• "Ahora gano menos pero mi trabajo tiene más sentido"
  • "Ser fotógrafo no es sólo una manera de ver el mundo sino también de ...
Entrevista
BRYAN ALEXANDER , FOTóGRAFO DEL ÁRTICO

"Si el cambio climático es tal y como lo pintan en los medios, quizás es que hay demasiada gente en el planeta"

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Foto: Bryan Alexander
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DIC 2013

Aunque para la mayoría de nosotros la nieve siempre es blanca y el mar sólo puede ser azul, regiones como el Ártico ofrecen muchos más matices y tonalidades. Nos lo explica Bryan Alexander, que cuenta con más de 40 años de experiencia trabajando por las lindes más septentrionales del planeta. Además de saber mejor que nadie lo complicado que es trabajar con una cámara a bajas temperaturas, este aventurero británico asegura que el cambio climático no es tan malo como dicen, que a lo mejor somos ya demasiados en la Tierra y que la naturaleza, tarde o temprano, pondrá las cosas en su lugar.

Viajaste al Ártico por primera vez en el año 1971. ¿Fue ése ya un viaje fotográfico o sólo fuiste allí a curiosear?

Fue un viaje fotográfico. Había estado estudiando fotografía en una escuela de Londres y en mi último año de carrera hice un proyecto acerca de los problemas técnicos que pueden aparecer cuando se trabaja a temperaturas inferiores a los cero grados, como que se te revelen los negativos. Investigando sobre este tema me topé con algunos libros acerca de Groenlandia del famoso explorador Knud Rasmussen. Me sentí cautivado por el Ártico y también me atraía la idea del fotoperiodismo y la fotografía documental.

Al final del curso gané una beca y utilicé el dinero para irme al norte de Groenlandia. Estuve viviendo en una comunidad inuit durante cuatro meses, y cuando volví a casa me di cuenta de que había hecho algunas buenas fotos. El problema estaba en que en la escuela no me habían enseñado cómo ganar dinero con mis fotos. No sabía cómo debía promocionar y vender mi trabajo. Tuve suerte entonces de encontrar un buen agente, y fue él quien me dijo que, si me gustaba este trabajo y este tipo de fotografía, tenía que especializarme en ella.

Bryan Alexander, en una imagen cedida a Quesabesde por el autor. | Foto: Bryan Alexander

Y te has pasado los últimos 40 años viajando al Ártico.

Exacto, aunque no sólo he viajado al Ártico. Para un fotógrafo es muy difícil conseguir una buena posición, especialmente cuando empiezas. En mi caso estuve un tiempo haciendo dos cosas a la vez. Por un lado, me especialicé en fotografía de belleza y cosmética y trabajé para algunas grandes marcas como Revlon o Max Factor. Por otro lado, siempre que podía seguía haciendo escapadas al Ártico. Hasta que un día recibí una llamada de la revista Time. Me propusieron viajar a Groenlandia para realizar un proyecto durante siete meses que terminaría en la publicación de un libro. Eso cambió para siempre mi carrera.

¿Qué te motivaba a volver una y otra vez a un lugar tan remoto?

El hecho de contar distintas historias. El Ártico es enorme y en él hay muchas culturas diferentes. Cuando iba allí me encontraba con todo tipo de historias, todas ellas distintas. Y todo esto era cuando todavía existían revistas interesadas en mandar a un fotógrafo a los confines del mundo para realizar un reportaje y pagarle por ello. De este modo conseguí el enorme archivo fotográfico que tengo ahora.

Ciertamente el Ártico es una región enorme. ¿Has visto ya todo lo que tiene por ofrecer?

Espero que no, porque sigo trabajando allí. Es realmente enorme y es imposible verlo todo. En los últimos años me he concentrado en Siberia, que representa dos tercios del Ártico y está en el norte de Rusia. Es imposible ver toda la región en una sola vida.

Foto: Bryan Alexander

¿Es Siberia uno de tus lugares preferidos?

Sin duda. Cuando empecé mi carrera todo era muy frustrante, ya que dos tercios del Ártico estaba en tierras soviéticas, y debido al régimen que había en ese momento yo no podía entrar. Lo intenté en un par de ocasiones, pero no tuve éxito. Era imposible para un fotógrafo entrar en la región durante esa época.

A principios de los 90 las cosas cambiaron, y me encontré con que tenía que ponerme al día. Había muchas culturas por descubrir en aquella zona. Siberia es un lugar muy complicado y es todo un reto trabajar allí.

Tu trabajo suele estar muy centrado en los indígenas y sus distintas culturas.

