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Entrevista
BEGO ANTóN, FOTóGRAFA

"Me parece igual de loco creer en Dios que en un elfo"

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Foto: Bego Antón
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ENE 2015

La línea que separa el universo tangible del imaginario puede no ser tan evidente cuando se muestra con imágenes. Bego Antón se dedica precisamente a eso, a diluir ciertas fronteras con su planteamiento fotográfico. Premiada recientemente con una beca Joop Swart Masterclass, esta joven autora bilbaína nos cuenta cómo su relación con la fotografía y el mundo natural se convierten en una aventura fotográfica y personal. Su forma de trabajar y su empatía con los personajes (gente que dice haber sido contactada por extraterrestres o que ve elfos, auténticos amantes de las mariposas o la propietaria del perro más feo del mundo) le añaden valor a una obra que desafía los límites de la fotografía documental.

¿Qué tipo de fotografía es la que más te atrae?

Mi trabajo siempre gira en torno al triángulo amoroso entre humanos, animales y naturaleza. También me interesan los pequeños colectivos que desde fuera se ven extraños pero que al entrar en ellos comprendes que solo se trata de personas con unos intereses muy particulares.

No me gusta encasillar mi estilo fotográfico y no me siento cómoda con las etiquetas. No he encontrado ningún género que me defina, pero si he de hacerlo, diría que toco el documental desde un punto de vista optimista.

Bego Antón.

Lo que sí parece indiscutible es que tu fotografía rompe con algunos límites.

No me siento rompedora. Creo que lo que hago no es tan diferente al resto; ni me preocupan ni pienso en ellos cuando trabajo. No me digo a mi misma: “Estoy haciendo fotografía documental, así que no puedo recoger pruebas de la existencia de elfos o no puedo fotografiar un unicornio.” Si encuentro un unicornio y lo incluyo en mis fotos, ¿ya no estoy haciendo fotografía documental? No me planteo que tenga límites: es que no los tengo.

En lo que sí coincides mucho con algunos fotógrafos documentales es en lo de trabajar en analógico.

Tengo una relación romántica con la fotografía analógica; no puedo evitarlo. Quizás debería intentar mejorar mi relación con el digital. Con el analógico se crea una relación muy especial entre la cámara y el fotógrafo desde antes incluso de disparar.

Utilizo una Pentax 67II, que cuando dispara suena de una forma muy especial. Trabajas con carrete, que has de llevar a revelar y tienes que esperar para ver las fotos. Es un proceso bastante mágico y establece una relación con la fotografía diferente que el digital.

"Los de arriba". | Foto: Bego Antón

Antes hablabas de gente con intereses particulares. ¿Qué intereses?

Hay historias increíbles en el mundo y gente que cree en esas historias increíbles. Y al final son personas normales y corrientes. Mis series suelen reflexionar sobre lo que es la verdad o la mentira. Me interesan los temas extraños que pueden verse desde muchos puntos de vista, sobre todo aquellos en los que está en duda cuál es la verdad, qué es cierto y qué es mentira. Lo que hago es aproximarme a esos mundos que son reales y luego dejo que cada uno lo interprete como quiera.

"Si encuentro un unicornio y lo incluyo en mis fotos, ¿ya no estoy haciendo fotografía documental? No me planteo que tenga límites: es que no los tengo"

No creo que exista la verdad porque no hay una verdad universal. Cada uno ve las cosas desde su punto de vista. He fotografiado a gente que ve a los elfos. No cree en ellos sino que los ve. Ésa es su realidad. Y cuando lo cuento hay gente que piensa que están locos o que todo es mentira. A mí todo eso me cabrea: ¿por qué va a ser verdad tu visión, cuando ellos tienen la suya propia? Cuando hablo con toda esta gente sé que me están diciendo la verdad, que ellos creen lo que están viendo. Yo no me meto a valorar. Lo que intento es demostrar por qué creen.

