• "Hace falta cultura audiovisual"
  • "El mayor desafío es salir ileso con las fotos para contar la historia"
Entrevista
BRUCE DAVIDSON, FOTóGRAFO

"Siempre pensé que solo conseguiría buenas fotos si estaba a un metro de la escena"

8
Foto: Bruce Davidson (Magnum Photos)
8
JUN 2016

La Fundación Mapfre inauguraba recientemente en la Casa Garriga i Nogués de Barcelona una retrospectiva sobre Bruce Davidson. A sus 82 años, el fotógrafo de Magnum Photos acudió a la presentación y tuvo tiempo de charlar con Quesabesde acerca de algunos aspectos de su larga trayectoria, que recoge desde la histórica marcha de los Freedom Riders hasta personajes tan dispares como el enano del circo en Nueva Jersey o los jóvenes pandilleros de Brooklyn. Ávido contador de historias, nos habla de una anécdota sobre una de sus imágenes más celebradas en el metro de Nueva York o de cómo conoció la obra de Henri Cartier-Bresson. La muestra se puede visitar hasta el 28 de de agosto y en septiembre le llegará el turno a Madrid, desde donde pasará a Turín y Róterdam.

¿Cómo descubriste la fotografía?

Cuando tenía solo diez años y vivía en Oak Park, Illinois. Un día estaba en las canchas de baloncesto esperando para jugar, y un amigo algo mayor que yo se acercó a mí y me dijo si quería ver cómo revelaba una foto en el sótano de su casa.

Fui y me encontré en una habitación oscura, con una luz roja y una bandeja con lo que yo imaginaba que era agua. Hizo algo con un papel, lo sumergió… y entonces apareció una imagen. Corrí inmediatamente a casa a pedirle a mi madre que me dejara montar un cuarto oscuro.

Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)
Davidson, hace dos semanas, tras la inauguración de su exposición en Barcelona.

¿Qué te interesó fotografiar al principio?

Vivíamos en un pequeño bungaló y no estábamos demasiado lejos de la estación del tren. Cuando cumplí los 15 mi madre empezó a dejarme ir solo a la ciudad [Chicago], siempre que regresara antes del anochecer. Solía ir a Maxwell Street, una especie de mercado de ladronzuelos. Todo aquello me impresionaba. Me gustaba explorar todo tipo de cosas, un poco para escapar del control de mi madre.

En 1956 estuviste destinado en París como militar. Ahí hiciste uno de tus primeros reportajes, con una mujer anciana como protagonista.

Cuando conocí a esta mujer yo era un soldado destinado en un cuartel cercano a París. Un soldado francés amigo mío me invitó a comer un día a casa de su madre. Después de aquella comida estaba en Montmartre, y vi a una pequeña mujer subiendo por Rue Lepic y le hice una fotografía. Mi amigo me comentó que aquella mujer vivía en una pequeña buhardilla y conocía a Gauguin, Renoir y Toulouse-Lautrec. Su marido también fue pintor.

Me la presentó, y resultó que tenía en aquel pequeño altillo todos los cuadros de su marido. Hablaba un inglés perfecto, así que cada dos o tres días, cuando podía escaparme con mi motocicleta, la visitaba para ir a comer con ella. Era la viuda de Fauchet un pintor impresionista francés no muy conocido.

Para mí esta fotografía sugiere la atmósfera del impresionismo en París durante ese periodo de transición artística. En ese momento, mientras hacía las fotos de “La viuda de Montmartre”, era como estar en contacto directo con la historia. Con el paso de los años cada vez que he regresado a París visito el pequeño parque donde la fotografié por primera vez y aquellos lugares, pero las cosas ya no son como antes.

bruce davidsonbruce davidsonbruce davidsonbruce davidson
La exposición

La mayor muestra retrospectiva realizada jamás sobre la obra de Bruce Davidson puede verse estos días en la Casa Garriga i Nogués de Barcelona

bruce davidson
Ivan Sánchez (Quesabesde)
bruce davidson
Ivan Sánchez (Quesabesde)
bruce davidson
Ivan Sánchez (Quesabesde)
bruce davidson
Ivan Sánchez (Quesabesde)

Y en París conociste a Henri Cartier-Bresson.