Sí, me centro en la gente, sus tierras y sus problemas. También en el desarrollo que se lleva a cabo en ciertas zonas y en cómo la vida moderna afecta a la gente que ha vivido allí toda su vida.

Hay muchas historias por contar de la gente que vive en el Ártico, como la de los cazadores que se ven afectados por los grupos de protección de los animales o la de cómo cambiaron las cosas en el ámbito de las pieles cuando esta industria se hundió. Esos suelen ser mis puntos de interés principales. También hago fotografía de naturaleza, pero hay muchos fotógrafos de naturaleza mejores que yo. Así que me quedo en el terreno que mejor domino.

¿Te consideran ya los indígenas uno más entre ellos después de haber pasado tanto tiempo con ellos?

Nunca he soñado con que me vieran como uno de ellos, pero está claro que se sienten cómodos con mi presencia. A principios de los 80 estuve trabajando para una compañía de Nueva York y realicé varios trabajos en los que tuve la oportunidad de retratar a los máximos dirigentes de algunas de las compañías más importantes del país.

Aquello no era tan diferente a lo que luego he hecho en el Ártico. En el fondo para mí era lo mismo fotografiar a un alto cargo de Coca-Cola que a un pescador inuit. Procedía del mismo modo. Así que no me preocupo mucho si la gente me ve como uno más. Simplemente quiero que se sientan cómodos con mi presencia.

Foto: Bryan Alexander
Foto: Bryan Alexander

"El enorme archivo fotográfico que tengo ahora es de cuando todavía existían revistas interesadas en mandar a un fotógrafo a los confines del mundo para realizar un reportaje y pagarle por ello"

Ésa es otra de las razones por las que vuelves a los lugares: para establecer relaciones con la gente y convertirte en su amigo. Durante mi primer viaje a Groenlandia, hace ya 40 años, conocí a un buen amigo. En aquella época no había teléfonos allí y la única manera que tenía de ponerme en contacto con él era mandando un télex a una base de aviación americana que había cerca. Entonces, dos veces al día, la operadora de radio de la base leía en voz alta los mensajes a la operadora de radio del pueblo donde vivía mi amigo. No era una forma muy personal de mantener el contacto.

En los 80 instalaron un teléfono, y entonces podíamos llamarnos, pero el coste de la llamada era de casi cuatro euros el minuto, así que nos preguntábamos lo típico, nos saludábamos y nos despedíamos. Ahora las cosas han cambiado. Nos sentamos delante del ordenador y hablamos durante horas a través de Skype de forma totalmente gratuita.

Sin duda he hecho un montón de buenos amigos en el Ártico durante todos estos años, y gracias a la tecnología podemos estar en contacto y mantener esa amistad.

¿Te definirías como un fotógrafo documentalista, de retrato o de paisaje?

Creo que soy un poco de todo eso. Les pasa a muchos. Vas a un sitio para hacer retratos, pero entonces ves un paisaje precioso y también lo fotografías. Pero si tuviera que elegir, me consideraría un fotógrafo documentalista. Y también un escritor. La habilidad de escribir facilita un poco las cosas a la hora de vender tus trabajos.

Parece increíble que todo esto empezara por un simple trabajo de investigación acerca de cómo hay que hacer fotos en condiciones climatológicas adversas.

Cierto. Y no es lo que yo había planeado ya que nunca había mostrado ningún interés en el Ártico cuando era joven. No sé por qué elegí ese proyecto. Y como he dicho, sólo era un proyecto para la escuela y no tenía ninguna intención de profundizar en el tema una vez terminado.

Además, yo pensaba que la gente de allí me trataría fatal y que acabaría odiando el lugar y no querría volver nunca más. Y fue todo lo contrario. La gente me trató maravillosamente bien.

Foto: Bryan Alexander
Foto: Bryan Alexander

"Para mí era lo mismo fotografiar a un alto cargo de Coca-Cola que a un pescador inuit. Procedía igual"

Antes de ir al Ártico todo lo que sabía era lo que había leído en los libros de los exploradores y aventureros, y en esos libros sólo se hablaba de lo terrible y peligrosa que era aquella tierra. Y en mi primer viaje me encontré con una gente que no veía el Ártico de esa manera. Para ellos vivir allí no es distinto a vivir en cualquier otro lugar del mundo. Hay que respetar el entorno y adaptarse a él, nada más.

El equipo que llevas ahora en tus viajes debe haber cambiado radicalmente en los últimos 40 años. ¿Cómo te preparas para visitar el Ártico?

Ahora no me lleva tanto tiempo como antes porque sé exactamente lo que tengo que llevar. A veces tienes que llevar contigo algo especial, pero suelo viajar muy ligero porque mi espalda ya no resiste tanto como antes. Además, cuando tienes que instalarte en una tienda con nativos no puedes llegar allí y llenarles sus casas con tu equipo.

