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Prueba de producto
Blackmagic Cinema Camera
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Blackmagic Cinema Camera: análisis

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4
FEB 2014
Texto y fotos: Álvaro Méndez

A medio camino entre las conocidas limitaciones de las cámaras fotográficas de óptica intercambiable y los inasumibles precios –para la mayoría- de los equipos de cine digital. Ahí es exactamente donde se sitúa la Blackmagic Cinema Camera, una herramienta capaz de contentar a los profesionales más exigentes sin maltratar los presupuestos más modestos. Con un precio de menos de 2.000 euros, grabación de vídeo en formato RAW y una resolución de 2,5K, esta Blackmagic es una mezcla de sencillez y potencia en la que la calidad de imagen es, sin duda, su principal argumento. Eso sí, una advertencia: ésta no es una cámara para todos los públicos. No tiene automatismos, ni preajustes, ni ninguna concesión al usuario novel. Tan sólo lo justo y necesario para hacer cine.

Tras acudir hace un par de meses a una presentación de la gama Blackmagic, teníamos más ganas que nunca de poder echarle el guante a su primera Cinema Camera para probarla en condiciones. Una tarea nada fácil para quienes –como en nuestro caso- no están familiarizados con equipos de grabación de cine y con el flujo de trabajo del vídeo en formato RAW.

Blackmagic Cinema Camera
Blackmagic Cinema Camera
Foto: Iker Morán (Quesabesde)
La Blackmagic Cinema Camera y el Sigma 18-35 mm f1.8 DC HSM usado para la prueba.

Disponible con montura para objetivos Canon EF (como la unidad probada) y Micro Cuatro Tercios, la Cinema Camera ha representado un soplo de aire fresco en el panorama del cine de bajo presupuesto al ofrecer la posibilidad de grabar secuencias de vídeo 2,5K en formato RAW por 2.000 dólares.

Mejor con soporte

Lo primero que uno constata al pasar unos días con la Blackmagic Cinema Camera es que la ergonomía no es una de sus virtudes. Pero no deben ponerse objeciones en este sentido, pues es evidente que la cámara está concebida para trabajar siempre montada en un trípode, un rig o cualquier otro soporte.

Basta observar su diseño para darse cuenta de ello: contundente, monolítica, de marcadas líneas y sin ningún tipo de asidero o protuberancia para acomodarla en la mano. A todo ello hay que sumar que se trata de una herramienta relativamente pesada: ni más ni menos que 1.700 gramos sin el objetivo.

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Diseño monolítico

La Cinema Camera es contundente, de marcadas líneas y sin ningún tipo de asidero o protuberancia para acomodarla en la mano

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Blackmagic Cinema Camera
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Blackmagic Cinema Camera
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Blackmagic Cinema Camera
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Blackmagic Cinema Camera
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Blackmagic Cinema Camera
Álvaro Méndez (Quesabesde)

Esto no quiere decir que sea imposible trabajar con ella a pelo, sujetándola con las manos, pero evidentemente la estabilidad se verá muy afectada, tal y como puede apreciarse en el vídeo de muestra que acompaña este artículo, grabado al más puro estilo Lars von Trier. En todo caso esto es algo que, con mayor o menor medida, ocurre también con algunas cámaras de fotos pesadas o con productos similares como las FS100 y FS700.

Además de la obligada rosca para trípode en la base, la cámara ofrece otras tres zonas de anclaje en la parte superior, ideales para acoplar todo tipo de accesorios y soportes.

Es evidente que la cámara está concebida para trabajar siempre montada en un trípode, un rig o cualquier otro soporte. Esto no quiere decir que sea imposible trabajar con ella a pelo, sujetándola con las manos, aunque la estabilidad se verá muy afectada

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Blackmagic Cinema Camera
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

En cualquier caso hay que destacar que está muy bien construida, es robusta y toda ella desprende una gran sensación de fiabilidad, dureza y solidez, gracias en buena parte a su esqueleto de aluminio macizo.

Minimalista

El segundo aspecto que sorprende de la Blackmagic Cinema Camera es su minimalismo. Y es que bastan unas pocas líneas para describir su anatomía.

En el frontal tan sólo encontramos la bayoneta para objetivos Canon EF y el característico botón rojo de grabación. La parte posterior está dominada por el monitor táctil de 5 pulgadas y unos pocos botones, y los laterales albergan respectivamente la ranura para discos SSD -el sistema de almacenamiento que usa esta cámara- y el elenco de conexiones. Nada más.

blackmagic cinema camera
Blackmagic Cinema Camera
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

El apartado de la conectividad está bastante bien resuelto. Así, la Blackmagic cuenta con un conector para control remoto, una salida de auriculares, dos jacks de 1/4 de pulgada para fuentes de sonido externas y un puerto SDI. En vez del clásico terminal HDMI, la cámara equipa un puerto Thunderbolt, habitual en los ordenadores de Apple y que da fe de la sintonía de Blackmagic con la compañía de Cupertino. Es más, el disco SSD sólo se puede leer y formatear de forma nativa desde un Mac o bien usando un software específico para Windows que lo permita.