Me interesan mucho todas las variables de veracidad que puede tener un mismo tema. Siempre digo que hasta que no haya una prueba científica de que algo existe o no, todas las opiniones sobre ese mismo tema son igual de válidas. Los temas en los que trabajo pueden compararse a la existencia de Dios: unos creen en él y otros no. Yo soy completamente atea, pero no pienso que los creyentes estén locos. Me parece igual de loco creer en Dios que en un elfo.

"Los de arriba". | Foto: Bego Antón

Te centras principalmente en temas que tienen que ver con sociedades alejadas del medio urbano.

Ahí está la parte de la naturaleza del triángulo del que hablaba antes. En general me interesa mucho más lo verde que el asfalto; soy más de monte que de ciudad… aunque igual de repente hago un trabajo sobre la ciudad. No tengo ni idea.

¿Qué interés antropológico y social tienes por el vértice humano de tu triángulo?

Disfruto muchísimo escuchando las historias que me cuenta la gente a la que fotografío. Yo siempre digo que empezar un proyecto fotográfico es como irme a una aventura: me lo paso muy bien, y al final se convierte en una experiencia personal.

"He fotografiado a gente que ve a los elfos, y hay quien piensa que están locos o es mentira. A mí eso me cabrea. ¿Por qué va a ser verdad tu visión, cuando ellos tienen la suya propia?"

Tengo la suerte de tener un trabajo que casi no puedes llamarlo trabajo. Es algo que hago por placer y por necesidad; me da la llave a mundos a los que de otra forma no podría acceder. La fotografía es una excusa para formar parte de esos mundos. Además, puedo ir donde quiera, y eso también es muy bonito.

“The earth is only a little dust under our feet”. | Foto: Bego Antón

¿Qué método sigues para contar tus historias?

A veces escuchas una historia o la lees en Internet y es un flechazo. Lo que hago es investigar mucho sobre el tema, y luego pienso mucho en las fotos que quiero hacer. Yo soy más de pensar las fotos antes de hacerlas.

Retratos en poses particulares, muchos detalles, nada de acción, paisajes… ¿todo ello con una idea preconcebida?

Sí, mucho. Suelo hacer bocetos con las imágenes que quiero conseguir. Luego, obviamente, cuando llegas al lugar las cosas cambian. Para bien o para mal, la realidad nunca es como la imaginabas antes de hacer las fotos. Pero a mí eso me ayuda para tener un esquema visual de cómo quiero desarrollar el proyecto, el tono que quiero utilizar en él y cómo lo quiero formalizar.

¿Cómo das forma a tus proyectos?

Normalmente combino retratos, paisajes y naturaleza muerta. Vengo del periodismo y necesito que todo esté estructurado. Los retratos son imprescindibles porque los protagonistas de mis historias son las personas. Luego están los paisajes, que explican el lugar donde suceden los hechos, y los detalles aportan pruebas.

"Investigo mucho sobre el tema, y luego pienso mucho en las fotos que quiero hacer. Suelo hacer bocetos con las imágenes que quiero conseguir"

Me viene a la cabeza la foto de la cinta de VHS [en la serie “The earth is only a little dust under our feet”]: es un detalle importante en la historia que estoy contando, y además es una prueba de que ese vídeo existe y que la historia detrás del objeto es real.

“The earth is only a little dust under our feet”. | Foto: Bego Antón

¿Los paisajes que fotografías son algo más que la matriz donde todo ocurre?

En el caso del proyecto de los elfos son muy importantes, sobre todo porque los islandeses tienen una conexión muy fuerte con la naturaleza y con el entorno en el que viven. Y en mis paisajes de este proyecto ocurren hechos. En cambio, en “Lady winter” el paisaje es más informativo, para que el espectador se ubique, para que sepa dónde está sucediendo la acción.

¿Qué salida editorial o comercial tienen estos reportajes? ¿Es posible ganarse la vida con estas fotografías?