Me pasé hace tiempo a la tecnología digital, y las cámaras actuales funcionan muy bien en temperaturas muy bajas de hasta 40 grados centígrados bajo cero. Cuando trabajaba con película podía trabajar a temperaturas de 58 grados bajo cero. Pero con la tecnología digital tienes muchas otras ventajas.

¿Qué época es la mejor para ir a fotografiar el Ártico?

Depende. A mí me gusta trabajar con buena luz, especialmente la que hay en invierno y otoño, dos buenas épocas para un viaje fotográfico a la zona. Suelo evitar el verano para no tener que pelearme con los mosquitos, que pueden ser terribles en algunos lugares.

Foto: Bryan Alexander
Foto: Bryan Alexander

Alguien que nunca ha puesto un pie en el Ártico podría pensar que allí todos los paisajes son iguales: blancos y azules. ¿Es realmente así? ¿Cómo se consiguen fotos originales o distintas en escenarios así?

Pues la verdad es que no es muy complicado. Al principio tenía problemas con la imprenta porque me decían que en mis fotos sólo había nieve y lo imprimían todo igual, pero la verdad es que la nieve puede tener muchas tonalidades distintas. Puede ser azul, gris, rojiza, amarilla. En el Ártico hay mucho color, no sólo blanco y azul.

¿Has puesto alguna vez tu vida en peligro por conseguir una fotografía?

Sin duda. En lugares así siempre hay momentos peligrosos. El peor de ellos fue una vez en la que estaba fotografiando a unos cazadores. Era a principios de marzo y el hielo se rompía. De repente nos sorprendió una tormenta increíble y quedamos atrapados cinco días en un refugio hasta que nos encontraron.

Normalmente te pones en peligro cuando no prestas suficiente atención a lo que te rodea. Pero sueles reaccionar rápidamente.

Suponemos que entre los cambios de los que has sido testigo durante todos estos años el climático es uno de ellos.

Ciertamente el clima ha cambiado mucho en esa zona. Hay glaciares a los que viajé hace años que ahora no pueden visitarse porque es demasiado peligroso. Pero el tiempo y la climatología siempre han sido cambiantes, no es algo que esté sucediendo ahora de repente.

A finales de los años 20 del siglo pasado hubo grandes cambios, pero ahora la gente está más al corriente de todo lo que sucede y se ha orquestado toda esta campaña del cambio climático.

Foto: Bryan Alexander
Foto: Bryan Alexander

"Lo más negativo es la imagen que se da a todo esto del cambio climático desde los medios. Si el cambio climático está sucediendo de verdad, no hay nada que podamos hacer"

La gente también suele olvidar que los nativos siempre han experimentado los cambios en el Ártico. Allí tienen un dicho: este año no es hermano del siguiente. Pero nosotros lo vemos desde un punto de vista occidental, y lo que sabemos del Ártico lo sabemos por lo que hemos visto en los medios de comunicación. Y lo que vemos en los medios es que el cambio climático es algo malo. Y en el fondo este cambio conlleva muchas cosas positivas.

Hablaba el año pasado con un cazador de ciervos de la zona de Siberia, y él estaba contento con el cambio climático ya que así podían cazar más durante el verano y conseguir más comida. Para la gente de esa zona, que el hielo aparezca más tarde es algo bueno. Lo que quiero decir es que no todo en el cambio climático es malo. Es un simple cambio, como tantos otros.

Entonces... ¿el cambio climático no es –por decirlo de algún modo- el fin del mundo?

No sabemos lo que va a pasar, pero ha habido cambios así con anterioridad. No quisiera parecer demasiado cínico, pero en el tema del cambio climático también hay dinero de por medio.

¿Insinúas que se exageran las cosas cuando se habla de este tema?

Pues no lo sé. Una de las cosas que suelen generalizarse es que el cambio climático sucede en todas partes, y no es así. Es algo que sucede en algunas zonas, y en todas y cada una de ellas es distinto.

Hace un par de años un científico ruso ubicado Alaska me explicaba que allí el problema es que no había suficiente hielo y entonces los animales se agrupaban y se quedaban sin comida, ya que se alimentaban todos en la misma zona. Y al parecer esto es algo que ya había sucedido exactamente igual a principios del siglo pasado.

Así pues, no sabemos si el cambio climático es algo que irá evolucionando o que sucede en distintos periodos y ciclos. Yo no soy científico y no puedo hablar sobre según qué temas con autoridad, pero sí puedo hablar de lo que he visto y vivido.