Algo a tener también en cuenta es que la Cinema Camera no funciona como una unidad de disco externa, es decir, que conectando la cámara a través del puerto USB no se puede acceder al contenido del disco SSD. La única utilidad del USB en esta cámara es para actualizar el firmware.

La Blackmagic cuenta con un conector para control remoto, una salida de auriculares, dos jacks de 1/4 de pulgada para fuentes de sonido externas, un puerto SDI y un terminal Thunderbolt

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Blackmagic Cinema Camera
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Los usuarios más exigentes probablemente echen también de menos conexiones de audio del tipo XLR, más comunes entre los profesionales. Y también más fiables. En todo caso esto siempre se puede conseguir conectando a la cámara módulos externos o simplemente registrando el sonido por separado.

Pocos mandos y monitor táctil

Los que estén acostumbrados a trabajar con videocámaras más convencionales se sorprenderán de las pocas opciones de configuración y los escasos ajustes que ofrece la Cinema Camera, coherente también en esto con su filosofía de ir a lo esencial (quizás incluso demasiado en algunas ocasiones).

La cámara, por ejemplo, no dispone de ningún ajuste predeterminado para el balance de blancos, que debe ajustarse manualmente a partir de unos pocos valores expresados en grados Kelvin, sin que sea posible tampoco definir un balance propio. En cualquier caso, éste es un parámetro que podemos ajustar posteriormente con bastante precisión mediante la edición del archivo RAW.

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Escasos botones

La Cinema Camera cuenta con muy pocos botones físicos y basa buena parte de su manejo en el monitor táctil de 5 pulgadas

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Blackmagic Cinema Camera
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Blackmagic Cinema Camera
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Blackmagic Cinema Camera
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Blackmagic Cinema Camera
Álvaro Méndez (Quesabesde)
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Blackmagic Cinema Camera
Álvaro Méndez (Quesabesde)

La velocidad de obturación, por su parte, debe configurarse desde el menú de opciones y a partir de una escala de grados, como en las cámaras de cine de película.

En el caso del iris contamos un botón físico en la parte trasera cuya función no es otra que ajustar la apertura del diafragma automáticamente hasta que no haya ninguna zona quemada en la imagen. Ni más ni menos. Esto nos sirve básicamente como punto de partida para luego realizar un ajuste más fino mediante un par de botones que –atención- están también destinados al avance y el retroceso rápido de las secuencias grabadas.

Y ésta es quizás una de las carencias más flagrantes de esta cámara: la ausencia de un mando como Dios manda para manipular el diafragma. Un joystick o un pequeño dial hubiera sido más que deseable.

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Blackmagic Cinema Camera
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Es flagrante la ausencia de un mando como Dios manda para manipular el diafragma. Un joystick o un pequeño dial hubiera sido más que deseable

Otro punto que hay que tener en cuenta es que la Blackmagic, como ocurre con muchas otras cámaras de cine, no cuenta con un fotómetro, es decir, no hay en ella una pantalla ni un indicador que nos informe de los pasos en los que está subexpuesta o sobreexpuesta la imagen. Sí cuenta con el clásico patrón zebra, que señala las zonas quemadas de la escena.

De los pocos botones de los que dispone la cámara, el rotulado como “Focus” tiene la misión de activar y desactivar la función del peaking para facilitar el enfoque, que obviamente siempre es manual porque la bayoneta de la Blackmagic es pasiva. También es posible aumentar la zona central de la imagen para comprobar el foco mediante una doble pulsación en la misma.

El resto de opciones de la cámara se controla desde el monitor táctil. También la introducción de metadatos en las tomas de vídeo, que podemos realizar cómodamente gracias al teclado completo de tipo QWERTY que aparece reproducido en el panel.

Precisamente la pantalla de 5 pulgadas es otro de los atractivos de la Cinema Camera. Y es que no debemos perder de vista que quienes realizan producciones de vídeo algo ambiciosas con cámaras fotográficas –un público potencial para esta Blackmagic- a menudo tienen que hacerse con un monitor externo de mayores dimensiones.

La pantalla de 5 pulgadas es otro de los atractivos de esta cámara, aunque el ángulo de visión del panel no es especialmente bueno y su visibilidad sufre un poco en entornos muy luminosos

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Blackmagic Cinema Camera
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

Eso sí, el ángulo de visión del panel no es demasiado amplio, y su visibilidad sufre un poco en entornos luminosos. Afortunadamente la cámara incluye un parasol para minimizar este contratiempo. Donde no pueden ponerse objeciones es en lo referido a la respuesta táctil del monitor: rápida, precisa y fiable.