Si yo supiera la respuesta a esto… Ahora mismo estamos en un momento flojo, pero creo que hay que saber sacarle provecho. Mi objetivo ahora mismo es dar visibilidad a mis proyectos, sobre todo a nivel internacional. Lo primero es ganar visibilidad, y luego ya llegará todo lo demás. Es una carrera lenta, para la que hay que tener paciencia pero que trae muchas satisfacciones. Cuando algo sale bien saltas de alegría.

Intento combinar mis proyectos personales con otro tipo de fotografía más comercial. Recuerdo que cuando empezaba tenía este dilema de no querer hacer según qué tipo de fotos, y ahora en cambio reconozco que hay encargos que son muy chulos. Prefiero vivir de esto que de otra cosa. Mil veces.

“The earth is only a little dust under our feet”. | Foto: Bego Antón

Es muy valiente por tu parte asumir ese riesgo.

Primero hago los proyectos para mí. Hice “The earth is only a little dust under our feet" de una manera muy diferente a la que suelo trabajar. Nunca había trabajado el concepto de la invisibilidad ni la reconstrucción de imágenes. Para mí todo aquello era muy nuevo. Si te digo la verdad, estaba muerta de miedo porque consideraba que tenía mucha responsabilidad. Primero porque no quería que la gente a la que había fotografiado se sintiera intimidada y porque estaba enseñando una vivencia muy personal.

"Tengo constancia de que los elfos están muy agradecidos de la labor que estoy haciendo para concienciar al mundo de su existencia"

En mi statement [alegato] digo que soy buscadora de tesoros. Recorro los lugares más remotos en su busca y recojo historias que la gente no sabe que existen, y después comparto esos tesoros con los demás. Es muy emocionante que haya descubierto el mundo de los elfos a personas que no imaginaban que existiera. Y por otro lado tengo constancia de que los elfos están muy agradecidos de la labor que estoy haciendo para concienciar al mundo de su existencia.

¿Has pensado en el fotolibro para dar visibilidad a tu trabajo?

Me encantaría, y llegará ese momento. De hecho creo que “The earth is only a little dust under our feet" necesita contarse en un libro. Tenemos la suerte de que nos podemos autoeditar nuestros propios libros, de que tenemos mil opciones y capacidad para trabajar con mucha gente. Hay que aprovechar la oportunidad.

“The earth is only a little dust under our feet”. | Foto: Bego Antón

La edición es capital para dar un sentido u otro a tus temas.

La profesión de fotógrafa es muy solitaria, y echo un poco de menos tener un equipo, aunque no me puedo quejar porque tengo la suerte de tener amigos fotógrafos que me ayudan un montón. Pero en general edito yo sola -soy muy instintiva para esta tarea- y luego lo enseño. Ésta es sinceramente la parte del proceso fotográfico que menos me gusta.

De todas formas creo que es peligroso que nos editemos nuestras propias fotos, pues podemos estar apegados a algunas que luego no van bien dentro de la historia porque no funcionan para lo que queremos contar.

¿Qué planteamiento previo tenías para “The earth is only a little dust under your feet”? Te propusiste fotografiar algo que no sabes ni si existe.

Por eso comentaba antes que para mí este proyecto ha sido muy distinto al resto. He trabajado antes sobre temas que no se pueden ver, como los ovnis, pero lo había hecho desde un punto de vista muy científico y desde los ojos de los testigos. Aquí me enfrentaba al reto de mezclar la realidad con la fantasía. Para mí era muy importante enseñar con mis fotos lo que viví cuando estaba en Islandia; esa sensación de que todo existe, de que todo es posible. Quería enlazar la realidad tangible con la realidad que no se puede tocar.

Por un lado muestro a las personas que tienen la habilidad de ver a los seres mágicos y he contado sus historias. También he recogido pistas por el camino: la cinta con la peli de Elvis Presley que los elfos cogieron prestada, una roca que cogí en un pueblo de elfos y que tiene energía mágica o una carta que me mandó una de las mujeres a las que fotografié y en la que me dice que el elfo que vivía con ella se ha venido a vivir conmigo.

