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Entrevista
BRIAN SOKOL, FOTOPERIODISTA

"Quiero que la gente reflexione y no pierda el tiempo preguntándose si la foto está manipulada"

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Foto: Brian Sokol (ACNUR)
25
MAR 2015
Adrián Álvarez   |  Madrid

Nunca pensó que acabaría viviendo de la fotografía, pero a sus 39 años recién cumplidos Brian Sokol sabe que la vida es un viaje lleno de sorpresas. Nació y creció en Saint Joseph (Misuri) en 1975, pero nunca se ha sentido estadounidense. Ese espíritu nómada le ha llevado a viajar por el mundo buscando historias que contar, desde Nueva York hasta Nepal, pasando por Malí y la República Centroafricana, y a trabajar tanto para medios de comunicación como Time o The New York Times, como para organizaciones humanitarias como ACNUR o UNICEF. Ahora presenta en Madrid “The Most Important Thing”, un trabajo con el que pretende -como le gustaba a Robert Capa- salvar la distancia y retratar de cerca la historia de aquellas personas que han abandonado sus hogares por culpa de la guerra. Nos reunimos en el último piso del edificio CaixaForum, para hablar de fotoperiodismo, de acercarse a los hechos y de encontrar nuestro lugar en el mundo.

¿Siempre quisiste ser fotoperiodista?

De pequeño crecí en una casa en la que no había muchos libros de fotografía. De los pocos que mis padres tenían, había uno que se llamaba “Yankee Nomad”, de David Douglas Duncan, un fotógrafo de Kansas City, muy cerca de Saint Joseph, que hizo sus primeros trabajos para la revista Life durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea. Así que estaba mirando aquel libro de un tío de Kansas City que se ganaba la vida viajando por el mundo y haciendo fotografías y pensé: "No, yo no podría ser como ese tío."

Luego empezaron a llegar a mis manos algunos ejemplares de National Geographic, con todas aquellas magníficas fotografías, y empecé a decir que de mayor quería ser fotógrafo de National Geographic. A mi madre no le gustaba aquello; ella quería que estudiara Veterinaria. Supongo que el interés por la fotografía lo tenía, pero no me parecía una posibilidad real. De hecho en mi época de secundaria quería escribir obras de teatro, y con el tiempo convertirme en profesor.

brian sokol
Foto: Adrián Álvarez (Quesabesde)

¿Cuándo decides cambiar la pizarra y la tiza por la cámara?

Un día conocí a un tipo de Utah, John Duncan, que hizo una presentación de diapositivas sobre el viaje que había hecho a Nepal. De pronto volvieron todas aquellas ideas de la infancia sobre la fotografía. Pensé: “Aquí hay un tío de Utah haciendo lo mismo que hacía David Douglas Duncan, que era de Kansas City. Si ellos pueden, ¿por qué no voy a poder yo?”

Después de aquello empecé a estudiar algo de fotografía y me fui a Nepal durante un año con un programa de intercambio. Conseguí una subvención, y con el dinero me compré mi primera cámara, una Nikon F3, y unos cien carretes de Fuji Velvia 50.

Empecé fotografiando lo típico: paisajes y naturaleza. Cuando revelaba los rollos y veía las diapositivas me daba cuenta de que eran imágenes bonitas, pero carecían de esa intencionalidad, de esa parte emocional que me había enganchado en un principio. Tal vez debía centrarme más en las personas y menos en las rocas.

Tiempo después conocí a Tomas van Houtryve, que ha ganado un World Press Photo este año, en el bar de una azotea en Katmandú. Cuando vio mis fotos dijo: “A partir de ahora enfoca tu cámara a las cosas que están pasando justo delante de ti y que puedan aportar información.” Así fue como me metí en esto.

Trotamundos

Sokol ha fotografiado desde el levantamiento de 2008 en Tíbet (dos primeras fotos) hasta la situación en la República Democrática del Congo (tercera y cuarta foto). En la quinta foto, la líder birmana Aung San Suu Kyi.

Brian Sokol
Brian Sokol
Brian Sokol
Brian Sokol
Brian Sokol
Brian Sokol

Tu primera experiencia fotoperiodística fue bastante intensa...

Un día estalló delante de mí una manifestación espontánea y la policía comenzó a lanzar gases lacrimógenos y a repeler a los manifestantes. Saqué una pequeña Sony digital, con una resolución de un megapíxel y del tamaño de un paquete de chicles, y empecé a disparar. Presenté las fotos a un concurso de fotoperiodismo que organizaba una revista japonesa. Sorprendentemente gané… ¡y me pagaron!