Sensor no tan grande

La irrupción de la EOS 5D Mark II de Canon y su captor de formato completo puso de moda en el mundo del vídeo los planos con poquísima profundidad de campo y unos de desenfoques absolutamente extremos. Durante los últimos tiempos se ha asociado la extrema ausencia de profundidad de campo al look cinematográfico, dejando de lado otros aspectos que son tan o más importantes que éste para conseguir una imagen fílmica.

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Blackmagic Cinema Camera
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

La superficie del captor es menos de la mitad que la de un sensor full-frame. Difícilmente conseguiremos los desenfoques extremos que tan de moda están últimamente

Todo esto viene a colación porque la Cinema Camera está armada con un sensor cuya superficie es menos de la mitad que la de los llamados full-frame. Es decir, que difícilmente conseguiremos con esta cámara ese tipo de desenfoques, algo que por otro lado no debería suponer una desventaja. Y es que basta con usar objetivos de focal larga y buena luminosidad para obtener un bokeh más que aceptable y no correr el peligro de encontrarnos con todas las tomas fuera de foco, como ocurre habitualmente con las cámaras de formato completo.

Quizás el principal problema derivado del uso de este pequeño sensor –mide concretamente 15,81 x 8,88 milímetros- sea la dificultad que plantea a la hora de disfrutar de ópticas muy angulares. Y es que la cámara presenta un factor de multiplicación focal de 2,38x, con lo que un gran angular de 14 milímetros se convierte instantáneamente en un moderado angular de 32 milímetros. Este problema, sin embargo, se puede mitigar echando mano de alguno de los adaptadores de la firma Metabones.

RAW y rango dinámico

Todo lo dicho hasta ahora queda en un incuestionable segundo plano frente al gran argumento de esta cámara, que no es otro que la calidad de imagen. Y es que la verdadera revolución que trajo en su día la Blackmagic Cinema Camera es que ofrece por menos de 2.000 euros la posibilidad de grabar vídeo en formato RAW con una resolución de 2,5K (2432 x 1366 píxeles).

El gran argumento aquí es la posibilidad de grabar vídeo 2,5K en formato RAW y con una profundidad de color de 12 bits por un precio asequible

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RAW con resolución 2,5K
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)

¿Y qué es lo que obtenemos grabando en este formato? Una profundidad de color de 12 bits y unos 13 pasos de rango dinámico, es decir, una auténtica gozada para poder hacer todo tipo de tratamiento de la imagen en posproducción.

El resultado es una imagen de aspecto muy plano de la que podemos sacar muchísima información, tanto de las sombras como de las altas luces, así como manipular el color sin obtener los molestos efectos de banding, tan habituales en los flujos de vídeo comprimido. La cámara muestra además un estupendo nivel de detalle, y cuando echamos mano de valores ISO más elevados obtenemos un grano muy fino y orgánico que aporta textura a la imagen sin estropearla.

Muestras: fotogramas en formato RAW
Fotogramas obtenidos de flujos de vídeo en RAW capturados con la Blackmagic Cinema Camera. Los archivos han sido procesados con Adobe Lightroom 4 para ver las posibilidades de este formato de grabación
fotogramas obtenidos de flujos de vídeo en raw capturados con la blackmagic cinema camera. los archivos han sido procesados con adobe lightroom 4 para ver las posibilidades de este formato de grabación
Sin procesamiento
fotogramas obtenidos de flujos de vídeo en raw capturados con la blackmagic cinema camera. los archivos han sido procesados con adobe lightroom 4 para ver las posibilidades de este formato de grabación
Con procesamiento
fotogramas obtenidos de flujos de vídeo en raw capturados con la blackmagic cinema camera. los archivos han sido procesados con adobe lightroom 4 para ver las posibilidades de este formato de grabación
Sin procesamiento
fotogramas obtenidos de flujos de vídeo en raw capturados con la blackmagic cinema camera. los archivos han sido procesados con adobe lightroom 4 para ver las posibilidades de este formato de grabación
Con procesamiento
fotogramas obtenidos de flujos de vídeo en raw capturados con la blackmagic cinema camera. los archivos han sido procesados con adobe lightroom 4 para ver las posibilidades de este formato de grabación
Sin procesamiento
fotogramas obtenidos de flujos de vídeo en raw capturados con la blackmagic cinema camera. los archivos han sido procesados con adobe lightroom 4 para ver las posibilidades de este formato de grabación
Con procesamiento
fotogramas obtenidos de flujos de vídeo en raw capturados con la blackmagic cinema camera. los archivos han sido procesados con adobe lightroom 4 para ver las posibilidades de este formato de grabación
Sin procesamiento
fotogramas obtenidos de flujos de vídeo en raw capturados con la blackmagic cinema camera. los archivos han sido procesados con adobe lightroom 4 para ver las posibilidades de este formato de grabación
Con procesamiento

Asimismo, tanto el efecto rolling shutter com el muaré están bastante controlados (que no erradicados totalmente) gracias en parte a que la Blackmagic no realiza un muestreo a la baja (subsampling) de la resolución de su sensor, como sí hacen las cámaras fotográficas, y gracias también una vez más a la ausencia de compresión.