"He recogido pruebas que demuestran que los elfos existen: la cinta con la peli de Elvis Presley que los elfos cogieron prestada, una roca que cogí en un pueblo de elfos y que tiene energía mágica o una carta que me mandó una de las mujeres a las que fotografié y en la que me dice que el elfo que vivía con ella se ha venido a vivir conmigo (...) Además, hay algunas fotos en las que aparecen los elfos pero nosotros no los vemos: en la foto en la que Bryndis parece que esté bailando en realidad está abrazando a un elfo"

Foto: Bego Antón

Son pruebas que demuestran que existen. Aunque no existen para el espectador, sí existen para los personajes de mi historia. Además, hay algunas fotos en las que aparecen los elfos pero nosotros no los vemos: en la foto en la que Bryndis parece que esté bailando en realidad está abrazando a un elfo. Ahí estás enseñando una presencia, aunque no sea visible.

Decidí combinar esta manera más clásica de mostrar la invisibilidad con otro recurso: la reconstrucción de imágenes. Estas personas me contaban cosas que yo no podía ver, así que decidí recrear esas historias y crear fantasías para mostrar en imágenes cosas que no existían para mis ojos. La imagen de la montaña con las luces es el pueblo de elfos en Olafsfjordur que ve una señora cuando llega al pueblo de noche. No me gusta explicar estas imágenes porque no quiero romper la magia que la gente ve en ellas.

Y el título del trabajo, ¿de dónde sale?

Es la última frase de un cuento corto de William Butler Yeats. Él creía mucho en todo lo extraordinario, y me siento muy identificada con sus historias. La frase completa era: “Everything is true, everything exists, and the earth is only a little dust under our feet” [“Todo es cierto, todo existe, y la Tierra es solo un poco de polvo bajo nuestros pies”]

“The earth is only a little dust under our feet”. | Foto: Bego Antón

¿En tu serie “Los de arriba”, dedicada a los ovnis, hay algo de eso también?

Claro. No hay una prueba científica. Pero para mí no es necesaria.

¿Qué hay detrás de “Lady winter”?

Estuve dos meses en una residencia de artistas en Islandia para hacer una investigación antropológica que mostrara cómo se adapta el ser humano al frío y cómo vive en unas condiciones atmosféricas que, comparadas con las mías -aunque soy de Bilbao y allí llueva mucho-, son muy extremas. Quería ver cómo se relacionan los humanos con la naturaleza y con los animales. Lo que pasa es que yo llegué allí en octubre y no caía nada de nieve, y la poca que caía no cuajaba. En ese sentido fue un invierno bueno para ellos pero malo para mí.

Tampoco en este caso había hecho nunca un trabajo así, porque en realidad detrás de este proyecto no hay una teoría o una historia que contar alucinante, sino que se trata de algo muy sencillo: la vida de unas personas en un pueblo.

"Lady Winter"

"Estuve dos meses en una residencia de artistas en Islandia para hacer una investigación antropológica que mostrara cómo se adapta el ser humano al frío y cómo vive en unas condiciones atmosféricas que, comparadas con las mías -aunque soy de Bilbao y allí llueva mucho-, son muy extremas"

Bego Antón
Bego Antón
Bego Antón
Bego Antón
Bego Antón
Bego Antón

¿Por qué el invierno es una mujer?

Islandia es una mujer. Es todo muy blanco, muy limpio. Es muy deslumbrante. Yo soy mujer y allí me relacioné mucho con mujeres. El título viene de una canción de Leonard Cohen que escuché mucho durante esos dos meses conduciendo para buscar a los elfos. Se titula "Winter Lady", y decidí darle la vuelta. La canción es sobre una aventura amorosa muy nostálgica y mi estado de ánimo en la isla fue muy “Winter Lady”.

¿De qué trata “Butterfly days”?

Habla sobre la historia de amor que hay entre humanos y mariposas. Son personas que están obsesionadas con las mariposas, pero de una forma bonita: sienten pasión por ellas. Intentan, por todos los medios, que sobrevivan y que no se extingan.