Estaba de deudas hasta el cuello después de haber gastado 10.000 dólares en comprar todo el equipo necesario para trabajar como fotoperiodista, incluyendo cámaras y un portátil, así que el dinero me vino muy bien. Aquellos 700 dólares suponían poder pagar la comida y las facturas del hotel durante un mes más, así que aposté por quedarme. Acerté. Justo después estalló el levantamiento contra el rey en Nepal, y yo lo cubrí para varios periódicos y revistas.

¿Qué es “The Most Important Thing”?

Se trata de dejar a un lado las estadísticas que acompañan las crisis de refugiados para centrar la atención en las personas, en sus historias. Los refugiados no son números ni estadísticas: son seres humanos.

Con la premisa de qué me llevaría si tuviera que abandonar mi hogar, me puse a trabajar. Me decanté por Siria, Sudán del Sur, la República Centroafricana y Malí porque son los países con conflictos activos que están generando un mayor número de refugiados

El proyecto ha sido una colaboración con ACNUR, porque con ellos es más fácil realizar trabajos sobre crisis humanitarias que con los medios de comunicación tradicionales, que destinan la mayor parte de sus fondos a la cobertura de asuntos de rabiosa actualidad y de guerras más activas.

Foto: Brian Sokol (ACNUR)
Fotos de la serie “The Most Important Thing”. | Foto: Brian Sokol (ACNUR)

¿Ya no hay sitio en los medios tradicionales para este tipo de historias?

Los presupuestos que manejan ahora los medios se han reducido mucho, y como consecuencia se están centrando más en informaciones de carácter local y nacional, pues mandar reporteros al extranjero es muy caro. Es más difícil conseguir que la gente se interese por lo que pasa al otro lado del mundo que por lo que pasa en su propio país o en su propia comunidad. A día de hoy se opta por cubrir conflictos más mediáticos, como Siria o Ucrania, porque tienen un mayor impacto en los intereses occidentales a nivel político y económico.

¿Es más difícil trabajar como fotoperiodista ahora que hace cinco o diez años?

Cuando empecé en esto las empresas tenían más presupuesto para enviar reporteros a lugares como en los que he trabajado para crear “The Most Important Thing”. Ahora, como consecuencia del cierre de tantas corresponsalías y medios de comunicación, los periodistas free lance son más dependientes de organizaciones humanitarias para poder viajar a estos países.

"Se trata de dejar a un lado las estadísticas que acompañan las crisis de refugiados para centrar la atención en las personas, en sus historias"

En algún momento el periodismo se recuperará de esta crisis, y volverá a invertirse en reporterismo internacional. Todo será cuestión de encontrar un nuevo modelo de negocio. Pero hasta entonces los reporteros tendrán que seguir pagando su propio equipo, que es carísimo, los viajes y la comida, de manera que es especialmente complicado para un reportero novel comenzar en esta profesión.

Foto: Brian Sokol (ACNUR)
Fotos de la serie “The Most Important Thing”. | Foto: Brian Sokol (ACNUR)

Volviendo a “The Most Important Thing”, ¿por qué en blanco y negro?

La fotografía en blanco y negro sigue siendo, culturalmente, el padre de la fotografía moderna, de manera que siempre hay lugar para ella. En mi caso, elegí blanco y negro por tres motivos.

El primero es que el color, por sí solo, acapara una parte considerable de la carga emocional de la información que vemos en una fotografía. En países donde se viste con colores muy brillantes y llamativos, fotografiar en color puede contribuir a crear en el público una sensación festiva y alegre que no tiene nada que ver con las historias que cuentan los fotografiados.

El segundo motivo es que el color de una fotografía es como una fecha: permite ubicar una foto en el tiempo con bastante precisión. Yo no quería que estas fotos se encasillaran en una fecha concreta, sino que tuvieran cierta perdurabilidad con el paso de los años, pues las crisis de refugiados son situaciones que, por desgracia, se repiten en el tiempo una y otra vez.

Por último, está todo ese debate sobre la edición digital de las fotografías. En los últimos World Press Photo ha habido muchísima polémica porque la imagen estaba muy retocada, porque la luz se potenciaba en exceso o porque el color estaba muy saturado. Yo no quiero que la gente pierda el tiempo haciéndose esas preguntas, sino que reflexione acerca de lo que la foto refleja, de su mensaje.