Muestras: sensibilidad ISO
Fotogramas obtenidos de flujos de vídeo en RAW capturados con la Blackmagic Cinema Camera con distintos ajustes de sensibilidad ISO.

Eso sí, hay que tener en cuenta que el flujo de trabajo en formato RAW es algo engorroso, puesto que requiere de equipos relativamente potentes, y sobre todo de una ingente cantidad de espacio de almacenamiento. Y es que 60 segundos de grabación pueden ocupar la friolera de 7 GB.

La cámara también ofrece la posibilidad de grabar flujos de vídeo Full HD comprimidos en los estándares ProRes –una vez más en comunión con el universo Mac- y Avid DNxHD. La imagen obtenida sigue siendo igualmente buena, aunque obviamente perdemos algunos puntos de rango dinámico.

Precisamente se ha optado por grabar en ProRes el vídeo que acompaña a este análisis. La razón es bien sencilla: más allá de simplificar el flujo de trabajo y mantener el listón de la calidad de imagen alto, éste es el formato más práctico para un archivo que a la postre se someterá a un proceso de compresión optimizado para su publicación en un servidor de vídeos on-line (Vimeo en este caso).

Muestras: vídeo

Vídeo grabado con una Blackmagic Cinema Camera y un Sigma 18-35 mm f1.8 DC HSM. Las secuencias se han capturado en resolución Full HD y formato ProRes y se han editado posteriormente con Adobe Premiere CS6 aplicando una gradación de color con el filtro Film Convert 2.0. En todo momento se ha operado con la cámara en mano, razón por la que la imagen es tan poco estable

Transiciones de color suaves, tonos de piel naturales y llenos de matices, un rango dinámico extenso, grano fino y orgánico… La Cinema Camera ofrece un auténtico look cinematográfico

La Blackmagic, por cierto, permite grabar a 23.98, 24, 25, 29.97 y 30 fotogramas progresivos por segundo, por lo que resulta imposible obtener una secuencia en cámara lenta. Se echa en falta ciertamente la posibilidad de grabar a 50 o 60 cuadros, aunque sólo fuera con la grabación en ProRes y DNxHD.

También hubiera sido interesante incluir la posibilidad de grabar flujo de vídeo comprimido con resolución 2,5K. Interesante al menos para aquellos que quieran explorar las posibilidades de un tamaño de fotograma tan grande sin comprometer tanto el flujo de trabajo.

La Cinema Camera nos brinda, en definitiva, transiciones de color suaves, tonos de piel naturales y llenos de matices, un rango dinámico extenso que huye de los contrastes excesivos, grano fino y orgánico… En otras palabras, lo que realmente merece ser llamado look cinematográfico, y eso es algo que no se consigue únicamente con fondos desenfocados.

Directa a la esencia

La Blackmagic Cinema Camera va directa a la esencia. Es una herramienta que busca acomodarse en un entorno profesional dejando a un lado prestaciones superfluas o que no son estrictamente necesarias. Su ergonomía es cuestionable, prescinde de muchos mandos y opciones de ajuste y configuración, y en general rehúye todo aquello que pueda complicar el simple acto de rodar. Ésta es su filosofía.

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Blackmagic Cinema Camera
Foto: Iker Morán (Quesabesde)

Pese a su precio relativamente asequible, esta Blackmagic es sólo apta para profesionales o aficionados muy avanzados que busquen la excelencia en la calidad de imagen

Pese a que su precio es relativamente asequible y su diseño es moderno y atractivo, esta Blackmagic no está pensada para todo el mundo. Es una cámara para profesionales o aficionados muy avanzados que busquen, por encima de todo, la excelencia en la calidad de imagen y la posibilidad de realizar posproducciones serias. Y que, además, estén dispuestos a invertir dinero en accesorios.

Lo que es incuestionable es que, por el precio de la Cinema Camera, ninguna otra marca ofrece la posibilidad de grabar RAW con una resolución 2,5K por ese precio (se puede encontrar por 1.900 euros). Entonces, ¿por qué ninguna de las grandes firmas se ha atrevido con algo similar?

Quizás la iniciativa de Blackmagic les anima a ello tras haber ocupado un nicho de mercado donde prácticamente no hay competencia. Ahora está por ver si otros fabricantes siguen este camino y las cámaras de cine ajustan su precio sin renunciar a lo más importante: la calidad de imagen.

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