| Barcelona. Ivan Sánchez.- El 18 de octubre de 1968, Toni Duffy realizó la fotografía de deporte más famosa de la historia: inmortalizó en el aire a Bob Beamon en la ejecución que le valió la medalla de oro en salto de longitud en los Juegos Olímpicos de México.
Su gran acierto fue estar pendiente del salto de un atleta que no estaba entre los favoritos: así cazó en el aire la gesta del saltador estadounidense que durante más de 20 años ningún hombre logró superar.
La carrera fotográfica de Avelino Pi tiene un punto en común con aquella fotografía: estar en el lugar adecuado en el preciso instante en que sucede la acción. Algo que, unido a un gran talento, suele ser receta infalible para el éxito.
Pasión y sudor
Para el fotógrafo barcelonés, el centro de atención han sido siempre las pasiones y los sentimientos que despierta el deporte, y para ellos ha encontrado protagonistas tanto en la cancha como en la grada.
© Avelino Pi


|
Victoria y alegría, derrota y desolación alcanzan por igual a deportistas y aficionados, y la ilusión de una aficionada perica que festeja un gol en Sarrià o la emoción de un seguidor culé poco antes de la final de Basilea son sentimientos universales y atemporales.
© Avelino Pi


|
Pero Pi ha buscado estos sentimientos también en el lado de los deportistas: ahí están los rostros de felicidad de Fèlix Mantilla y Manuel Orantes, la concentración de Paco Flores, Severiano Ballesteros y Ángel Nieto o la celebración de Krankl y Rexach en la citada final de Basilea.
© Avelino Pi


|
© Avelino Pi (recorte)


|
Y también momentos clave, como el remate de Johan Neeskens en el Mundial de Alemania de 1974.
40 años de free-lance
La exposición que ha organizado la Fundació La Caixa y que podrá visitarse hasta el 20 de julio en el barcelonés CaixaForum es un repaso a la labor fotográfica que Pi ha venido realizando en las últimas cuatro décadas.
Instantáneas todas ellas que muestran deportes tan diversos como la vela, el polo, la natación sincronizada o la Fórmula 1, con un mismo denominador común: la calidad de imagen, el punto de vista y un encuadre marca de la casa.
© Avelino Pi


|
Son un total de 66 fotografías -en grande o mediano formato, en color o blanco y negro- divididas en cinco secciones: los Juegos Olímpicos, el tenis, el fútbol, una miscelánea deportiva y las gentes que se mueven en la órbita del deporte.
© Avelino Pi


|
Algunas copias en gran formato, como la de los cuatro jugadores de la selección española de hockey hierba de 1971, que al año siguiente le serviría para ganar el Premio Agfa.
© Avelino Pi


|
Éste fue el pistoletazo de salida, el inicio de Avelino Pi como fotógrafo profesional, ya que el premio incluía un pase para los Juegos Olímpicos de Munich de 1972. Desde entonces, el fotógrafo barcelonés ha venido utilizando diversos equipos, siempre en búsqueda de la mayor calidad de imagen.
© Avelino Pi


|
Una pequeña vitrina con el material que utilizó se encarga de recordarnos que incluso con una Pentax de 6 x 7 se puede realizar fotografía de deporte, dejando claro que el secreto de este arte reside en la mirada del autor y no en la cámara.
La exposición se complementa con un vídeo en el que el propio Pi nos habla de la evolución del deporte, de su forma de trabajar y de su pasión por la fotografía, algo que deja de convertirse en un trabajo desde el momento en que puede ganarse la vida con aquello que más le gusta.
Más información acerca de esta noticia:
- Página oficial de CaixaForum sobre la exposición

|