Foto: Brian Sokol (ACNUR)
Fotos de la serie “The Most Important Thing”. | Foto: Brian Sokol (ACNUR)

¿Qué te pasa por la mente cuando estás delante de una persona que vive en un campo de refugiados y le haces una foto?

A veces lo que más incomoda de toda esa situación es el calor. Estás dentro de una tienda de campaña hecha con trozos de lona y plásticos, con una cámara en la mano y empapado en sudor porque estás a 50 grados, y todo lo que puedes pensar es: “Dios mío, se me está metiendo todo el sudor en los ojos… no puedo ver nada.” Intentas mantener una conversación con la persona que estás fotografiando, pero te sientes fatal porque esa persona también está sudando. Realmente puede llegar a ser una experiencia muy angustiosa.

¿Crees que la labor del fotoperiodista es necesaria ya no solo para informar sino también para ayudar a cambiar las cosas en esos países?

Cuando estaba en la frontera entre la República Centroafricana y la República Democrática del Congo [RCA] hace unas tres o cuatro semanas, ACNUR recibió informes de que miles de personas estaban huyendo de la RCA debido al incremento de los combates.

Fui para documentar lo que ACNUR estaba haciendo y para ver si surgía alguna historia. Una vez allí, vimos que los refugiados recibían disparos procedentes del lado centroafricano de la frontera. Más tarde estaba en un hospital fotografiando cómo un cirujano extraía balas a uno de los refugiados. Por supuesto mi presencia allí no era lo más cómodo ni para los médicos ni para los heridos, pero me aceptaron.

"El trabajo del fotoperiodista puede ayudar a generar una respuesta humanitaria, aunque no ocurre siempre"

Gracias a aquellas fotos se consiguieron suficientes fondos para construir un campo de refugiados nuevo, llevar más personal sanitario a la zona y comprar más alimentos y suministros médicos, por lo que se pudo reubicar a todas las personas que se habían quedado en las inmediaciones de la frontera y que podían sufrir un ataque de las milicias en cualquier momento. Así que, sí, el trabajo de los fotoperiodistas puede ayudar a generar una respuesta humanitaria, aunque no ocurre siempre.

Foto: Brian Sokol (ACNUR)
Fotos de la serie “The Most Important Thing”. | Foto: Brian Sokol (ACNUR)

¿Hay alguna foto que hubieras preferido no hacer?

Fue durante el Festival del Medio Otoño en Nepal, en diciembre de 2005. Un soldado se emborrachó y asesinó a 11 personas que estaban celebrando el festival e hirió a otras 19. Yo estaba allí como periodista, y una foto podía demostrar y documentar que aquello había ocurrido, así que fui al depósito de cadáveres para hacerla. Pero cuando fui a mandarla a la agencia me dijeron que no podían usarla porque era demasiado gráfica. Supongo que a las familias de las víctimas tampoco les habría gustado.

A la hora de publicar una foto, ¿cómo afrontas la repercusión que puede tener?

Llegado el momento tienes que preguntarte si merece la pena publicar la fotografía y si estás poniendo a alguien en peligro al hacerlo. Cuando trabajé en Birmania las personas que me ayudaban o que hablaban conmigo sabían que corrían el riesgo de ser apresados y enviados a campos de trabajo, pero elegían hacerlo porque creían que merecía la pena correr ese riesgo.

Que yo sepa, nadie que me haya ayudado ha acabado nunca en prisión o en un campo de trabajo, pero siempre queda esa duda a la hora de publicar una fotografía, porque podría ser que tuvieras la vida de una persona en tus manos.

Foto: Brian Sokol (ACNUR)
Fotos de la serie “The Most Important Thing”. | Foto: Brian Sokol (ACNUR)

Ya que hablamos de ética y responsabilidad, ¿qué te parece que un periódico pida a los ciudadanos fotografías hechas con un smartphone para ilustrar sus páginas?

Es algo inquietante. Sabiendo que hoy en día cualquiera puede hacer una foto, manipularla con su propio teléfono y luego publicarla, ¿hasta qué punto podemos confiar en el periodismo ciudadano? Creo que está siendo una época peligrosa para la comunicación digital.

Pongámonos serios: el palo para selfies, ¿amigo o enemigo?

El primero que vi fue en Las Vegas. Había un tipo con un iPhone enganchado a un palo haciéndose fotos por todas partes. Solo pude pensar que el mundo definitivamente se iba a acabar [ríe]. Puede ser que en un futuro se convierta en una herramienta artística, pero a día de hoy creo que la cultura que se está creando en torno a los selfies es cada vez más individualista, egocéntrica y narcisista.

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