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OpiniónEnfoque diferencial

Doble filo

 
13
NOV 2006

Una de las mejores cosas que tiene cubrir un evento prolongado en el tiempo, caso del Master de tenis femenino, es que pasas muchas horas con otros fotógrafos, muchos de ellos enormes -en el mejor sentido- fotógrafos, profesionales como la copa de un pino de esos que les das un tomate y medio metro de alambre y también te hacen "la foto". Como decían en la mili, la experiencia es un grado.

En las webs de bancos de imágenes hay dos tipos de fotógrafo con visiones enfrentadas: el profesional y el aficionado

Durante todo el fin de semana y las varias noches que he pasado allí -no sé de quién fue la idea de poner partidos a las diez de la noche-, hemos tenido tiempo para hablar de todo, desde la rumoreada nueva réflex de Nikon hasta la hipotética -muchos lo aseguran en base a váyase usted a saber qué informaciones- Canon EOS 3D. Y otro tema que curiosamente también he discutido en algún foro: el de la venta de fotografías de stock.

No hay que buscar mucho en la red para encontrar sitios web que se llaman a sí mismo bancos de imágenes. Su filosofía es sencilla: uno sube sus fotos a la web y el resto de mortales las ve, y quien quiere -llámese empresa, llámese particular- las compra a un módico precio. Las ganancias se suelen repartir a partes iguales entre web y fotógrafo, y en ocasiones los precios no llegan ni a 6 euros por imagen.

Hacer una foto requiere unos conocimientos y un tiempo, y eso no lo podemos vender a 6 euros

Hay, en este mundo, dos partes enfrentadas. Por un lado, los que se podrían considerar como fotógrafos consagrados, esos que a base de esfuerzo y trabajo -o no- se han hecho un nombre en la profesión y pueden permitirse elegir qué fotos hacer y cuándo. Por otro lado, están los fotógrafos que aún tienen su vida fotográfica en el aire, incluidos aquí los simples aficionados.

Los "consagrados" me decían que hay que empezar a valorar nuestro trabajo, que las cámaras no las regalan y que saber cuándo y cómo apretar un botón es algo por lo que se paga. Así, dicen, lo que no se puede hacer es dar tus fotos a una empresa -la web- para que las venda, ya que esa web, precisamente, gana dinero a costa de tu trabajo y sólo te paga si obtiene beneficios.

Es, me aseguraba un fotógrafo, como si una zapatería, en lugar de comprar zapatos, va a un fabricante de zapatos, le pide los zapatos gratis y, si los consigue vender, le da una parte al que fabricó el zapato. Inversión mínima, riesgo cero y amplios beneficios.

Todo el mundo que tiene cámara se cree fotógrafo, y el arma de doble filo que es la expansión de la fotografía nos amenaza

Por el lado contrario, me decían que unas fotos en un disco duro no dan dinero. Si el aficionado fulanito se va con sus colegas de escapada al bosque y hace -por puro placer fotográfico- buenas fotografías de naturaleza, si encima consigue sacar un dinero, pues mejor que mejor.

Ambos tienen razón y ambos están equivocados. De acuerdo que la empresa que vende las fotos no arriesga, pero el problema de cada uno es que no sabemos-podemos vender nuestras fotos.

Evidentemente, si yo dispusiera de la infraestructura, la cartera laboral y el tiempo necesarios para vender mis fotos sin intermediarios, lo haría y ganaría el 100% de la venta, pero no los tengo. No sé crear una pagina web de venta de imágenes, apenas si hay medios de comunicación -sobre todo internacionales- que me conocen, y no tengo tiempo para ponerme a ello. Conclusión: delego en terceros para que hagan ese trabajo por mí a cambio de dinero.

Si encima tragamos vendiendo nuestro trabajo a precio de chiste, ¿quién va a dedicarse a esto?

Pero también hay que tener claro que nuestro trabajo se paga. Hacer una foto -seas profesional o no- requiere un equipo, requiere unos conocimientos y requiere un tiempo empleado en ir, hacer la foto y volver. Y si todo eso lo vendemos a 6 euros la pieza, apaga y vámonos.

Menospreciamos nuestro trabajo, y lo que es peor: defenestramos la profesión de fotógrafo con unos precios que muchos profesionales no podrían asumir. A un aficionado que con su trabajo gane x euros al mes, si encima le metemos un pellizco de otros 300 euros en fotos, pues quizás le da para un capricho, pero... ¿podría vivir un profesional de la fotografía con ese dinero? No, ni aunque vendiera el triple.

Hoy día, todo el mundo que tiene cámara se cree fotógrafo, y lo peor es que el arma de doble filo que es la expansión de la fotografía nos amenaza. La excusa de que hacer la foto "no cuesta nada" es una losa que cae sobre la fotografía, llevándose por delante todo lo ganado hasta ahora en lo que a reconocimientos se refiere. Si encima nosotros tragamos vendiendo nuestro trabajo a precio de chiste, ¿quién va a dedicarse a esto en el futuro?

La columna de opinión Enfoque diferencial se publica normalmente el segundo y cuarto lunes de cada mes.

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