Déjame que te cuente la verdadera historia de cómo le conocí. Yo estudiaba en el Instituto de Fotografía de Rochester y en clase éramos 50 estudiantes: 48 chicos y solo dos eran chicas. A mí me gustaba mucho una de ellas, pero por aquel entonces aún no había tenido una novia de verdad. Un día fui a verla a su habitación y me dijo: “Quiero enseñarte un libro.” Era “El instante decisivo”, de Cartier-Bresson. “¡Adoro a este fotógrafo!”

Así que cuando salí de allí inmediatamente fui a comprarme una Leica de segunda mano y comencé a imitar sus fotos pensando que si me veía como veía a Cartier-Bresson, sería muy fácil conquistarla. Pero desafortunadamente me rechazó y se casó con un profesor inglés.

¿Qué fotografía destacarías de Cartier-Bresson?

Aquel momento sentado con ella mirando fotos y fotos de Cartier-Bresson me inspiró durante los siguientes 40 o 50 años. Así que puedo decir que me siento familiar con casi cualquiera de sus fotografías. Pero lo que realmente me atrae de él es la disciplina con la que trabajaba.

Foto: Bruce Davidson (Magnum Photos)

Volviendo a los personajes solitarios, el del enano en el circo es uno de los retratos más nostálgicos de tu carrera.

En esos momentos en Magnum había un editor que era un trapecista amateur y sabía mucho sobre los diferentes circos. Un día me comentó que en Palisades, en Nueva Jersey, estaba el circo Clyde Beatty, así que cogí un bus y me dirigí hacia allí.

"Me compré una Leica de segunda mano y comencé a imitar las fotos de Cartier-Bresson para conquistar a una chica. Desafortunadamente me rechazó"

Tomé esta foto de Jimmy Armstrong el primer día que llegué. No quería una foto de él actuando y haciendo el payaso: quería centrarme en su yo interior. Entonces ni siquiera hablé con él: me acerqué, levanté la cámara poco a poco y disparé. Con el tiempo nos hicimos muy amigos. En realidad fotografié todo el circo, pero principalmente me concentré en él y en sus momentos de soledad.

Con “Gangs of Brooklyn” empezaste a trabajar con grupos de personas, y la composición se acomoda para reflejar las nuevas interacciones que aparecen en las imágenes.

Se trataba de fotografiar todo aquello que ellos querían mostrar de sí mismos. Hay algo universal a esas edades, en los quinceañeros de todo el mundo. Necesitaban establecer contactos, y estos podían ser positivos o negativos. Estuve con ellos pero no quería ser uno más entre ellos, no pretendía ser otro miembro más de su banda.

A medida que les mostraba las fotografías que les iba haciendo tenía la sensación de que les estaba dando algo que necesitaban: compañía. Pero nunca les juzgué. Entre otras cosas porque compartía su desesperación: yo tenía 24 años en esa época.

Foto: Bruce Davidson (Magnum Photos)

Durante los años 60 tu trabajo se enmarca dentro del activismo, con especial énfasis en los derechos civiles de los afroamericanos.

Era un poco como con cualquier reportaje: estaba ocurriendo algo importante. Había enviado el libro con las fotografías de la banda de Brooklyn para la beca Guggenheim. Era un proyecto para fotografiar a los jóvenes americanos.

Fue el jefe de la oficina de Magnum Photos, John G. Morris, quien me sugirió ir al sur para seguir a los jóvenes estudiantes de color en sus protestas contra la segregación [racial]. Iban a hacer una marcha desde Montgomery, en Alabama, hasta Jackson, en Misisipí. Les escoltaron tropas federales para protegerles porque había un riesgo elevado de que sufrieran ataques violentos.

Fui sin tener mucha idea de lo que estaba pasando a nivel político. No estaba al tanto de lo que ocurría y tampoco tenía contactos entre aquellos defensores de los derechos civiles. Sin embargo empaticé con ellos muy pronto y sentí la opresión a la que estaban siendo sometidos. Iba con ellos en los autobuses [durante la marcha], algo que era muy peligroso porque en muchos tramos la autopista estaba rodeada de bosques y hubiera sido muy sencillo para un francotirador esconderse allí y disparar contra nosotros.

En la segunda mitad de los años 60 te concentraste en una de las partes más pobres de Nueva York. Concretamente en la East 100th Street de Harlem.

Esa gente era pobre en lo referente a sus viviendas, sin apenas posibilidades, pero no eran pobres de espíritu.

