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OpiniónEnfoque diferencial

Buen viaje, Fuji

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SEP 2016

Cuando Nikon se sacó de la manga su Df algunos vimos en esa maniobra un golpe de autoridad, una forma de poner sus credenciales sobre la mesa y avisar a todo el mundo de que no solo no estaban muertos sino que estaban más vivos que nunca. Cuando una compañía saca un producto que puede ser considerado más un capricho que una necesidad solo hay dos razones para hacerlo: o bien es una locura o bien les sobra la pasta.

Yendo a los matices, no es que a Nikon les sobrase el vil metal o les faltase cordura. Fue más bien un poco de ambas. Recuperados del desastre digital que supuso la serie D2 de sus réflex de gama profesional, la firma ofreció al público un producto que seguramente no sería un éxito de ventas -entendiéndose por ello las ventas contadas por millares de unidades- y que incluso podía llegar a generar pérdidas. Lo hicieron, como se suele decir vulgarmente, porque podían.

¿Se trasladará al formato medio la lucha encarnizada que durante los últimos años hemos visto en otros segmentos más populares?

Y es que una marca que está ahí sin despuntar no puede hacer cosas simplemente porque puede. Las hace porque considera –lógicamente- que le van a dar beneficios. No tiene por qué sorprender que haya marcas que solo fabriquen aquello que consideran que van a vender, por mucho que los medios pidamos otra cosa.

Cuando Fujifilm levantó la cortina hace unos días y nos dejó ver su primera cámara digital de formato medio, la GFX 50S, no pude evitar recordar la Nikon Df. Porque Fujifilm, otra marca que hace años muchos dimos por enterrada, se reinventó con una gama de productos de quitarse el sombrero, atacando un nicho de mercado que estaba ahí esperando a quien supiera verlo y volviendo a mirar de tú a tú al resto de firmas, llegando incluso a amenazar la estabilidad del binomio Nikon-Canon en el segmento profesional (con permiso de Sony).

La GFX 50S no es una cámara que el mercado reclamase a gritos, aunque también es cierto que la mayoría de veces cerramos los oídos a los usuarios de formato medio no porque sean pocos sino porque los que no lo usan son más. Las cosas, pues, se presentan así: Fuji se mete en un berenjenal ofreciendo un producto tan nuevo que apenas si hay otro modelo más de la misma clase y pidiendo a los profesionales de esta gama que desembolsen 10.000 dólares para hacerse con un sistema que no se sabe aún cómo responderá en el futuro.

Sin duda es una apuesta arriesgada, pero también lo fue la X100, y todos sabemos que esos cimientos forjaron la torre que es ahora el sistema X. Así que no seré yo quien afee la conducta de la marca ni ponga en duda su rumbo de negocio. Fuji se ha ganado el derecho a hacer prácticamente lo que quiera y tener un voto de confianza por parte de quienes observamos con atención sus movimientos. Al menos de momento.

Con esta maniobra Fujifilm demuestra su salud empresarial y hace bueno el espíritu innovador que todas las marcas exhiben en sus notas de prensa como fuente de inspiración pero que pocas trasladan al mundo real. Si la maniobra es acertada o no lo veremos en un futuro próximo, pero sin duda tendremos que valorar en su justa medida el coraje de una marca que se adentra en terrenos inexplorados sin una mínima garantía de supervivencia. ¿Locura o genialidad? Ya veremos.

El problema lo va a tener ahora Pentax, que nadaba muy a gusto en un mar calmado y con un target muy definido por debajo de Hasselblad y sus exclusivas ópticas. Sin embargo, hay algo que a mi juicio Pentax ha hecho muy bien, y es no molestar a sus clientes. Con un producto correcto, la compañía propiedad de Ricoh ofrece lo que su público necesita sin hacer experimentos ni lanzarse a la piscina logrando -o al menos eso es lo que se desprende de las opiniones de sus usuarios- una fidelidad a la marca envidiable.

¿Se trasladará al formato medio la lucha encarnizada que durante los últimos años vemos en otros segmentos más populares? Esperemos que sí, porque ya se sabe que cuando las marcas pugnan por ganar clientes, el que sale beneficiado al final es el usuario.

La columna de opinión "Enfoque diferencial" aparece publicada normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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