telefónica.

En un país donde los servicios 3G son por disponibilidad y su precio es de manicomio, ciertos proyectos suenan a ciencia ficción

Es decir. Para mandar una diminuta foto de un teléfono móvil a otro ahora habrá que pagar casi el triple con Movistar. Y seguro que el resto de operadoras no tardan en solidarizarse.

Imagínense qué pasará cuando alguien ose intentar negociar con esta gente un acuerdo para que el comprador de una compacta de 200 ó 300 euros pueda acceder de forma gratuita a los "hot-spot" de tal o cual operador. De risa, vamos.

En un país donde la cobertura de telefonía móvil aún no llega a todas partes, los servicios 3G son por disponibilidad y su precio es de manicomio -temblando se quedan las arcas de QUESABESDE.COM cada vez que toca cobertura internacional y hay que tirar de "roaming" para enviar algo urgente-, no es de extrañar que ciertos proyectos aún suenen a ciencia ficción.

Y lo dice uno que, pese a la cotización del dólar y a las mundanas tentaciones, se ha vuelto del otro lado del charco sin un iPhone en la maleta. ¿La hipoteca? También, pero he preferido engañarme pensando que es mejor esperar a esa versión con 3G que nos traerá Telefónica.

Eso sí, luego andaremos todos desesperados buscando alguna red abierta y no usaremos jamás esa carísima conexión de banda ancha. Por supuesto.

La columna de opinión "Contando píxeles" se publica, normalmente, el primer y tercer lunes de cada mes.

0
Comentarios


  • Comenta este artículo

    No estás identificado

    Entrar