Muchas de esas fotos son retratos frontales en sus hogares, que muestran dignidad y pocos medios.

En la East 100th Street habían formado un comité de ciudadanos que intentaba conseguir mejoras en sus viviendas, así que les di mis fotografías, como una donación, por si las querían enseñar al alcalde o con los hombres de negocios con los que se reunían.

Me convertí así en uno más de la comunidad, aunque solo en parte porque al final yo me marchaba de allí y ellos eran los que se tenían que quedar. Pero eso me permitió trabajar de forma abierta y sin tener que esconderme con una cámara de gran formato para captar mucho detalle en unas placas de 4 x 5. Así es como trabajé en aquella ocasión, en la que veíamos no solo a los personajes sino también el lugar donde vivían.

bruce davidson
Foto: Ivan Sánchez (Quesabesde)

Tu trabajo sobre el metro de Nueva York sorprendería a cualquiera que lo visite hoy en día.

Hay que ponerlo todo en contexto. En los años 80 el metro de Nueva York era deplorable: era peligroso, el servicio era terrible, los trenes y las paredes estaban llenas de grafitis… Para mí fue una buena ocasión de fotografiar toda aquella desesperación.

Trabajé de forma muy directa. En una ocasión recuerdo que una persona a la que iba a fotografiar me preguntó qué estaba haciendo, y le respondí que estaba haciendo un libro sobre el metro para mostrar lo deplorable que era. Su respuesta fue: “Muy bien, pues entonces sácame una foto.” Así que decidí fotografiar con o sin permiso, pero siempre lo más rápido posible.

Son unas fotografías llenas de contrastes: usaste el blanco y negro y el color, la luz dura del flash y luces de atardecer en las estaciones exteriores. Hay escenas que transmiten paz y otras muy duras.

Comencé en blanco y negro, pero pronto me pareció en era necesario hacerlo en color porque el metro estaba lleno de color. Había muchísimos matices de color.

Así es como yo veía el metro. Para mí era como un estudio. Llegó un punto en que yo me había convertido en un adicto al metro: vivía en un apartamento en el que podía escuchar llegar el tren, y algunas noches, cuando lo oía llegar, me vestía y bajaba corriendo. Tampoco era algo que hiciera a menudo, porque por aquel entonces no querías verte allí solo a las tres de la mañana.

Tuvieron que darse situaciones peligrosas.

No para mí. La policía tenía una unidad de detectives que se vestían para atraer a los atracadores. Como ya me habían atracado en una ocasión anteriormente le pedí al capitán de la unidad que me dejara acompañarles y me dio permiso. Llevaba mi cámara y un mapa del metro que sacaba para parecer un turista perdido.

"Para mí el metro de Nueva York era como un estudio. Llegó un punto en que me había convertido en un adicto al metro"

Estuve con ellos unos pocos días hasta que una noche ocurrió esta escena [Davidson señala una de sus fotos]. Entré en el vagón junto a dos policías de paisano. Uno se sentó junto a mí y el otro, que se quedó al fondo, llevaba unas cadenas de oro. Yo llevaba una Canon bastante grande con el flash montado encima y el mapa. Un tío le quitó las cadenas de oro al otro policía y vino directo a por mi cámara. Justo en ese momento Billy, el otro policía, que parecía más un ladrón que el propio ladrón, se le echó encima… ¡Y ahí estaba la foto!

Foto: Bruce Davidson (Magnum Photos)

Tu forma de trabajar no es precisamente la del fotógrafo que pasa desapercibido.

No me gusta sentirme como un espía, pero depende de cada fotografía. Siempre he pensado que solo iba a conseguir buenas fotografías si estaba cerca de la escena, algo así como a un metro o incluso medio metro. Así que normalmente no usaba focales largas. Eso es street photography, pero también la forma en la que he trabajado para fotografiar hechos que hoy ya son parte de la historia.

Pero en mi trabajo en el Museo de Historia Natural no tengo caras. De hecho me di cuenta de que prefería sacar a los personajes de espaldas que de frente porque les daba a las imágenes un cierto misterio sobre su personalidad.

Como te decía, depende de qué fotografías hablemos. En este caso [señala otra foto] hubiera sido demasiado fácil fotografiar la cara de un niño. Lo hice pero no era lo que buscaba.

8
Comentarios
Cargando comentarios