Foto: Bryan Alexander
Foto: Bryan Alexander

¿Qué crees que pasará con este tema en los próximos años?

Si lo supiera sería un hombre muy rico. Algunas personas creen que estamos entrando en una nueva Edad de Hielo, y yo pienso que hay cosas que simplemente no podemos cambiar. Lo más negativo de todo es la imagen que se da a todo esto del cambio climático desde los medios. Si el cambio climático está sucediendo de verdad, no hay nada que podamos hacer. Y si es tal y como lo pintan en los medios, quizás es que hay demasiada gente en el planeta.

Un indígena de la zona del Ártico me contó hace tiempo que durante los años 70 había demasiados ciervos en sus tierras. Yo le dije que la solución podía ser reducir su número, y él me contestó que no, que entonces su vecino tendría más ciervos que él y que ya se encargaría la naturaleza de poner las cosas en su lugar. Al cabo de un tiempo descubrí que la zona en la que vivían los ciervos se había congelado y eso los había dejado sin comida. Al no tener alimentos, los animales habían muerto, y el orden de las cosas había quedado restablecido.

Lo que quiero decir es que si hay demasiada gente en el planeta, la naturaleza intervendrá. Quizás haya alguna epidemia o algo parecido. Pero ni yo ni nadie sabemos nada acerca del futuro.

¿La naturaleza se encarga de estos asuntos y busca soluciones aunque a veces no lleguemos a comprenderlas?

Sin duda. La gente del Ártico no se preocupa tanto por estos temas. Ya tienen otras preocupaciones: sus tierras, la caza…

¿Has hablado con ellos sobre el cambio climático y sus efectos?

Claro. Como decía, es algo que está pasando. Ellos se adaptan. Es la forma que tienen para sobrevivir a este cambio, y están en una posición inmejorable para ello.

Por lo que dices, este problema nos preocupa más a los que vivimos a miles de kilómetros que no a aquellos que conviven día a día con él.

Exacto. Un periodista amigo mío me contó hace tiempo que viajó hasta el norte de Siberia con una organización medioambiental para entrevistar a varios cazadores de ciervos y que éstos le contaron que para ellos el cambio climático no era un problema tan grave. Al parecer, los miembros de la organización medioambiental quedaron muy decepcionados porque esperaban escuchar cosas más terribles sobre el tema.

¿Qué consejo le darías a alguien que quisiera seguir tus pasos en el terreno de la fotografía?

Me encantaría que alguien siguiera mis pasos y continuara con mi trabajo cuando yo lo deje. Así que el consejo que le daría a alguien es el mismo que me dieron a mí cuando era joven: hay que especializarse. Debes encontrar una disciplina dentro de la fotografía que te guste y te apasione, e ir a por ella.

Lo que no le aconsejaría a nadie es que cogiera su cámara y se fuera directamente al Ártico. Está claro que no es el mejor momento para intentar ganarse la vida como fotógrafo profesional en una zona así.

Foto: Bryan Alexander

"Hay que especializarse. Debes encontrar una disciplina dentro de la fotografía que te guste y te apasione, e ir a por ella"

Hace unos años mucha gente podía ganar mucho dinero en la industria de la música, pero con la tecnología digital todo cambió. Con la fotografía ha sucedido lo mismo. La tecnología digital ha impactado en ella del mismo modo que lo hizo en la música. Y lo mismo está pasando en el mercado literario.

Al final todo volverá a ser cómo hace algunos siglos, cuando los artistas recurrían a benefactores para poder proseguir con sus trabajos.

¿Te has cruzado ya con alguien en el Ártico haciendo fotos con un smartphone y subiéndolas a Instagram, Twitter o Facebook?

Todavía no, pero eso no significa que no se haya hecho ya. Hay una muy buena red móvil en la zona de Siberia, y muchos de los trabajadores de allí tienen teléfonos móviles con los que pueden hacer fotos. En el caso de los cazadores de ciervos, ahora muchos colocan sus tiendas en lugares en los que saben que tendrán cobertura para el teléfono.

La tecnología digital ha cambiado el mundo y acelerado las cosas.

Sin duda. Y según cómo se mire es una lástima, aunque todo forme parte de este gran cambio que vivimos. Antes los fotógrafos eran más respetados por el material que proporcionaban.

¿Conserva la fotografía el poder de cambiar las cosas?

Creo que sí. En mi caso, una de las cosas que siempre he intentado hacer es sentir que puedo marcar la diferencia, que puedo cambiar algo. Y con la fotografía cuentas historias que hacen pensar a la gente acerca de lo que está sucediendo. Eso es bueno y es algo que no creo que vaya a cambiar.

Fuentes y más información
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