Van al monte a observarlas; no las cazan, sino que disfrutan de ellas vivas. Y odian a los coleccionistas porque antiguamente se cogían muchas muestras del mismo espécimen, algo que no tiene ningún sentido porque eso ha hecho peligrar todo el universo de las mariposas.

“Butterfly days”. | Foto: Bego Antón

¿Tiene importancia el lugar?

En este proyecto lo importante no es el lugar, sino las personas. Estuve en Sussex [en Reino Unido] porque fue el grupo con el que me fue más fácil contactar. Antes de hacer este proyecto, aunque investigué muchísimo, no sabía que el coleccionismo de mariposas ha terminado porque es ilegal. Escribí a una asociación que tiene sedes en todo el país y empecé el mail diciendo: “Hola, me llamo Bego Antón, soy fotógrafa y quiero ir a cazar mariposas con vosotros”.

Me llegó una avalancha de correos electrónicos de gente muy enfadada diciéndome que ellos no cazaban mariposas, que las observaban. Entré con tal mal pie que pensé que ya no podría hacerlo, pero entonces me escribió Michael Blencowe, que es la persona a cargo de la asociación de mantenimiento de mariposas en Sussex, y durante dos años les visité varias veces. Creo que el lugar representa todos los otros.

Recientemente has participado en el Joop Swart Masterclass que organiza la fundación World Press Photo. ¿Qué tal ha sido la experiencia de conocer los puntos de vista de otros fotógrafos y editores?

La Joop Swart Masterclass es una experiencia increíble y muy intensa. Compartes las 24 horas al día durante una semana con otros once fotógrafos y seis masters, además de la gente que trabaja para el World Press Photo, que son un amor. Llegas sin conocer a nadie y sales casi con una familia. Para mí ha sido un punto de inflexión, y tengo muchas ganas de empezar mi nuevo proyecto y terminar “The earth is only a little dust under our feet” para ver hasta qué punto ha afectado todo ello a mi forma de trabajar.

“Ugly Mugly”. | Foto: Bego Antón

Cuéntanos en qué consiste tu otro proyecto “Ugly Mugly”.

Mugly es un perro crestado chino que en 2012 ganó el concurso del perro más feo del mundo que se celebra en California. Desde entonces se ha convertido en una especie de estrella: se ha casado y divorciado, es un experto en los concursos de disfraces, ayuda a diferentes asociaciones benéficas a recaudar dinero, lee libros a niños, etcétera. No lleva una vida normal de perro; es una vida de película.

“Mugly ganó el concurso del perro más feo del mundo. Desde entonces se ha convertido en una especie de estrella: se ha casado y divorciado, lee libros a niños…”

Me interesaba mostrar la manera que tenemos de relacionarnos con nuestras mascotas y cómo tendemos a humanizarlas de manera inconsciente. “Ugly Mugly” también es una reflexión sobre cómo puede cambiar nuestro concepto de belleza cuando amamos a alguien. Bev, la dueña de Mugly, no considera que su perro sea feo. Ni siquiera yo lo veo feo después de conocerlo y pasar unos días con él. Es el perro más cariñoso que he conocido en mi vida.

“Ugly Mugly”. | Foto: Bego Antón

¿Fue complicado trabajar con Mugly?

Mugly está muy acostumbrado a las cámaras. Tiene su perfil bueno, como las grandes estrellas de cine, y obedece a Bev sin rechistar. Es el perro ideal para hacerle fotos, porque si se lo pides, se queda congelado.

¿Qué trabajo destacarías de otro de los participantes en la Joop Swart Masterclass?

Love Me or Kill Me”, de Sarker Protick, es un trabajo insuperable sobre la industria del cine en Bangladés. La manera de utilizar el color de Protick y su ironía con los encuadres me tiene cautivada. Creo que ha sido el trabajo más potente de esta edición, sin lugar a dudas.

“Ugly Mugly”. | Foto: Bego Antón

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